Cambio climático: el Gobierno destaca que se ha cerrado un acuerdo histórico

El Gobierno de España destaca que el Acuerdo alcanzado en la Cumbre del Clima de París es histórico porque por primera vez se adopta por el conjunto de la comunidad internacional y es jurídicamente vinculante para todos los países. “El texto es ambicioso y equilibrado para todos y es un logro de la comunidad internacional. No es perfecto para nadie pero es un éxito para toda la humanidad”.

En este sentido, y según el Gobierno, el Acuerdo de París se basa en seis principios: diferenciado, justo, ambicioso, duradero, equilibrado y jurídicamente vinculante. Se trata, además, de un texto con una ambición máxima, defendida por España, e impulsada por la Unión Europea , con el comisario europeo de Acción por el Clima y Energía, Miguel Arias Cañete, liderando las negociaciones.

El principal objetivo de este Acuerdo el limitar el incremento de la temperatura media global por debajo de los 2ºC, y trabajar hacia escenarios compatibles con los 1,5ºC. Se consagra la mayor ambición posible para reducir los riesgos y los impactos del cambio climático en todo el mundo. La coalición de la ambición entre la UE, los Estados del grupo África, Caribe, Pacífico y Estados Unidos ha conseguido que se introduzca este objetivo que cuando se iniciaron las negociaciones de Paris no estaba encima de la mesa.

En este sentido, cabe resaltar que esto no es un objetivo aspiracional, sino que su alcance se va a ir revisando cada cinco años cuando se haga balance de dónde estamos y se consideren la siguiente ronda de compromisos que siempre tendrán que ser más ambiciosos de los actuales.

En el Acuerdo, se pone en valor la importancia de la adaptación a los impactos del cambio climático en un contexto en el que todos los países tenemos que adaptarnos  a los efectos del incremento de la temperatura global. Además, se crea un marco de cooperación global para que los países en desarrollo más vulnerables puedan afrontar las pérdidas y daños asociados a estos impactos.

Esto supone un reconocimiento, en un tratado internacional, de las necesidades específicas que tienen los países más vulnerables y que vienen demandando desde hace años.

Para conseguir un desarrollo sostenible duradero a nivel global, el Acuerdo de París pone las bases para una transformación de los modelos de desarrollo hacia patrones bajos en emisiones. Para ello, se cuenta con un importante paquete financiero que ayudará a la implementación del Acuerdo y que deberá construirse sobre la base del objetivo de movilización de 100.000 millones de dólares anuales a partir de 2020, a través de distintas fuentes, y que se revisará más adelante. Si bien la financiación climática vendrá fundamentalmente de los países desarrollados, se reconoce por primera vez los esfuerzos voluntarios de los países en desarrollo.

El Acuerdo refuerza el sistema actual de transparencia y rendición de cuentas de la Convención de Cambio Climático, para fortalecer la confianza conjunta entre los países y para contar con información suficiente para poder hacer balance cada cinco años en el mecanismo de revisión.

Este Acuerdo es, además, un punto de no retorno histórico de movilización gubernamental sin precedentes, como ya se ha visto con los 189 planes de lucha contra el cambio climático presentados hasta ahora. Pero además, se han puesto las bases para promover acciones no gubernamentales,  de empresas, sociedad civil, así como de acciones adicionales de actores regionales y locales, a gran escala con las que hacer frente al cambio climático.

Asimismo, los Estados insulares consiguen el mecanismo de cooperación de perdidas y daños, Latinoamérica, los bosques, los países productores de combustibles fósiles un mecanismo para su diversificación económica y un paquete financiero para los países en desarrollo que contemple la lucha contra la pobreza y la protección de la producción alimentaria.

Se requieren más medidas urgentes, según WWF
Para WWF, este nuevo Acuerdo debe ser continuamente fortalecido y los gobiernos necesitan regresar a sus países para actuar en todos los niveles, con el fin de cerrar la brecha de emisiones, proveer los recursos necesarios para la transición energética, y proteger a los más vulnerables. Las negociaciones de París también fueron el escenario de anuncios y compromisos por parte de los gobiernos, ciudades y empresas, que indican que el mundo está listo para una transición energética limpia.
Según WWF, eespués de dos semanas de negociaciones, los gobiernos alcanzaron un acuerdo que representa progreso en el largo plazo. Pero necesita ser fortalecido y complementado de manera urgente con acciones aceleradas en el corto plazo, si queremos tener la esperanza de alcanzar la meta final de estar por debajo de los 2°C o 1,5°C. Asimismo, la financiación para la adaptación, pérdidas y daños, y aumento de reducción de emisiones debería ser el primer mandato después del trabajo de París.

Mientras que el acuerdo de París entrará en vigor en el 2020, la ciencia nos dice que para alcanzar la meta global que limité el calentamiento a 1,5 °C o que no exceda los 2°C, las emisiones deben alcanzar su límite máximo antes de 2020 y después reducirse de manera drástica. Los actuales compromisos solo nos brindarán la mitad de lo que se necesita, dejando una brecha de 12-16 gigatoneladas de emisiones.

Tasneem Essop, jefa de la Delegación de WWF para las Negociaciones Climáticas de las Naciones Unidas: “El acuerdo de París es un hito para el mundo. Hemos logrado un avance aquí, pero aún falta mucho por delante. De regreso a nuestros países, tenemos que fortalecer las acciones nacionales. Tenemos que asegurar una acción más rápida de los nuevos esfuerzos de cooperación de los gobiernos, las ciudades, las empresas y los ciudadanos, para reducir las emisiones con mayor profundidad, brindar los recursos para la transición energética en las economías en vías de desarrollo, y proteger a los pobres y más vulnerables. Los países deben comprometerse el próximo año con el objetivo de implementar y fortalecer rápidamente los compromisos hechos aquí”.

Para Juan Carlos del Olmo, secretario general de WWF España: “El acuerdo de Paris es un paso importante, pero sólo el primero en el camino para frenar el cambio climático. El texto contiene aspectos muy relevantes, pero otros vitales han quedado fuera en aras del consenso y tendremos que trabajar muy duro en el futuro para hacerlas realidad. Ahora países como España, que sigue quemando carbón y apoyando las prospecciones de petróleo y gas, tienen una gran responsabilidad y pedimos al futuro gobierno que se comprometa de verdad con un modelo renovable 100% y a terminar con el apoyo a las energías contaminantes”.

Análisis de WWF del acuerdo:

El acuerdo de París necesita ser justo, ambicioso y transformacional. Los resultados en las áreas clave de WWF fueron:

Crear un plan para cerrar la brecha de ambición, incluyendo la financiación y otro apoyo para acelerar la acción ahora y después de 2020

El acuerdo incluye algunos de los elementos de un mecanismo de ambición, como los ciclos de 5 años, revisiones periódicas reducción de emisiones, la financiación y la adaptación, y los momentos globales que crean la oportunidad para que los gobiernos mejoren sus acciones. Sin embargo, la ambición y la urgencia de la acción climática no es lo suficientemente fuerte, y dependerá, en esencia, de las acciones de los gobiernos para tomar medidas rápidas y con mayor ambición. Asimismo los actores no estatales, incluyendo las ciudades, el sector privado y los ciudadanos, deben continuar las acciones de cooperación ambiciosas y presionar a los gobiernos para hacer mucho más.

Apoyar a los países vulnerables para limitar los impactos del cambio climático y hacer frente a los inevitables daños.

La inclusión de un objetivo global para la adaptación, así como un reconocimiento separado y explícito sobre el tema de pérdidas y daños, son logros importantes en el acuerdo. Esto resulta de un largo camino para mejorar el perfil y la importancia de abordar la protección a los más vulnerables al cambio climático. Sin embargo, el acuerdo no es suficiente para asegurar el apoyo necesario para la protección de los más pobres y vulnerables.

Establecer una meta a largo plazo al 2050 con el objetivo de alejarse de los combustibles fósiles y migrar hacia la energía renovable y al uso sostenible del suelo.

Al incluir un objetivo de temperatura de largo plazo que esté muy por debajo de los 2°C de calentamiento, con una referencia a una meta de 1,5°C en el acuerdo, se está enviando una fuerte señal de que los gobiernos se comprometen a estar alineados con lo que dice la ciencia. Además, el reconocimiento de la brecha de las emisiones y la inclusión de un objetivo cuantificado de gigatoneladas al 2030 debe servir como base para la revisión de los compromisos nacionales antes de 2020.

El acuerdo establece el año 2018 como un momento crucial en el mundo para que los países vuelvan a la mesa de negociación y revisen sus esfuerzos actuales en relación con este objetivo global, lo cual debería resultar en acciones más fuertes y mejoradas respecto a la reducción de emisiones, las finanzas y la adaptación.

El acuerdo de París alcanzó un buen avance al reconocer, en un solo artículo, que todos los países deben actuar para detener la deforestación y la degradación y mejorar el manejo territorial. El acuerdo también incluye un proceso que puede proporcionar una guía para la contabilidad de los suelos. El apoyo financiero adecuado y previsible para la reducción de emisiones de la deforestación y la degradación de los bosques podría haber sido más fuerte.

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