Xylella fastidiosa, mitos y realidad

La profusión de imágenes de los olivares devastados, junto a la impotencia de los agricultores que lloran amargamente por la pérdida de sus olivos, muchos de ellos centenarios, y la desafortunada utilización de calificativos como ébola, peste o filoxera del olivar en algunos medios, han creado una situación de pánico general en los sectores potencialmente vulnerables, que incluyen, además del olivar, numerosos cultivos y especies forestales y ornamentales de la Cuenca Mediterránea.
Antonio Trapero. Departamento de Agronomía, ETSIAM, Universidad de Córdoba.­­

La detección en octubre de 2013 de la bacteria Xylella fastidiosa asociada con un grave síndrome de desecación rápida o marchitez del olivo (Complesso del Disseccamento Ra­pi­do dell’Olivo, CoDiRO) en la península de Salento del sureste de Italia ha originado una alerta fitosanitaria sin precedentes en Europa. Esta situación de alarma se ha generado por el riesgo que supone para numerosos cultivos y especies vegetales la introducción de este peligroso patógeno, el cual es endémico del continente americano (EPPO, 2018).

Esta situación ha llevado a algunos olivicultores españoles a adoptar por su cuenta medidas preventivas costosas y sin sentido, o incluso a aceptar con antelación la pérdida irreparable de sus olivares. Prueba de este pánico generado es que al final de algunas charlas que he impartido sobre esta enfermedad, varios agricultores me han expresado vivamente su agradecimiento por mi “mensaje tranquilizador”, cuando únicamente me he limitado a exponer los conocimientos actuales sobre esta enfermedad y las dificultades de su control (Trapero, 2017).

Aunque efectivamente se trata de un problema grave, y la situación del olivar en la península italiana de Salento se puede calificar de catastrófica (Martelli et al., 2016), creo que no ayuda nada, sino todo lo contrario, alimentar esta situación de miedo irracional que se ha generado, sobre todo por el tratamiento que se está dando en algunos medios de comunicación.

Pese a que la información sobre la enfermedad es muy abundante y completa (ver bibliografía seleccionada, especialmente las bases de datos de EFSA y EPPO) y ha sido difundida en español a través de los boletines y páginas web de Sanidad Vegetal de las CC.AA. potencialmente vulnerables y diversas revisiones (Lan­da et al., 2017a; b; Trapero, 2017), quie­ro comentar en modo decálogo las principales afirmaciones, o incluso medias verdades, que siguen alimentando a este “monstruo” en que se ha convertido la bacteria X. fastidiosa.

 


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