
El cultivo del olivo es un agrosistema, es decir, un sistema complejo que sigue el modelo o patrón de los sistemas naturales propios de la biosfera, los ecosistemas. Al margen de las cuestiones ideológicas que puedan verse inspiradas en este hecho, es preciso conocer de manera más precisa qué implica que un olivar sea un agrosistema para mejorar la rentabilidad de la finca, porque no puede olvidarse que la agricultura contemporánea es una actividad que busca resultados económicos. Así, el objetivo de este artículo es poner la atención sobre las características de este sistema natural para deducir su consecuencia en la producción agrícola.
Manuel Ruiz Torres
Laboratorio de Sanidad Vegetal de Jaén
Manuel Ruiz Torres
Laboratorio de Sanidad Vegetal de Jaén
Un agrosistema (o agroecosistema) es un ecosistema alterado por el ser humano para la producción de alimentos o materias primas industriales. En un ecosistema natural se distinguen dos partes claramente diferenciadas: la parte biótica (biocenosis) y la abiótica (biotopo).
La biocenosis está constituida por todas las especies biológicas que viven en el ecosistema, todos los microorganismos, hongos, plantas y animales que forman parte del sistema natural. Por otra parte, el biotopo está constituido por todos los elementos no vivos, el suelo, agua, atmósfera y sus propias características físico-químicas, que caracterizan las condiciones del clima, del suelo y del agua. Y todo, biocenosis y biotopo, estableciendo una tupida red de relaciones, de ciclos y bucles, que hacen que el ecosistema sea un sistema complejo, con una gran capacidad de autoorganización y de respuesta frente a cualquier perturbación, tanto interna como externa.