España se confirma como el proveedor más fiable en mitad de la crisis de oferta de hortalizas en la UE

La climatología adversa en toda la Unión Europea ha tenido unas consecuencias especialmente graves en los cultivos de hortalizas al aire libre en el Sureste español, y se ha visto acompañada de cosechas arrasadas en Italia, Grecia y otros países de la cuenca mediterránea.

Ello ha provocado que la producción de hortalizas del conjunto de la UE se haya reducido para una diversidad de productos hortícolas al 60% de su nivel normal, situación que, según la patronal del sector productor y exportador, FEPEX, prevé se mantendrá como mínimo, hasta principios de abril para las hortalizas de hoja cultivadas al aire libre, como lechugas, escarolas y espinacas, y que su disponibilidad dependerá de la climatología de febrero y marzo.

En el Sureste español la actual situación de la producción es el resultado de una combinación de sequía en octubre y noviembre, lluvias cuantiosas e inundaciones en diciembre y enero, y nevadas y heladas en enero.

En el sector productor-exportador de las principales zonas de producción españolas se estima que como consecuencia de la combinación de los factores mencionados, que califican de fuerza mayor, y del retraso provocado en la realización de nuevas plantaciones, la oferta española para el conjunto de las producciones hortícolas, con diferencias notables por especies, se verá reducida en un 30%.

Los efectos afectan a toda la cadena de suministro, incluida la IV Gama que sufre también las consecuencias de la fuerte reducción de la oferta agrícola.

No obstante, esta crisis pone en evidencia que España se ha confirmado como el proveedor más fiable de Europa en cantidad y calidad, pues mantiene su capacidad para aprovisionar los mercados europeos a pesar de las condiciones climáticas adversas.

En estos meses, España es el principal proveedor del mercado europeo con una cuota de mercado que supera el 50% en condiciones de normalidad, y con una exportación que supera las 100.000 t mensuales en varios productos como lechuga, tomate, pepino, pimiento y en un rango comprendido entre 50.000 y 100.000 toneladas en otras hortalizas, como las coles, con un volumen de producción mensual estimado del conjunto del sector hortícola en condiciones de normalidad de un millón de toneladas, que se destinan a abastecer principalmente tanto al mercado comunitario como al mercado nacional de hortalizas frescas.

Precios disparados

 Según los últimos datos estadísticos de los mercados agrícolas del Ministerio de Agricultura en la semana 3 (del 16 al 22 de enero), la falta de oferta de productos hortícola ha seguido propiciando incrementos generalizados de las cotizaciones en origen, con la única excepción del pimiento verde italiano (-16,45%).

Los precios infrecuentemente altos de la semana precedente han seguido experimentado importantes subidas, entre las que sobresalen las de la lechuga romana (+98,82%, a 46,16 €/100 unidades) que, por ejemplo, dobla su precio en la Región de Murcia, tras las fuertes pérdidas de producción derivadas de las inundaciones y hasta de la nieve; la coliflor (+35,36%, hasta 57,32 €/100 kg); la berenjena (+29,16%, hasta 219 €/100 kg); la judía verde plana (+24,32%, hasta 293 €/100 kg); la acelga (+24,3%, hasta 62,12 €(100 kg), la alcachofa (+20,15%, hasta 139,21 €/100 kg) o el pepino (+19,63%, hasta 82,03 €/100 kg), subiendo también la patata (+3,45%, hasta 24,46 €/100 kg). Se trata de precios a granel sobre finca, agricultor.

Mercados mayoristas

La ola de frío por las zonas productoras hortícolas de Murcia, Comunidad Valenciana y Almería se ha traducido en una escalada continua de precios en origen, que se ha trasladado, lógicamente, a los mercados mayoristas, con una escasez de producto en buena parte de los lineales de la distribución.

En lo que va de año, destaca el fuerte incremento del precio de la berenjena, que se ha multiplicado por tres, al pasar de 73,13 a los 219,05 €/100 kg en origen (+199%). También desde el pasado 2 de enero han incrementado fuertemente su precio la lechuga romana (+122%); calabacín (+76,8%), alcachofa (+73,49%); judía verde (+67,43%), coliflor (+65,33%); tomate liso (+59,22%), y acelga (+43,58%).

Según la agencia EFEAgro, en la red de mercados mayoristas de Mercasa se perciben ajustes al alza en la judía verde, que es la hortaliza que más ha repuntado desde primeros de año, llegando en MercaBilbao a batir su récord entre el 20 y el 25 de enero, con una cotización de 4,90 €/kilo, un 104,16% más que en los primeros días de mes.

El precio mayorista más alto para la alcachofa se registro en MercaMadrid (2,78 €/kg), con un alza del 98,57% en lo que va de año, así como en la coliflor, con 2,36 €/kg y un aumento del 88,8%, el tomate verde (173 €/kg y un 44,16% más. Las lechugas más caras en los mercados mayoristas se ha dado en MercaSevilla, a 0,73 €/unidad, un 37,7% más que en la semana del 3 al 6 de enero.

Equilibrio de precios

Por su parte, la consejera de Agricultura, Pesca y Desarrollo Rural, Carmen Ortiz, hizo hincapié en la necesidad de que exista un equilibrio en los precios de los productos hortícolas y en su cadena de valor y explicó  que, como siempre ha defendido el Gobierno andaluz, el precio debe ser “razonable” para todos los eslabones de la cadena -productores, comercializadores, distribución y consumidores-, recalcando que este coste debe permitir a los agricultores obtener un beneficio acorde con el esfuerzo que realizan.

La titular de Agricultura valoró también que desde el Gobierno central se estudie la reciente subida de precios que, como ha comentado, responde a la ley de la oferta y la demanda, ya que la ola de frío que ha sufrido Europa ha reducido las cosechas.

Al hilo de esta actuación anunciada por el Mapama, Carmen Ortiz afirmó que es preciso preocuparse cuando los precios “superan lo razonable”, pero también cuando se encuentran por debajo de los costes de producción como ocurrió en la campaña pasada con algunos productos hortícolas. Además, la consejera ha lamentado que las cadenas de distribución ofrezcan diariamente alimentos de otros sectores a precios que se encuentran “por debajo de lo que cuesta producirlos”.

Sin oferta suficiente

“¿De qué nos sirve que las berenjenas estén caras si no tenemos berenjenas para vender?”. Así de rotundos han sido en la Unión de Pequeños Agricultores (UPA) a raíz de la subida de precios achacada a la escasez de producto por la ola de frío.

UPA ha analizado la situación de escasez de producto en toda Europa debido a la ola de frío. Situación que ha ralentizado el ritmo de los cultivos y ha provocado que las cotizaciones de productos como tomates, lechugas, pepinos, pimientos, calabacines y berenjenas, entre otros, se hayan incrementado en origen en porcentajes que rondan el 50%, llegando a duplicarse en algunos casos.

UPA cree que el modelo español de invernaderos en su mayoría pequeños, medianos y de carácter familiar conforma un mercado con múltiples actores que funciona “mejor que cualquier otro de Europa”.

Los consumidores españoles y europeos “deben ser conscientes de que las verduras no caen del cielo”, y de que el trabajo de los agricultores “es imprescindible para que la sociedad se alimente y funcione”.

Los agricultores están afrontando en todo caso unas pérdidas importantes de producción debido al frío, que “en ningún caso se resarcen” con la subida de las cotizaciones. En todo caso, UPA asegura que “con un sistema controlado por unas pocas manos, el consumidor estaría más indefenso” y ha pedido, en todo caso, que “más que amenazas desde el Ministerio de Agricultura”, lo que necesita el sector es una Agencia de Información y Control Alimentarios (AICA) que funcione y dé estabilidad al mercado”.

La organización de agricultores señala que el sector de las hortalizas en España es un “sector puntero” que a pesar del intenso frío y las nevadas ha seguido suministrando producto, sin haber en ningún caso desabastecimiento.

UPA recuerda que los alimentos no son un producto industrial, cuya producción esté perfectamente ajustada a la demanda. “Los consumidores deben ser conscientes de que no fabricamos tornillos. Trabajamos mano a mano con el sol, la lluvia y las temperaturas. Dependemos de la meteorología para hacer nuestro trabajo”.

Los agricultores también manifestaron su malestar por el hecho de que medios de comunicación “miren ahora hacia el sector y se lleven las manos a la cabeza” cuando las hortalizas suben y, sin embargo, “sean ignorados” cuando las cotizaciones de muchos alimentos están por los suelos y sus explotaciones en la ruina.

 

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