Observatorio Cajamar: máximo histórico de las exportaciones agroalimentarias en 2019

El Observatorio del sector agroalimentario de Cajamar constata en su informe de 2019 su elevada productividad y competitividad, junto al crecimiento de las exportaciones y aumento de la inversión en I+D, aunque disminuye ligeramente su peso en el valor añadido bruto total de la economía española

El documento, que fue presentado el pasado 22 de julio por el presidente de Cajamar, Eduardo Baamonde, y el secretario general de Agricultura y Alimentación del Ministerio de Agricultura, Fernando Miranda, es una radiografía sobre la aportación del sector primario, la industria transformadora y la distribución a la economía española. Promovido y editado por Cajamar con la colaboración del IVIE, el informe ha sido dirigido por Joaquín Maudos y realizado en coautoría con Jimena Salamanca.

El sector agroalimentario es más productivo y competitivo que la media europea, lo que contribuye a que las exportaciones crezcan año tras año y España consolide su posición como cuarto país comunitario. A juicio de Eduardo Baamonde, presidente de Cajamar, “el sector en su conjunto se ha profesionalizado mucho, lo que ha permitido la mejora de su eficiencia y competitividad, pero queda mucho camino por recorrer en todo lo relativo a la rentabilidad, que tiene más que ver con el valor que seamos capaces de aportar a la producción primaria”, advierte tras apuntar que sobre este tema tienen que poner el foco las empresas agroalimentarias, las cooperativas y la industria transformadora.

En este sentido, el presidente de Cajamar apuesta por “estrategias a largo plazo que permitan aportar valor a las materias primas a través de la diferenciación de productos y procesos”, y por la toma de decisiones “con una visión ambiciosa y centrada en el valor y el posicionamiento de la empresa”.

Por su parte, el secretario general de Agricultura y Alimentación del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, Fernando Miranda, calificó de “vigoroso” y “potente” al sector agroalimentario español y, en particular, ha destacado la gran respuesta que han dado ante el desafío del coronavirus la producción, logística y distribución agroalimentaria, lo que ha permitido abastecer tanto al mercado nacional como al internacional. “Hemos sufrido una gran crisis sanitaria, pero no agroalimentaria. El sector ha puesto de manifiesto que sabe hacer sus deberes”.

Miranda también ha resaltado la gran diversificación del sector a la hora de producir alimentos, al igual que ocurre con los mercados de destino, lo que supone “un importante factor de resiliencia”.

También ha apuntado que el sector tiene un gran potencial de crecimiento en el eslabón industrial “para aumentar ese margen con productos más elaborados y de mayor valor añadido”, y ha recordado que “pensando en la reconstrucción económica, el sector agroalimentario debe jugar un papel fundamental porque es una actividad que no se deslocaliza y deja la riqueza en el territorio”.

Sobre este tema, en relación al acuerdo sobre el marco financiero alcanzado por la Unión Europea, ha asegurado que España y el sector agroalimentario tendrán que hacer su propio plan, con una visión conjunta, global e integral, pensando más allá de la PAC y teniendo en cuenta la posición geográfica privilegiada actual, dentro de la UE, “para consolidar al sector en materia de liderazgo, vanguardia, calidad y sostenibilidad”.

Por su parte, el director adjunto del IVIE, Joaquín Maudos, tras exponer con detalle los principales indicadores, magnitudes y conclusiones del análisis, ha insistido en que la experiencia de la crisis de la covid-19 pone de manifiesto que el sector agroalimentario es un sector “a proteger e incentivar” para garantizar el abastecimiento de alimentos; al tiempo que constituye un desafío tanto por el lado de la demanda, dada la caída de algunos productos, como de la oferta, debido a los problemas de mano de obra, exigencias sanitarias y restricciones en el transporte.

“Es una buena noticia que España esté más especializada que la media europea en el sector agroalimentario dado que es capaz de alcanzar un mayor nivel de productividad y competitividad”.

El director del informe añade que “en la nueva normalidad van a surgir nichos de negocio, oportunidades en forma de nuevos productos, como resultado de un cambio en las demandas y hábitos de consumo derivados de la preocupación por la salud, el medio ambiente y la seguridad alimentaria”. “Para atender esta demanda hay que invertir en I+D+i, y junto a ello, para ser más competitivos, también es necesario aumentar la dimensión de las empresas, modernizar las estructuras productivas y aprovechar las ventajas de la digitalización en toda la cadena de valor”, ha concluido.

El informe incorpora un amplio sistema de indicadores y una serie de anexos con información específica de los subsectores más relevantes del sector agroalimentario, lo que se traduce en un profundo análisis de toda la cadena de valor para ofrecer una visión conjunta de su aportación a la economía española, cuantificando también su contribución en el conjunto de la Unión Europea. Además, desgrana los principales retos y oportunidades del sector, entre los que destaca la sostenibilidad, la innovación y las tendencias de consumo, entre otros.

Exportaciones

En cuanto a las exportaciones, arrojan un valor de 52.530 millones de euros en 2019, lo que representa un máximo histórico y significa un crecimiento del 4,1 % respecto a 2018 (cuando el aumento fue del 2,6 %). Estos datos sitúan a España como el cuarto país de la UE-28 en exportaciones agroalimentarias en 2019, con el peso más elevado de Europa en las ventas exteriores de bienes, con el 17,6% del total (Países Bajos ostenta el 15,2% y Francia el 12,8%). España aporta el 9,5% del total de las exportaciones del sector agroalimentario de la UE-28, solo superada por Países Bajos (17,3%), Alemania (13,8%) y Francia (11,7%).

Los principales países de destino de las exportaciones del sector agroalimentario español pertenecen a la UE-28. Entre los seis primeros mercados suman el 57,8% del valor total: Francia, con el 15,6 %; Alemania, con el 11,4%; Italia, el 9,6%; Portugal, 8,9%; ReinoUnido, 7,8%; y Países Bajos, el 4,5%. En conjunto, los países de la UE-28 aglutinan el 72,5% de estas operaciones.

Maudos también ha puesto la atención en la diversificación de mercados, haciendo un especial hincapié en el auge de los países asiáticos que ya representan el 6% del total, habiéndose situado dos de ellos entre los principales mercados de exportación (China, con el 4,1%, y Japón, con el 1,9%), así como de Estados Unidos, que representa el 3,9%. Precisamente en 2019, en lo que se refiere al volumen de exportaciones, por primera vez China ha superado a EE.UU. como destino de los productos agroalimentarios españoles.

El director del informe ha reseñado que el sector agroalimentario español acumula dos décadas consecutivas de superávit comercial, que en 2019 asciende a 14.477 millones de euros, frente a los 12.193 millones de 2018, lo que supone un incremento histórico del 18,7%. Esta cifra de superávit es un 24,6% superior a la del conjunto de la UE-28 y sitúa a España como la segunda economía europea, solo por detrás de Países Bajos, cuya cifra es de 31.214 millones de euros.

Por otro lado, el número de empresas exportadoras ha crecido un 1,5% en 2019 y se sitúa en 17.715, una cifra que ha crecido un 28,8 % desde 2008. Sin embargo, el peso que tienen las empresas del sector agroalimentario español en el total de la economía se ha visto reducido en este periodo, pues en 2008 era del 13,6%, mientras que en 2019 es del 8,5%.

Aquí puedes acceder a la versión completa del estudio

 

 

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