La fertilización del cereal en una única aplicación con Yara

La fertilización del cereal en una única aplicación con Yara

José Antonio Martín es el gerente de la empresa vallisoletana Agrotécnica El Alamillo y es ingeniero técnico agrícola de profesión. Ubicada en La Pedraja de Portillo, esta empresa cuenta con más de 25 años de experiencia en el sector de la distribución de productos agrícolas en la comarca conocida como Tierra de Pinares, en la que predominan cultivos de cereal de invierno y leguminosa.

Se trata de una zona agrícola mixta, en la que nos podemos encontrar con cultivos de secano, en su mayoría cereales de invierno y leguminosas, y de regadío, con predominancia de hortícolas como la patata, la remolacha y la zanahoria. En cuanto al cereal, es una zona de rendimientos medios entre 2.500 y 3.000 kg/ha, precipitación normal en torno a 400 mm y suelos que van desde los franco-arenosos hasta los franco-arcillosos.

Agrotécnica El Alamillo se de­dica a la comercialización y multiplicación de semillas de cereales y leguminosas, y a la distribución de fertilizantes y fitosanitarios. Su relación con la multinacional fabricante de fertilizantes Yara comenzó hace 20 años y desde entonces han recorrido el camino juntos.

Todo empezó cuando en España se comenzaron a aplicar abonos complejos de una sola aplicación a las siembras de cereales, momento en el que José Antonio decidió em­pezar a comercializar YaraMila® ACTYVA™, un fertilizante complejo de alto contenido en nitrógeno fabricado en base al método de Nitrofosforación (patente de Yara), y que aporta nitrógeno, fósforo y potasio totalmente asimilables (20-7-10). Este producto convenció a los clientes de Agrotécnica El Alamillo, sobre todo, según comenta José Antonio, a aquellos que estaban más formados y eran más innovadores. Tras esta incorporación, han ido ampliando la gama de productos de Yara hasta hoy.

En esta zona, hay agricultores que deciden sembrar y después hacer un abonado de una sola aplicación en el inicio del ahijado. En este caso, José Antonio recomienda una dosis de 400 kg/ha de YaraMila® ACTYVA™, que funciona muy bien en ese momento del ciclo y actúa hasta el final nutriendo al cereal en las fases más exigentes del cultivo. Además, indica que es la presentación en forma de perla de este fertilizante la que le confiere las ventajas de la higroscopicidad (absorción fácil de la humedad que hace que los nutrientes se sumen rápidamente a la solución del suelo), muy eficiente en casos como este, en el que el abono no se in­corpora al suelo mediante ninguna labor.

Además de dirigir su empresa de distribución, José Antonio cultiva una finca de 225 hectáreas de regadío (con patata y remolacha) y secano (en la que rota trigo, cebada, girasol, colza y guisante). En dicha explotación, la fertilización comienza con la aplicación YaraVita® Teprosyn™ NP+Zn, una formulación líquida para su aplicación a las semillas. Las semillas que germinan tienen una alta necesidad de zinc y fósforo, por lo que esta formulación es perfecta para ayudar tempranamente a muchos cultivos. Después de sembrar, aplica al suelo un fertilizante líquido NPK junto al herbicida, y ya no abona más hasta el momento del ahijado, en el que aporta 300 kg/ha de YaraMila® ACTYVA™.

En función de cada año concreto y aprovechando las aplicaciones de fungicidas o insecticidas, también ayuda a sus cultivos con aportaciones foliares de YaraVita™ CEREAL, una suspensión concentrada que incluye mag­nesio, cobre, manganeso y zinc, y de YaraVita® OPTITRAC™, una formulación lí­qui­da altamente concentrada en compuestos bioactivos extraídos de las algas Ascophyllum nodosum, desarrollado para ayudar a la planta durante periodos de alta demanda metabólica como en fases de crecimiento importantes, permitiendo incrementar la calidad y el rendimiento de la cosecha.

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