El índice de precios de los alimentos básicos de la FAO volvió a subir en febrero

El índice de precios de los alimentos básicos de la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) subió ligeramente en febrero, señalando su séptimo aumento mensual consecutivo, impulsado por el incremento de los precios del trigo y el maíz.

El índice de precios de los alimentos de la FAO alcanzó un promedio de 175,5 puntos en febrero, 0,9 puntos, su valor más alto en casi dos años, con un aumento del 0,5% respecto a su valor revisado en enero, aumentando un 17,2% y 26 putos en relación a su nivel de febrero de 2016 y se encuentra en el nivel más elevado desde febrero de 2015.

Con excepción de los aceites vegetales, en febrero aumentaron los índices de todos los demás productos básicos empleados en el cálculo del índice de precios de los alimentos de la FAO, especialmente el de los cereales.

El índice de precios de los cereales de la FAO subió por su parte 3,5 puntos y un 2,5% desde enero, hasta un promedio de 150,6 putos, impulsado por el aumento de los precios del trigo, y también con ligeros  aumentos en los precios del maíz y del arroz.

De este modo, el índice se sitúa en su nivel más elevado desde junio de 2016, aunque solo ligeramente por encima (alrededor del 1,6 %) de su valor de hace un año. Las cotizaciones del trigo aumentaron un 3 % debido a la intensificación de las actividades comerciales, juntamente con problemas logísticos en los puertos de los Estados Unidos de América.

El aumento de los valores del maíz fue menos importante, aunque los precios se mantuvieron firmes gracias a la fuerte demanda.

Los precios internacionales del arroz se robustecieron por tercer mes consecutivo, debido principalmente a las fluctuaciones de los tipos de cambio y a las previsiones de un aumento de las ventas de arroz Basmati.

El índice de precios de aceites vegetales de la FAO resistió a esta tendencia, disminuyendo un 4,1%  y 7,6 puntos en medio de la desaceleración de la demanda global de importación de aceite de palma, junto con mayores previsiones de cosechas de soja en Brasil y Argentina, dos importantes países exportadores.

No obstante, el índice todavía se encuentra 28 puntos (o el 19 %) por encima de su valor del año pasado. El descenso de los precios en febrero se debe principalmente a la evolución de los mercados de aceite de palma y aceite de soja.

Mientras que las previsiones de un aumento de la producción en Asia sudoriental y la desaceleración de la demanda mundial de importaciones ejercieron una presión a la baja en los precios del aceite de palma, las cotizaciones de la soja disminuyeron, debido a un incremento de las previsiones sobre las cosechas en el Brasil y la Argentina, así como a los abundantes suministros de aceite de soja en la Argentina y los Estados Unidos de América, a consecuencia de una demanda moderada de los productores de biodiésel.

A la expectativa

El índice de precios de los productos lácteos de la FAO se situó en un promedio de 194,2 puntos en febrero, ligeramente por encima del mes anterior, con lo que alcanzó su nivel más elevado desde agosto de 2014. A este nivel, el índice ha aumentado 52 puntos (o el 37 %) desde el mismo mes del año pasado.

Mientras que los mercados de productos lácteos están a la expectativa de la nueva tendencia de las disponibilidades para la exportación desde los Estados Unidos de América y la Unión Europea (UE) a medida que transcurre la actual campaña lechera, la oferta en el mercado internacional sigue siendo adecuada considerando el nivel de la demanda.

Examinando las tendencias generales de los mercados durante los últimos 12 meses, la grasa de mantequilla ha sido el producto lácteo más demandado, lo que causó que los precios de la mantequilla y la leche entera en polvo aumentaran mucho más que los de la leche desnatada en polvo y el queso

El índice de precios de la carne de la FAO subió 1,7 puntos y un 1,1% más que en enero, situándose en febrero en un promedio de 160,6 puntos. Los precios de la carne de bovino y ovino registraron un aumento, mientras que los de las carnes de aves de corral y cerdo experimentaron pocas variaciones.

En Australia subieron las cotizaciones dado que la reconstitución de la cabaña ganadera redujo la disponibilidad de carne de bovino. Mientras tanto, el final del punto álgido de la temporada de sacrificios de ovino para carne en Oceanía afectó a la oferta y desencadenó un aumento de los precios. En cambio, los mercados de carne de aves de corral y de porcino se mantuvieron bien equilibrados.

El índice de precios del azúcar de la FAO registró un promedio de 290,3 puntos en febrero, es decir, 1,8 puntos (un 0,6 %) más que en enero. Los precios internacionales siguieron siendo sensibles a los cambios de las perspectivas para la producción de azúcar en los principales países productores, especialmente en el Brasil, el mayor productor y exportador mundial de azúcar, donde sigue prevaleciendo una prolongada restricción de la oferta.

Los déficits de producción previstos en la India y Tailandia, el segundo exportador de azúcar más importante del mundo, también han contribuido en cierta medida a sostener los precios. Los informes sobre el aumento previsto de la producción en la UE, debido al incremento de la superficie de cultivo de remolacha, y China limitaron el aumento intermensual.

El índice de precios de los alimentos de la FAO es un índice ponderado en base a los intercambios comerciales que hace el seguimiento de los precios internacionales de los cinco grupos principales de alimentos básicos. En febrero se señalaron aumentos en cuatro de los cinco subíndices.

Pronósticos iniciales para 2017

La FAO presentó también su primer pronóstico de la producción mundial de trigo en 2017, prevista en 744,5 millones de toneladas, lo que supondría una disminución del 1,8% en relación a su nivel récord de 2016.

Los agricultores de América del Norte redujeron la siembra a favor de cultivos de mayor precio, mientras que las perspectivas del trigo de invierno son sólidas en la Federación de Rusia, la UE, China, India y Pakistán, según la última Nota informativa sobre la oferta y la demanda de cereales.

Las previsiones para la producción de cereales secundarios -sobre todo maíz- son en general favorables en el hemisferio sur, donde las cosechas están en su etapa final de desarrollo. Se prevén incrementos notables en Argentina y Brasil, mientras que las condiciones más húmedas en la mayor parte de África austral apuntan a una fuerte recuperación de la producción reducida por la sequía del año pasado, aunque un brote de orugas podría frenar los aumentos de producción en algunos países de la subregión.

Las perspectivas para las cosechas de arroz de 2017 a lo largo y al sur del ecuador siguen siendo desiguales, y se prevé que la producción y el consumo crezcan modestamente.

La situación mundial de la oferta y la demanda de cereales en 2016/17 podría permanecer “satisfactoria en general” por tercera temporada consecutiva, según la FAO.

Se prevé que el uso total de trigo para consumo humano directo aumente en un 1,1% en el próximo año, mientras que la utilización de piensos lo hará hasta en un 6%.

Igualmente se calcula que los inventarios mundiales de trigo crezcan un 6,6% –cerca de 15 millones de toneladas-, a casi 240 millones de toneladas, impulsados por la acumulación de existencias en Australia, China, Rusia y Estados Unidos.

El comercio mundial de cereales en 2016/17 se pronostica en 393 Mt, con una ligera caída con respecto a la campaña comercial anterior, reflejo de una fuerte reducción del 4,5% en el comercio de cereales secundarios, aunque se prevé que el comercio de trigo crezca un 3% y el de arroz en un vigoroso 4%.

Foto: FAO. Arroz en Tayiakistán.

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