La diversidad desconocida del aguacate

El aguacate es un producto con una popularidad creciente a nivel mundial que hace que sea un cultivo rentable y que numerosos países estén aumentando su producción fundamentalmente para la exportación a EE.UU, Europa y países asiáticos. La producción total en el mundo se acerca a los 6 millones de toneladas, la mayor parte concentrada en el continente americano. En este artículo se analiza el panorama varietal de este cultivo y la causas y efectos de la predominancia casi total de la variedad Hass.
Jorge González Fernández e Iñaki Hormaza. Instituto de Hortofruticultura Subtropical y Mediterránea La Mayora (IHSM La Mayora – CSIC – UMA). Algarrobo-Costa, Málaga.

El aguacate (Persea americana Mill.) pertenece a la familia de las Lauráceas, que cuenta con unas 2.850 especies distribuidas en 45 géneros tanto de regiones tropicales como templadas. En el aguacate, una es­pecie originaria de América Central, se dis­tinguen tres razas o subespecies (mexi­cana, guatemalteca y antillana) cu­yas diferencias radican fundamental­men­te en las preferencias ecológicas para su óptimo crecimiento y en características de fruto.

Las razas mexicana y guate­mal­teca están adaptadas a climas menos cá­lidos que la raza antillana, que es propia de climas tropicales. La mayoría de los cultivares comerciales de aguacate son híbridos interraciales y los más cultivados en climas mediterráneos y subtropicales, como es el caso de la Península Ibérica, como Hass, Bacon, Reed, Zutano o Fuer­te, son predominantemente híbridos gua­te­maltecos x mexicanos.

Los cultivares de aguacate también se pueden clasificar en función de otros ca­racteres. Uno de ellos es el color de la piel del fruto maduro, que puede ser ver­de o negra, lo que, sobre todo, es importante a nivel comercial. Otro es el ciclo floral.

El aguacate tiene flores hermafroditas, con órganos femeninos y masculinos, pero debido a la dicogamia protogínica cada flor de aguacate se abre dos ve­ces; la primera vez, la flor es funcionalmente femenina; después se cierra y vuel­ve a abrirse al día siguiente como flor funcionalmente masculina teniendo lugar la dehiscencia de las anteras y la liberación de polen. Se trata, por tanto, de un mecanismo encaminado a evitar la autopolinización en la flor.

En base a su comportamiento floral, los cultivares de aguacate se clasifican en dos grupos (A y B) cuyas flores se suelen comportar de for­ma complementaria y, por tanto, es frecuente que se aconseje que a la variedad principal se asocie una o varias del otro grupo floral para facilitar la polinización.

En los cultivares de tipo A (Hass, Reed, Maluma, Lamb Hass), la flor abre en estado femenino por la mañana, se cierra por la tarde y abre de nuevo en estado masculino la tarde del día siguiente, mientras que en los cultivares de tipo B (Bacon, Fuerte, Zutano, Edranol, Ettinger) la flor abre en estado femenino por la tarde, se cierra, y vuelve a abrirse en estado masculino la mañana del día siguiente.

 


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