Estrategias para el control de la roya amarilla en el cultivo del trigo blando

La roya amarilla del trigo es una enfermedad causada por el hongo Puccinia striiformis Westend f. sp. tritici. Es potencialmente muy dañina, registrándose en las variedades más susceptibles de trigo ataques cuyas pérdidas de producción son muy altas, superiores al 40% o 50%. Además, en la campaña 2011/12, coincidiendo con la introducción y expansión de una nueva raza del patógeno denominada Warrior/Ambition, se convierte en una de las enfermedades que presenta ataques más severos y causa mayores pérdidas de rendimiento y calidad en muchas zonas productoras.
Joan Serra Gironella1, Roser Sayeras Oliveras1, Joan Fañé Bolíbar1 y Antoni López Querol2. 1IRTA Mas Badia. 2IRTA Lleida.

La roya amarilla del trigo es una enfermedad causada por el hongo Puccinia striiformis Westend f. sp. tritici. Sus síntomas se caracterizan por la presencia de pústulas de color amarillo/anaranjado de 0,5 a 1 mm de longitud (uredosoros), que se disponen de forma lineal entre los nervios del limbo de la hoja. En éstas se producen las urediosporas, responsables de la dispersión y el progreso de la infección.

También puede afectar las vainas de las hojas, las espigas y, en el caso de infecciones muy severas, al grano. Cuan­do las condiciones dejan de ser favorables para el hongo aparecen pústulas de color negro (teliosoros), donde se producen las teliosporas, que permiten la supervivencia del hongo hasta futuras epidemias. Es una enfermedad potencialmente muy dañina, registrándose en las variedades más susceptibles de trigo ataques que afectan más del 25% de la superficie foliar, pudiendo llegar a secar completamente primero las hojas y finalmente plantas.

En estos casos las pérdidas de producción son muy altas, superiores al 40% o 50%. Sin embargo,no es hasta la campaña 2011/12, coincidiendo con la introducción y expansión de una nueva raza del patógeno denominada Warrior/Ambition, que se convierte en una de las enfermedades que presenta ataques más severos y causa mayores pérdidas de rendimiento y calidad en muchas zonas productoras.

Anteriormente, sus epidemias eran es­porádicas y muy localizadas, afectando únicamente a unas pocas variedades susceptibles (Bokaro, Odiel, Califa Sur, etc.), en los ambientes más templados y hú­me­dos. La aparición de esta nueva raza re­presentó una mayor frecuencia y virulencia de sus epidemias, la ampliación de las zonas afectadas y la pérdida de la resistencia de muchas de las variedades cultivadas.

La variedad Nogal es un ejemplo claro de pérdida de resistencia a la roya amarilla con la llegada de la raza Wa­rrior/Ambition. Antes de la campaña 2012/13 mostraba un comportamiento resistente en campo y en los ensayos, incluso en las zonas con condiciones climatológicas más favorables para la enfermedad. Por el contrario, a partir de dicha campaña, muestra una gran susceptibilidad a la en­fermedad, viéndose afectada en los ensayos de la mayoría de las zonas productoras, principalmente durante las campañas 2014/15 y 2015/16.

Los principales medios de control de la enfermedad consisten en el uso de variedades resistentes o tolerantes y, como último recurso, la aplicación de fungicidas. Por el contrario, a diferencia de otras en­fer­medades foliares, y al tratarse de un hongo parásito obligado, algunas prácticas agronómicas como el tratamiento de las semillas, la rotación de cultivos, la gestión de los residuos de la cosecha anterior, el manejo del suelo, etc., suelen ser poco eficientes.

Así, las estrategias para el control de la roya amarilla se basan en el uso de la resistencia de las variedades y la realización de tratamientos fungicidas específicos, pero que deben modularse según otros condicionantes como el riesgo de aparición de la enfermedad, el coste de la aplicación de los productos fitosanitarios o la respuesta de las variedades a éstos.


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