La Eurocámara se opone a que la CE rebaje el control a los cítricos importados de países terceros

La Comisión de Agricultura (Comagri) del Parlamento Europeo aprobó este martes 29 de noviembre una resolución presentada por la eurodiputada socialista, Clara Aguilera, que rechaza las modificaciones que  la Comisión Europea pretende introducir sobre los controles de las importaciones de cítricos de terceros países en la actual normativa de Sanidad Vegetal de la UE.

 “Es fundamental dotarnos de herramientas efectivas para que el drama de la Xylella fastidiosa, que vive el Sur de Italia, no se reproduzca en las plantaciones de cítricos de Valencia, Andalucía u otros territorios de la UE”, declaró Aguilera.

“Si hemos aprendido esa lección, no podemos quedarnos de brazos cruzados mientras la Comisión intenta relajar los controles fitosanitarios de los cítricos importados de terceros países, cuando su destino sea la industria y no el consumo en fresco” añadió.

La dirigente socialista recordó que estamos hablando de plagas tan graves como la Black spot o el Citrus canker y que relajar los controles supone una amenaza innecesaria frente a un riesgo cierto de contaminación y propagación de las mismas.

La resolución aprobada por una amplia mayoría, en la que se incluyen todos los eurodiputados españoles de todos los grupos políticos, se fundamenta en las opiniones científicas de la EFSA y de la EPPO y rechaza las modificaciones propuestas por la Comisión: la mera inspección ocular para los frutos destinados a la industria y la obligación del tratamiento en frío, respecto a la peligrosa plaga T. leucotreta, tal y como exigen a sus importaciones de cítricos países como USA o Japón.

“Ahora nos queda esperar que el Pleno de la Eurocámara, en su reunión del 12 y el 15 de diciembre, ratifique esta resolución y que el mensaje que reciba la Comisión Europea por nuestra parte sea de refuerzo efectivo de los controles fitosanitarios en las fronteras de la UE, especialmente cuando nuestros agricultores se ven privados de numerosas sustancias activas en la lucha contra las plagas o cuando directamente no existen y la alternativa es simplemente su destrucción”, concluyó Aguilera.

La Comisión de Agricultura del Parlamento Europeo aprobó hoy una resolución en la que pide a la Comisión Europea que refuerce los controles a las plagas que afectan a los cítricos importados de países terceros.

Rebajar  los controles

La Comisión Europea propuso recientemente reducir de forma permanente los controles sobre las importaciones de cítricos destinados a la industria de transformación y suavizar igualmente los tratamientos para evitar el contagio de determinadas plagas en la Unión Europea.

El ejecutivo comunitario pretende hacer esto mediante una Directiva de Ejecución, por la que se modifican los anexos I a V de la Directiva 2000/29/CE del Consejo relativa a las medidas de protección contra la introducción en la UE de organismos nocivos para los vegetales o productos vegetales y contra su propagación en el interior de la Comunidad. La Comisión Europea quiere, así convertir en definitiva la suavización de los controles que ya introdujo con carácter excepcional el pasado mes de mayo.

En  la resolución aprobada por la Comisión de Agricultura del PE se pidió que esa Directiva incluya medidas como la exigencia de que determinadas frutas producidas en países no europeos cuenten con un certificado que acredite que se les han aplicado el tratamiento más adecuado para combatir plagas.

Los eurodiputados también pidieron que la importación de determinadas frutas solo pueda ser aprobada si se cumple con algunas condiciones, como el registro de los operadores que participan en toda la cadena de distribución.

En este sentido, la eurodiputada y Portavoz del PP para los asuntos de Agricultura, Esther Herranz, aseguró que “la aprobación de esta Resolución es muy positiva pues envía un mensaje claro a la Comisión Europea para que rectifique y no reduzca los necesarios controles a las importaciones de cítricos”.

“En los últimos años, añadió, se ha producido un aumento de la interceptación de contingentes contaminados con la enfermedad de la mancha negra o el denominado Citrus canker procedentes de terceros países, por lo que consideramos que no procede rebajar los controles, pues hay que evitar a toda costa el contagio de esas plagas, que podrían provocar graves daños a las producciones europeas”, añadió Herranz, que también destacó  que las medidas que quiere aplicar Bruselas “no tienen en cuenta las recomendaciones de la EFSA”.

Hace una semana, los eurodiputados del PP en el Parlamento Europeo ya enviaron una carta al comisario europeo de Salud y Seguridad Alimentaria, Vytenins Andriukaitis, en la que expresaban su preocupación por este asunto y su oposición a un relajamiento de los controles sobre las plagas que afectan a los cítricos importados de países terceros.

 Apoyo conjunto

 Los eurodiputados consideran el proyecto de la Comisión Europea contrario a las recomendaciones de la EFSA y al acuerdo político del Parlamento Europeo y el Consejo, alcanzado este mismo año, a favor del refuerzo de la protección fitosanitaria de la UE frente al riesgo de contagio de plagas desde países terceros.

Una amplia mayoría de eurodiputados coincidieron así en pedir a la Comisión Europea que plantee un proyecto alternativo. Un proyecto  que respete y que sea coherente con el principio de precaución y con el objetivo de reforzar la seguridad fitosanitaria de las plantaciones europeas, que están a la base del acuerdo que el PE y del Consejo alcanzaron en 2016 y que dio lugar al Reglamento (UE) 2016/2031 (que sustituirá la  Directiva 2000/29/EC).

La crítica por la Comagri a la propuesta legislativa que la Comisión presentó en el mes de septiembre  se centra básicamente en dos puntos. Por una parte, en cuanto a las enfermedades de la “Mancha Negra”  y el “Cancro de los cítricos”, se rechaza la propuesta de la Comisión de establecer la excepción en el mecanismo de control de las importaciones de cítricos a la Unión desde países contaminados. Una excepción que permitiría que el producto teóricamente destinado a la fabricación de zumo pudiera entrar en Europa con menores cautelas que las exigidas para el producto destinado a su venta en fresco.

Considera el Parlamento que este canal paralelo implicaría, en la práctica, un riesgo inaceptable para la seguridad de las plantaciones europeas puesto que esos cítricos -una vez introducidos en la UE- se podrían desviar al mercado en fresco, atraídos por los mejores precios.

Por otra parte, los eurodiputados critican que, si bien la Comisión se ha decidido –por fin-  a incluir en la Directiva una nueva plaga –Thaumatotibia leucotreta-, la condición previa que se establece para las importaciones desde países contaminados es claramente insuficiente, puesto que se exige que el producto en cuestión haya sido sometido a “un tratamiento eficaz” en lugar de obligar explícitamente al “cold treatment” (tratamiento de frío): el único eficaz y adaptado al riesgo existente y el que ya exigen otros países, como Estados Unidos, a las importaciones de países con presencia de la plaga.

El sector citrícola español, como el europeo, acoge con satisfacción esta determinación de la Comisión de Agricultura, plenamente coincidente con sus posicionamientos. En efecto, los productores, cooperativas y el comercio de estos países venían denunciando que las dos disposiciones planteadas por la Comisión -que ahora rechaza la Comagri, constituyen un subterfugio para burlar o para aligerar los controles a las puertas de la UE.

Un planteamiento que parecería buscar  beneficiar –a cualquier coste- los intereses de los importadores y la industria del norte de Europa, subestimando el riesgo de que otras plagas, tan peligrosas como la Xyllella, entren en la UE y ocasionen gravísimos e irreparables daños.

Los representantes del sector citrícola español (ASAJA, COAG, UPA, Cooperativas Agro-alimentarias, CGC y Ailimpo) agradecen la inmensa implicación de los diputados españoles en este dossier y  esperan que esta histórica resolución, que aún deberá ser ratificada por el Plenario del Parlamento, llegue a la Comisión como un mensaje claro y provoque la presentación de un nuevo proyecto.

Un proyecto que tenga en cuenta –esta vez sí- las observaciones del Parlamento y que sea capaz de velar por la seguridad de las 600.000 ha de plantaciones citrícolas europeas y todo de lo que depende de ellas, en términos medioambientales, de empleo, de economía agraria y de la industria asociada y de actividad exportadora.

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