¿Cuánto tiempo debe pasar entre dos cultivos sucesivos de alfalfa?

Algunos productores de alfalfa están interesados en volver a sembrar este mismo cultivo una vez terminado el ciclo anterior. En este artículo se dan las pautas para evitar en la medida de lo posible los problemas derivados de una menor germinación tras la resiembra, como pueden ser el mayor riesgo de enfermedades o la problemática de la autotoxicidad. En España, la alfalfa forma parte de las rotaciones de cultivo tradicionales de los regadíos, ocupando unas 257.000 ha, principalmente, en las provincias del valle del Ebro (Huesca, Zaragoza y Lleida), con un total de unas 103.000 ha en regadío, y otras 95.000 ha más en Castilla y León (Magrama, 2016).
C. Chocarro1, A. Vilalta2 y J. Lloveras1. 1Universidad de Lleida. 2Departament d’Agricultura, Ramaderia, Pesca i Alimentació. Generalitat de Cataluña.

La alfalfa en regadío es uno de los cultivos extensivos más importantes desde el punto de vista económico y ambiental. Con un adecuado manejo, es uno de los cultivos herbáceos que, a parte del aspecto económico, aporta beneficios agronómicos y medioambientales ya que deja el terreno en buenas condiciones, ahorra nitrógeno para los cultivos siguientes, limita los riesgos de erosión y favorece la biodiversidad.

Frecuentemente, algunos productores de alfalfa están interesados en volver a sembrarla después del mismo cultivo, aunque saben que esta práctica suele presentar problemas.

Una de las preguntas más frecuentes entre los cultivadores de alfalfa, que figura en todos los manuales en todo el mundo es cuánto tiempo debe pasar entre dos cultivos sucesivos de alfalfa y por qué. Los agricultores saben que no es aconsejable sembrar un cultivo de alfalfa detrás de otro de alfalfa y preguntan el tiempo que tiene que transcurrir entre dos cultivos de alfalfa y los motivos (Seguin et al., 2002; Undersander, et al., 2015; Delgado et al., 2017; Jennings, 2017; Volenec y Johnson, K. 2017).

El razonamiento técnico que hay detrás de esta problemática es doble:

  1. Una rotación corta aumenta el riesgo de enfermedades como la Rhizoctonia, o el nematodo del tallo, lo que afecta al siguiente cultivo de la alfalfa (además, algunas de estas enfermedades de la alfalfa son difícilmente controlables por medios químicos o culturales).
  2. La alfalfa es una especie denominada autotóxica.

La autotoxicidad de la alfalfa es una forma particular de alelopatía que se produce cuando una planta libera sustancias químicas que dificultan el desarrollo de la misma especie. Este efecto provoca una disminución del porcentaje de germinación, afecta al vigor del establecimiento de las nuevas plántulas, al crecimiento de las raíces y a la producción de forraje posterior.

¿Qué causa la autotoxicidad en la alfalfa?

Al levantar el alfalfar, las plantas de alfalfa en descomposición liberan al medio productos químicos autotóxicos de las mismas. Estos productos son solubles en agua y se filtran en el suelo a partir de la descomposición del material vegetal y de las plantas en crecimiento.
Los compuestos químicos que causan la autotoxicidad en la alfalfa aún no ha sido identificados en su totalidad y se encuentran en concentraciones más altas en las hojas y las flores que los tallos y las raíces de las plantas de alfalfa.

¿Cómo afecta la autoxicidad a las plantas de alfalfa?

Tanto la emergencia como el crecimiento de las plántulas recién germinadas se reducen por la autotoxicidad. Las plantas que emergen a menudo se atrofian. Las raíces están hinchadas, decoloradas, rizadas y carecen de vello radicular. También son más ramificadas y más cortas que las de las plantas de alfalfa normales. Esto tiene un impacto negativo en la longevidad del cultivo, ya que reduce la capacidad de las plantas de alfalfa para absorber agua y nutrientes.

 


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