Control integrado de Tuta absoluta en el cultivo de tomate

El uso de todas las herramientas establecidas para el control de la Tuta absoluta es fundamental para poder hacer una adecuada gestión, siguiendo los principios generales de la gestión integrada de plagas (BOE 223, 2012). Resulta indispensable conocer la biología de esta especie para poder abordar su control en el cultivo.
Lidia Lara Acedo, María Estefanía Rodríguez Navarro y María del Mar Téllez Navarro. IFAPA Centro La Mojonera. Consejería de Agricultura, Ganadería, Pesca y Desarrollo Sostenible. Junta de Andalucía.

La protección fitosanitaria en cultivos hortícolas de invernadero del sureste español experimentó un notable cambio entre los años 2006 y 2007. El control químico utilizado tradicionalmente, fue sustituido por la aplicación generalizada de programas de gestión integrada de plagas, dando prioridad, siempre que sea posible, a los métodos no químicos, fundamentalmente control biológico inoculativo o por aumento y aplicación de medidas preventivas y culturales.

Este cambio fue posible una vez que se generaron los conocimientos científicos y técnicos suficientes para definir los protocolos de trabajo en los diferentes cultivos, a la vez que existía disponibilidad comercial de las herramientas biológicas y biotecnológicas necesarias.

En cultivo de tomate, la aplicación ge­neralizada del control biológico coincidió con la introducción de una nueva plaga originaria de Sudamérica, la especie Tuta absoluta (Lepidoptera: Gelichiidae), conocida comúnmente como polilla del tomate. Se trata de una plaga agresiva y polífaga que produce daños principalmente en tomate, pero también afecta a otras especies cultivadas como patata o berenjena, y tiene como hospedantes alternativos algunas plantas silvestres como Solanum nigrum L. (García y Espul 1982, EPPO, 2005).

Su introducción en España a finales del año 2006 (Urbaneja, 2007), obligó a una adaptación de los protocolos de control biológico previamente establecidos, que se estaban utilizando en el cultivo de tomate de invernadero.

La aplicación de una estrategia integrada para el control de Tuta absoluta des­de su aparición, ha permitido mantener la incidencia de la plaga en unos niveles de control aceptables. Sin embargo, en los últimos años se ha producido un incremento de su incidencia, que está poniendo en riesgo las producciones de tomate.

Hay varios factores que parecen estar determinando este aumento de las poblaciones de la plaga en los cultivos. Por una parte, la superficie de tomate donde se aplica control biológico se ha reducido del 93% en la campaña 2015/16 al 65% en la campaña 2017/18 (Fuente: CAP, Delegación de Agricultura y Pesca de Almería), lo que ha llevado a un aumento del control químico, especialmente dirigido al control de mosca blanca y Tuta absoluta (Red de Alerta e Información Fitosanitaria de Andalucia, http://raif.cap.junta-andalucia.es/).

Sin embargo esto no está resolviendo el problema, empezando a detectarse en campo la aparición de resistencias a algunas de las materias activas actualmente autorizadas (www.irac-online.org/countries /spain/news/).

Por otra parte, el aumento que han experimentado últimamente los cultivos de verano da lugar a un solapamiento de los ciclos de cultivo de tomate, lo cual propicia la presencia de restos vegetales durante todo el año, favoreciendo el desarrollo de plaga (co­mu­nicación personal). Todo esto está teniendo como consecuencia que en las principales zonas productoras de tomate se esté produciendo un claro incremento de la presión de la plaga, dificultando su adecuado control en los cultivos.

 


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