Control de malas hierbas gramíneas en cereal de invierno

En el cultivo de cereal de invierno, el control de las malas hierbas (principalmente con herbicidas) supone uno de los mayores gastos y, hoy por hoy, el mayor reto para los agricultores. Si además, se trata de sistemas de monocultivo de cereal, durante los últimos años el problema de las malas hierbas se ha incrementado. Pese a haber cambiado la estrategia herbicida contra el vallico mejorando la eficacia, su continuidad queda en entredicho si se tiene en cuenta que, no quedan otros modos de acción distintos para alternar respecto a los que se están utilizando actualmente.
Irache Garnica y Juan Antonio Lezáun. Instituto Navarro de Tecnologías e Infraestructuras Agroalimentarias.

Hoy en día no se prevén nuevos productos herbicidas a corto plazo para solucionar problemas de bromo, cola de zorra y va­llico. Tampoco es previsible que las em­presas que desarrollan fitosanitarios ofrezcan nuevas soluciones eficaces en el me­dio y largo plazo. Por lo tanto, es indispensable cambiar la forma de actuar hacia una gestión global o integral de las malas hierbas en la explotación. La gestión de malas hierbas basada exclusivamente en el uso de herbicidas es cada vez menos eficaz y más cara y por tanto menos rentable en los cereales de invierno.

El monocultivo de cereal presenta una gran dificultad para el control de malas hierbas gramíneas por lo que deben po­nerse en práctica diferentes estrategias que reduzcan la densidad de población de malas hierbas. A continuación se analizan las diferentes técnicas culturales que ayudan a la gestión integral en el control de las malas hierbas en cereales de invierno.

En primer lugar, es necesario establecer una rotación lo más amplia y diversificada posible con cultivos de diferentes familias y a ser posible alternando también diferentes ciclos de cultivo. Lógicamente estará condicionada por los tipos de suelo disponibles, el clima, la disponibilidad de riego e incluso el acceso a los canales de comercialización de los productos obtenidos.

Tratándose de secano las opciones en nuestro clima mediterráneo se reducen, prefiriéndose los cultivos de siembra otoñal: trigo, cebada, colza o leguminosas, siendo muy interesante la inclusión del girasol por sembrarse en fechas muy diferentes. Si todos los cultivos de la rotación se laborean y siembran en el otoño en las mismas fechas, no se afecta de manera significativa al ciclo biológico (nascencia, desarrollo, producción de semillas) de las adventicias de nascencia otoñal aunque se presenta la oportunidad de utilizar otras materias activas distintas a las utilizadas en los cereales, si bien no hay muchas opciones de cambiar de modos de acción.

 


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