El sector agroalimentario quiere un periodo largo de desenganche ante un “Brexit” imprevisible

Representantes de la Administración, la industria alimentaria y los productores agrarios desean un proceso de negociación ordenado para la salida del Reino Unido de la Unión Europea,  “que tendrá consecuencias aún imprevisibles para el sector agroalimentario español”, según destacó el subsecretario del Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente, Jaime Haddad, en la inauguración de la jornada “El sistema agroalimentario ante el Brexit”, que organizó ayer en Madrid la Asociación de Cuerpo Nacional Veterinario.

Tras recordar los pasos que ya se han ejecutado desde el sí británico en referéndum hace casi un año, Haddad valoró la “cobertura jurídica de las negociaciones” garantizadas por la UE en una primera fase que culminará el 30 de marzo de 2019 con el tratado de la salida del Reino Unido.

Para Haddad, es “obvio” que la UE “ha hecho bien los deberes de cara a la negociación, reconociendo los eventuales peligros de la desconexión y minimizando los daños”, que comenzará a partir de las elecciones de este jueves y que se prolongará durante dieciocho meses; después habrá sucederá una segunda fase en la que se abordará la relación del Reino Unido desde su nuevo estatus de tercer país con la UE.

En su intervención, el director general de la Federación Española de Industrias de la Alimentación y Bebidas, Mauricio García de Quevedo, subrayó que el Reino Unido es uno de los principales socios comerciales de este sector en España y que en la última década el ritmo de crecimiento de las ventas a dicho país han sido del 8 %.

Las preocupaciones para la industria alimentaria por el Brexit son la afectación comercial -que variará en función de los futuros acuerdos–, la financiación de la Política Agraria Común (PAC), la influencia de los cambios de divisas ante la depreciación de la libra y la posible modificación de normativas relacionadas con el etiquetado o la seguridad alimentaria.

FIAB solicita un periodo “más o menos largo y estable de desenganche” para que las empresas agroalimentarias se adapten a la nueva situación y se produzca una “transición ordenada”, y confirma que sectores como el del vino, el aceite de oliva, la carne de cerdo y las frutas y hortalizas serán los más afectados.

En la jornada también participó el director general de la Federación Española de Asociaciones de Productores Exportadores de Frutas y Hortalizas (FEPEX), José María Pozancos, quien  mostró su gran preocupación al ser el Reino Unido uno de los mercados con “mayor dimensión y más dinámicos” en relación al sector hortofrutícola. “España es el Estado miembro más afectado de la UE en cuanto a las exportaciones de frutas y hortalizas a este país”.

No obstante, José María Pozancos reconoció que la afectación final del Brexit cambiará en función del modelo de relación comercial que se adopte entre el Reino Unido y la UE. Auguró asimismo la pérdida de preferencia comunitaria, que ocuparán países como Sudáfrica, Egipto, Marruecos, Israel, Turquía, aflorando en la UE problemas de competitividad por los costes de producción.

FEPEX trasladó que es prioritario, tanto desde el punto de vista de la mejora de la competitividad como del mantenimiento del empleo, mantener el statu quo de los programas operativos de las organizaciones de productores (OPFH). Con este panorama, según FEPEX, la Unión Europea debería adoptar medidas inmediatas y eficaces en las producciones más sensibles.

En la jornada también participaron expertos de la administración y en la relaciones con el Reino Unido, como el exconsejero del Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente en Reino Unido Luis González-Quevedo Tejerina, quien apuntó que el Brexit va a afectar a todas las áreas de este Ministerio y cambiará aspectos como la financiación de la futura PAC o al reparto de los caladeros.

Desde la Dirección General de Producciones y Mercados del Ministerio, José Luis Saénz Baquero incidió en el calendario “endiablado” para abordar el próximo marco financiero de la UE y, por ende, el de la nueva Política Agraria Común, y dejó en el aire cómo se va tapar el “agujero” del saldo final de unos 11.000 millones de euros anuales con los que contribuye el Reino Unido a la UE. En cuanto a la PAC, “tendrá que reinventarse y cambiar si quiere continuar con una financiación importante”, subrayó Sáenz Baquero.

La jornada finalizado con una mesa redonda con representantes de diferentes partidos políticos representados en el Europarlamento.

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