Dos ejemplos de ganadería sostenible en el norte de Navarra

Luis Mosquera.
Periodista.
Viajamos al norte de Navarra para conocer dos explotaciones, de ovino y de vacuno de carne, que, con planteamientos de negocio muy diferentes, son buenos ejemplos de una gestión ganadera sostenible y de futuro. Sus artífices son profesionales jóvenes que apuestan por su entorno y una producción extensiva ligada a las razas autóctonas y a la exclusiva calidad de los productos que éstas ofrecen.

Planteamos la ganadería desde la agricultura, que alimenta a nuestros animales para obtener proteína, bien leche o carne. Nuestra agricultura está condicionada para garantizar su actividad futura, porque el ser humano puede arrasar o ser garantista de los recursos naturales. Somos pastores y queseros, seguidores de un modelo sostenible que se basa en tres elementos fundamentales: la biodiversidad –teniendo muy presente que el ser humano no está al margen de la naturaleza y que participa con ella a través de la cultura, la forma de organizarse, su bagaje vital–; la oveja Latxa, raza que funciona a la vez como un animal salvaje y doméstico, permitiéndonos aprovechar los recursos naturales que tenemos y hacer una materia prima de calidad y rentable; y el queso, con el que damos valor al fruto de nuestro trabajo a través del placer que produce su consumo”.

Quien así se expresa es el joven ganadero navarro Aritz Gamboa, que con su hermano Xabier, y su primo Aitor Campion, crearon hace diez años Albigaztak, una explotación de ovino localizada en Arruazu que cuenta hoy con unas 400 ovejas de la raza Latxa y produce entre 30.000 y 40.000 litros anuales de leche. La quesería pertenece a la Denominación de Origen Protegida Idiazabal y también está inscrita en su marca Artai Gazta (Queso de Pastor), “colectivos sin los que no podríamos hacer un queso como el nuestro. Son las bases sobre las que se cimienta todo nuestro trabajo”.

La comarca de Sakana

Arruazu es un pueblo del valle o la comarca de Sakana, al noroeste de la Comunidad Foral, entre la Sierra de Aralar y el Parque Natural de Urbasa- Andía, en el que actualmente viven solo cien habitantes y que está ubicado en una zona de mucho valor para el sector primario, aunque en los últimos años se mantiene mayormente de la industria siderúrgica ligada a los Altos Hornos de Vizcaya. Albigaztak nació hace diez años en plena crisis económica y fue fruto de la reflexión colectiva propiciada por el plan estratégico para un desarrollo sostenible en el que participaron todos los agentes de este valle.

Actualmente en Sakana se localizan cerca de 10/15 queserías y la Sierra de Aralar es compartida por los pastores que se reparten sus abundantes recursos (el 40% de la tierra de Navarra es de gestión comunal y en Arruazo más del 75%), “porque somos muy conscientes de que el queso empieza en la tierra y en el trabajo con las ovejas. El momento de su elaboración no es el más importante, aunque hay que cuidarlo”, puntualiza Aritz.

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