El sector agroalimentario pide no subir impuestos al consumo, mayor seguridad jurídica y estímulos para la recuperación

Los presidente de las mayores empresas de alimentación de España, así como miembros de organizaciones sectoriales como Asaja y Cepesca, que participaron en la Cumbre Empresarial de la CEOE, solicitaron al Gobierno no subir los impuestos al consumo, sino, por el contrario, en algunos casos bajarlos, mayor seguridad jurídica y estímulos para la recuperación económica.

La mesa agroalimentaria de la tercera jornada de la Cumbre Empresarial, organizada por la CEOE, sirvió también para demandar una mayor atención al mundo rural y al sector de alimentación y bebidas.

Tomás Pascual, presidente de FIAB y Calidad Pascual, reivindicó el papel de la alimentación y bebidas, “porque su producción anual equivale a 120.000 millones de euros, de la que el 30% va al consumo fuera de los hogares, con una gran aportación al sector exterior”. “Damos empleo a medio millón de personas”, añadió.

“En estos momentos -continuó-, la confianza es la moneda de la nueva economía y tenemos que generar confianza”, para lo que ha reclamado “seguridad, claridad y agilidad”.

“Hay que evitar volver a la crisis sanitaria, pero necesitamos que se vuelva a crear actividad y empleo, porque eso genera consumo”, dijo, para añadir que es necesario evitar subidas de impuestos para poder garantizar la recuperación.

Tomás Fuertes, presidente de Grupo Fuertes, destacó la vocación exportadora del sector, con una facturación exterior de 50.000 millones de euros al año, lo que hace que sea “una base importante para el crecimiento y el desarrollo” a futuro de la economía.

Para empujar a esa recuperación, Fuertes explicó que “hay que buscar quien tire del carro”, y en ese sentido resaltó la figura del empresario a la hora de impulsar la recuperación, especialmente del empleo, y la importancia de fomentar la vocación empresarial.

Antonio Hernández Callejas, presidente del Grupo Ebro Foods, indicó que la pandemia ha puesto en evidencia la importancia del sector agroalimentario, y ha planteado la necesidad de que desde las Administraciones se defienda a sus empresas.

Al mismo tiempo, apostó por reflexionar sobre el hiperconsumismo y sobre cuál debe ser el modelo de producción. En el corto plazo, ha llamado a mejorar el sistema sanitario y el educativo. “Animamos al Gobierno a que invierta con sentido y eficacia en el sistema hospitalario y en la educación”, añadió, llamando también a hacer una política fiscal “inteligente”, no únicamente distributiva.

Carlos Moro, presidente de Bodegas Familiares Matarromera, reclamó que «se promuevan las desgravaciones fiscales, se apueste por las infraestructuras y, sobre todo, el talento gracias a un plan Universidad-Empresa de verdad», y abogó por «consumir lo propio y lo cercano, no solo por una cuestión de valores, sino porque las marcas España y Europa conllevan el valor añadido de seguridad alimentaria».

Moro apostó también por la colaboración intersectorial, poniendo como ejemplo la campaña #RestaurandoLaVida dirigida a la hostelería.

Por último, el bodeguero y empresario consideró necesaria «la creación de un consorcio público-privado para el fomento del comercio exterior, de ámbito integral».

Paulo Soares, presidente de Campofrío, manifestó que la pandemia nos ha planteado, entre otros retos, la necesidad de avanzar en la digitalización y, en especial, en el sector de la alimentación “que sea más segura y saludable”.

Asimismo, puso en valor en momentos de incertidumbre como los actuales, específicamente en el ámbito de la empresa, el liderazgo, la colaboración, la agilidad o la comunicación.

“La crisis es una oportunidad”, añadió y, en este sentido, instó a innovar en la organización de las empresas, a empujar la I+D+i para ganar competitividad y a profundizar en una alimentación sostenible.

Ignacio Osborne, presidente del Grupo Osborne y del Foro de Marcas Renombradas Españolas, quiso dejar claro que la empresa es el único ente de la sociedad que genera empleo y que, desde ese enfoque, “es preciso escuchar a los sectores y a las empresas antes de legislar”.

Asimismo, llamó a apostar por el impulso de la actividad, y no por la subida de impuestos, para dar la vuelta a la actal situación presupuestaria.

Por último, abogó por la colaboración público-privada para que la economía española gane competitividad.

José Domingo de Ampuero, presidente de Viscofan, “única empresa agroalimentaria que cotiza en el Ibex”, informó que “la pandemia no nos ha parado ninguna fábrica”. “Hemos trabajado a tope”, dijo, antes de añadir: “Sin embargo, en Estados Unidos, México y Brasil lo estamos pasando mal”.

También mostró su preocupación por China, donde “no solo no hay una recuperación en ‘V’, sino que la recuperación en ‘U’ está cuestionada”.

Pedro Barato, presidente de Asaja, aseguró sentirse “muy orgulloso de lo que el sector agrario ha hecho en esta crisis”. “Teníamos una movilización en marcha, los tractores estaban en la carretera y con la pandemia esos tractores se han volcado con la desinfección de las calles”, recordó.

Barato destacó también la “serenidad alimentaria” que hemos disfrutado durante esta crisis, ya que “el 96% de todo lo que consumimos los españoles lo hemos tenido en los lineales”.

Entre otras demandas, reclamó “que la digitalización llegue de verdad” al mundo rural; “que el cambio climático sea una oportunidad, no una imposición”, y que “si quien contamina paga, el que descontamina tiene que cobrar, y ahí está el sector agrario”. Por último, reclamó “un tercio para el que produce, un tercio para el que transforma y un tercio para el que vende”.

Javier Garat, secretario general de Cepesca, puso sobre la mesa “un serio problema que tenemos con el relevo generacional y la escasez de tripulantes”, para lo que han puesto en marcha “un plan estratégico del ámbito social, con el objetivo prioritario de atraer al talento español”. Además, ha propuesto “que urgentemente se reduzca el IVA del 10% al 4% (a pescados y mariscos), al igual que ya lo tienen otros alimentos básicos”, así como la realización de “campañas de promoción potentes para animar al consumo y dar a conocer sus propiedades nutricionales”.

Al mismo tiempo, reclamó a la Comisión Europea y al Ministerio de Transición Ecológica de España “que cambien el rumbo de la política verde de escaparate que quieren poner en marcha” y que pretende “cargarse el arte de arrastre, importantísimo en España, en la UE y en el mundo.”

Fotos: David Mudarra.

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