¿Habrá un nuevo recorte de fondos PAC 2021-27 para «salvar» el Fondo de Recuperación Económica de la UE?

El presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, dejó caer que presentará a finales de esta semana una nueva propuesta para intentar llegar a un acuerdo en la Cumbre presencial de Jefes de Estado y de Gobierno de los próximos 17  y 18 de julio.

Tal propuesta podría consistir, más o menos, en intentar salvar -es decir, aprobar- el Plan de Reconstrucción Económica, dotado de 750.000 millones de euros, para  superar la crisis creada por el Covid-19, proponiendo a cambio a los Estados “frugales” del Norte de la UE (Países Bajos, Austria, Dinamarca, Suecia, con el añadido de Finlandia) un recorte de presupuesto comunitario (del nuevo Marco Financiero Plurianual 2021-2027).

Por tanto, llueve sobre mojado. Según varias informaciones, el exprimer ministro belga plantearía recortar el MFP 2021-2027 de los 1,1 billones de euros de la última propuesta del equipo de la Comisión Von der Leyen, que representa alrededor del 1,1% de la Renta Nacional Bruta (RNB) de la UE, hasta situarlo entre el 1,05% y el 1,094%, sin entrar en más detalles.

Adivinen cuáles serían, de salir adelante las intenciones del presidente del Consejo Europeo, las partidas presupuestarias más perjudicadas por este recorte, cuando programas como la Política Agraria Común (PAC) y  la política de Cohesión representan en conjunto cerca de dos tercios de las finanzas comunitarias.

El recorte o cualquier recorte del MFP y de la PAC incidiría de nuevo en una rebaja de las ayudas directas y en los subsidios que recibe el campo español y europeo, precisamente en un momento en que las exigencias y la condicionalidad medioambiental y climática se prevén mucho más elevadas, como consecuencia también de la puesta en marcha de las Estrategias “De la granja a la mesa” y “Biodiversidad 2030”, incluidas en el apartado agroalimentario del Pacto Verde Europeo.

¿Se volvería a la insuficiente propuesta de la Comisión Europea de mayo de 2018, que no salió adelante?

Si las organizaciones agrarias ya consideraban escasa la financiación de la PAC para que el campo pudiese afrontar los nuevos desafíos, con las ideas del presidente Michel para contentar a los países “frugales”, ya será prácticamente imposible acometer los mismos.

Las OPAs y algunos “think tank” estimaban un recorte del 9,1% de los fondos para la PAC 2021-2027, que quedarían en unos 348.300 millones de euros anuales, frente a los 383.000 millones del actual periodo en términos constantes o reales (a precios de 2018), con un recorte mayor en los pagos directos y medidas del mercado del primer pilar (258.300 millones, un 9,7% menos que entonces) que en el segundo pilar de Desarrollo Rural (90.000 millones, incluidos los 15.000 millones del “Next Generation EU”, un 6,3% menos que en 2014-2020).

Además,este segundo pilar vería recortado de forma importante (como en el resto de fondos estructurales) la cofinanciación comunitaria del FEADER a las medidas de los programas de Desarrollo Rural, obligando a las Administraciones nacionales a poner más dinero de sus presupuestos si quieren mantener el mismo nivel de ayudas que en el periodo actual.

También quedaría todavía mucho más lejos la intención de Ministerio de Agricultura español y de otros países para que, tras la negociación presupuestaria, al menos se mantuviese el mismo volumen de recursos financieros en términos corrientes  -no constantes- para el sector agrario que en la PAC actual, descontando del total lo que se llevaba Reino Unido.

Quizás, una manera de compensar sería pasar parte de lo que se pierda en el MFP en la financiación de la PAC al Fondo de Reconstrucción Económica, como el malabarismo que se ha hecho con los 15.000 millones de euros en términos corrientes para Desarrollo Rural (se redujo primero drásticamente la financiación comunitaria en la propuesta de la CE de mayo de 2018 y luego se está tratando de compensar de esa manera).  Lo malo es que eso serviría para los primeros años del nuevo septenio financiero en la UE y el problema de menor financiación  vendría a partir del tercero, cuarto o quinto ejercicio.

Ejercicio de equilibrismo

Con el equilibrismo planteado por el presidente del Consejo Europeo para convencer a los pequeños países del Norte de la UE (otra de las consecuencias de la regla de la unanimidad para aprobar estos asuntos, lo que convierte a la Unión casi siempre en rehén de un pequeño grupo de países), se trataría, por tanto, de sacar adelante el Plan de Recuperación de 750.000 millones de euros, que prevé 500.000 millones en transferencias y 250.000 millones en préstamos, de los cuales un trozo de tarta considerable llegaría a la maltrecha economía española para salir de la crisis del Covid-19.

Esta propuesta, sin embargo, no es la única, porque Charles Michel mantendría también las correcciones financieras que reducen la contribución nacional al presupuesto comunitario de los países más ricos, cuando la intención inicial era eliminar esas rebajas. Con ello, por ejemplo, Países Bajos se ahorraría unos 725 millones  de euros y Suecia, otros 125 millones.

Además, plantearía otras modificaciones, no menores, como los criterios en la distribución de los fondos, adelantar la amortización de parte de la deuda que contraiga la UE para financiar el MFP y el fondo de reconstrucción, o elevar algo las exigencias o los criterios de condicionalidad para poder acceder a las partidas del Fondo de Recuperación económica, como que el dinero se utilice, además de para resolver el déficit sanitario, a los dos nuevos grandes desafíos, la transición climática y la digitalización, o que su concesión esté ligada a una tendencia contatablr de reducción del déficit yde la deuda en los presupuestos de los países europeos que más se beneficien de estos recursos.

 

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