Seguridad alimentaria y el papel de la cadena ganadera europea

El Comité Económico y Social Europeo (CESE), junto con la fundación CESFAC, celebraron el pasado 23 de junio la Conferencia ‘La producción animal como pieza clave de la Seguridad Alimentaria sobre la importancia de la ganadería en la Seguridad Alimentaria Global’, con el objetivo de situar como protagonista, a nivel europeo e internacional, nuestro modelo de producción ganadero abordando todas las fases necesarias para su desarrollo: la alimentación, la producción, el manejo y la transformación.

 

CONFERENCIA ‘LA GANADERIA, PIEZA CLAVE EN LA DISPONIBILIDAD DE ALIMENTOS NUTRITIVOS, SANOS Y SEGUROS’

 

Esta Conferencia, que ha obtenido el apoyo oficial de la Unión Europea, también se enmarca dentro de la prioridades que ha identificado el Comité en materia de Seguridad Alimentaria de la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura), quienes tienen interés en evaluar la contribución de la producción ganadera a la seguridad alimentaria.

 

La conferencia, se estructuró entorno a dos módulos. En el primero de éstos, representantes de los diversos eslabones de la cadena de producción ganadera, desde la alimentación animal (Ana Hurtado, Cesfac), pasando por la cabaña ganadera española (a cargo de Miguel Ángel Higuera, Anaprogapor), y finalmente por la industria de transformación de la carne, (Enrico Frabetti, Clitravi), analizaron la respuesta de la cadena agro-ganadera europea a los retos de la seguridad alimentaria.

 

En el segundo bloque, bajo el título, ‘La contribución del modelo europeo de producción a la seguridad alimentaria mundial’, sirvió para conocer la postura de la administración, tanto española como europea. Se presentaron las visiones de destacados miembros de los distintos organismos implicados (Dirección General de Agricultura, Parlamento Español, y Parlamento Europeo), respecto al valor añadido de nuestro modelo, y en qué manera puede contribuir a la seguridad alimentaria mundial en un futuro.

 

Más en concreto, en su intervención, la directora técnica de Cesfac, Ana Hurtado hizo hincapié en las fortalezas y aspectos a mejorar del sector de la alimentación animal. Este no solo ha cobrado cada vez más peso en el sector agroalimentario, que a su vez ha incrementado su protagonismo en el actual panorama económico, sino que también ha contribuido al impulso de la agricultura a través de la adquisición de un gran volumen de materias primas y se ha convertido en parte vital en el desarrollo y éxito de la ganadería, al proporcionar alimentación adecuada para conseguir una mayor eficiencia productiva y aumentar la oferta de proteínas de alto valor a los consumidores a precios asequibles. A pesar de ello, indicó que el sector de la alimentación animal ‘sigue siendo una gran desconocida’.

 

Enlazando, y en la misma línea, Miguel Ángel Higuera, citó los datos de la FAO que prevén un incremento demográfico de 2.200 millones (hasta llegar a los 9.200 millones de personas) para 2050 y, por tanto, la necesidad de aumentar considerablemente la producción de carne para colmar las necesidades de una población creciente. Para ello, Higuera incidió en la importancia de la tecnología como base de toda estrategia. También defendió la importancia del modelo europeo de producción basado en la sostenibilidad, tanto social como ambiental, la calidad de la producción y la seguridad sanitaria y alimentaria.

 

Finalmente, el director adjunto de Clitravi (Asociación Europea de la Industria de Transformación de la Carne), Enrico Frabetti, incidió en la importancia de la innovación, que ayudaría a ‘producir más con los mismos recursos y a reducir los residuos’. Favorecer nuevas tecnologías de producción, mejorar las características organolépticas y la presentación de los productos, eliminar o reducir las desventajas asociadas al consumo de carne y mejorar su valor nutricional y biológico son algunos de los retos que Frabetti puso sobre la mesa durante su exposición.

 

En la segunda parte, el jefe de la Unidad de Productos Animales de la Dirección General de Agricultura de la Comisión Europea, Luis Carazo, aportó una visión técnica de la situación actual, poniendo de relieve las cifras de exportaciones e importaciones a nivel europeo de los principales productos alimentarios. Carazo recordó que la Unión Europea es actor principal en el mercado internacional de las producciones ganaderas, y que su perfil exportador crece año tras año al tiempo que abre progresivamente su mercado interior.

 

Por su parte, la presidenta de la Federación Española de la Mujer Rural, Juana Borrego, contribuyó al debate resaltando la importante labor de la mujer en el mundo agrícola, a pesar de la discriminación y el estereotipo de género, todavía sin erradicar. Borrego pidió a las administraciones que trabajen por mejorar el acceso al crédito, a la formación y a la educación de las mujeres en el mundo agro-ganadero.

 

A continuación, Alejandro Alonso y Enrique Calvet, representantes del Congreso de los Diputados y del Parlamento Europeo respectivamente, aportaron su punto de vista sobre las necesidades del sector e instaron a sus representantes a que envíen sus demandas a los grupos políticos para que puedan incorporarlas a sus programas electorales.

 

El acto de clausura corrió a cargo del Carlos Cabanas, secretario general de Agricultura y Alimentación del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, conjuntamente con John Bryan, en representación del Comité Económico y Social Europeo.

 

John Bryan destacó la necesidad de contar con un sector ganadero fuerte y apostar de forma rotunda por un Modelo europeo de producción basado en los principales pilares que había destacado los ponentes. Asimismo, indicó la necesidad de enfrentarse a los retos presentes y futuros para incrementar nuestra competitividad.

 

Carlos Cabanas, en línea con lo expuesto y debatido, aseguró que ‘las políticas agrarias juegan un papel fundamental’, para mejorar la productividad agraria y, al mismo tiempo, conservar los recursos naturales. Para ello, Cabanas entiende que las políticas que se desarrollen deben perseguir una serie de actuaciones, como promover la innovación, fortaleciendo la investigación y el desarrollo, la transferencia tecnológica y las mejoras en educación y formación. Asimismo, se debe impulsar el uso eficiente del agua y los recursos naturales; diversificar las fuentes de alimentación animal; promocionar el desarrollo de las zonas rurales y promover la protección

 

En este contexto, indicó que ‘el modelo europeo de producción es un elemento irrenunciable para nosotros’, y que el modelo ‘asegura que la producción satisface el nivel de expectativas de los ciudadanos respecto a los alimentos que consume y dota de una garantía sanitaria y ética a los productos agroalimentarios de la UE’. A pesar de esto, implica ‘unos costes extras a menudo no son conocidos ni valorados suficientemente por los consumidores’ y que estas debilidades en nuestro modelo productivo ‘se aborden de manera decidida, con el fin de garantizar que la UE pueda seguir abasteciendo los mercados agroalimentarios internos y externos, para ofrecer a los consumidores unos productos agroalimentarios que sean auténticos bienes públicos’.

 

Para ello, el secretario general, ha reiterado la necesidad de reforzar el carácter estratégico del sector agroalimentario, no sólo para garantizar el abastecimiento de los mercados con alimentos de calidad a precios razonables, sino también para asegurar un nivel de vida adecuado a los agricultores y ganaderos.

 

En vista a las cuestiones planteadas en las diversas intervenciones de los distintos ponentes, y tras un debate con los asistentes, la jornada permitió concluir que, las necesidades de materia primas y alimentos para abastecer a la creciente población mundial, que según la propia FAO, requieren no solo de un incremento sustancial de las producciones sino también de un modelo sostenible que permita este salto cualitativo con los mismos recursos y sin comprometer el medio ambiente.

 

Además, en los últimos años, el crecimiento de la población mundial ha venido acompañada del fenómeno de las ‘clases medias globales’, surgiendo así nuevas necesidades en las economías emergentes: evoluciones en la dieta, mayor disponibilidad de alimentos a precios asequibles, aseguramiento de los suministros.

 

Por otro lado, los avances en la ciencia y la tecnología, el desarrollo del comercio internacional y la innovación están siendo factores determinantes en la consecución de los objetivos y los desafíos de conseguir una alimentación completa, sana y segura desde todos los puntos de vista.

 

Hasta el momento, el modelo europeo de alimentación y específicamente el que atañe a la cadena ganadera, se sustenta en una serie de pilares que le dan entidad propia: trazabilidad, medio ambiente, seguridad alimentaria bienestar animal y alimentación animal. Todos ellos, unidos e interrelacionados en una legislación específica en el marco de la Política Agraria Común.

 

Este modelo se ha demostrado no solo sostenible en sus tres vertientes – social, económica y medioambiental- , sino que ha conseguido que Europa se convierta en líder mundial, con unos estándares del máximo nivel. Este liderazgo tiene también puntos débiles, como los costes implícitos del sistema y en las limitaciones biotecnológicas, así como en un insuficiente conocimiento del mismo más allá de nuestras fronteras y en nuestros propios mercados.

 

Es por ello que la cadena ganadera europea tiene que asumir el rol de participación activa en la seguridad alimentaria mundial. El modelo ha demostrado que la alimentación para el ganado no compite con la disponibilidad de recursos para la alimentación humana, que complementa a la agricultura, que sirve de vector para el desarrollo rural y sus habitantes, en especial las mujeres,y que crea riqueza en toda la cadena.

 

Por ello, es necesario que este compromiso se siga sustentando en sus pilares, como modelo de futuro, y que la Unión Europea contribuya con su experiencia y capacidades en la difusión de este modelo, como contribución a la Seguridad Alimentaria mundial, por los que sus Instituciones deben propiciar la colaboración con Organizaciones Internacionales, y especialmente la FAO para el desarrollo global

 

 

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