«Una Norma de Calidad de la miel muy corta y limitada». Por la Asociación Malagueña de Apicultores, miembro de FAAE.

El Boletín Oficial del Estado, publicó ayer, 22 dejunio, el Real Decreto 523/2020, de 19 de mayo, por el que se modifica el Real Decreto 1049/2003, de 1 de agosto, por el que se aprueba la Norma de calidad relativa a la miel. https://www.boe.es/boe/dias/2020/06/22/pdfs/BOE-A-2020-6513.pdf

Una Norma de Calidad de la miel muy corta y limitada

Por la Asociación Malagueña de Apicultores, miembro de la Federación de Asociaciones Apícolas de España (FAAE).

Esta modificación, afecta a la indicación del origen de la miel en el etiquetado del envase, en el que, en aplicación de este real decreto, deberán mencionarse en la etiqueta el país o los países de origen en los que la miel y, en su caso, sus mezclas hayan sido recolectadas.”

Los operadores deberán recoger dentro de su sistema de autocontrol las evidencias necesarias, que acrediten el origen de las mieles comercializadas.

El efecto completo de este real decreto, no se verá hasta dentro de dos años, ya que su disposición adicional segunda establece que los productos que ya hayan sido envasados o etiquetados antes de la entrada en vigor (que será dentro de seis meses) del real decreto podrán comercializarse durante los próximos 18 meses, es decir hasta dentro de dos años.

La modificación que se publica es un avance en cuanto a la información sobre el origen del producto, con un origen más detallado.

La norma hasta ahora vigente establece que en el etiquetado de las mieles que son mezcla con mieles no europeas debe figurar el texto: ‘‘mezcla de mieles originarias y no originarias de la UE’’.

Esta definición no informa en absoluto sobre el origen de la miel, ya que con ella el consumidor solamente sabe que el contenido del envase es una miel mezcla de mieles del mundo, que si bien cumple lo establecido en el Reglamento (CE) nº 608/2004 cuando dice que la indicación del origen de un alimento debe facilitarse de manera que no engañe al consumidor, si que incumple claramente dicho reglamento en lo referido a que dicha información debe ayudar a los consumidores a entender mejor la información sobre el país de origen o el lugar de procedencia del alimento.

Dicho avance en la información contenida en el etiquetado, es sin embargo limitado, ya que afectará únicamente a las mieles envasadas en nuestro país, pues el RD establece en su disposición adicional segunda que las mieles que procedan de empresas de países de la Unión Europea o Turquía se comercializarán de acuerdo a la legislación del país de procedencia, por lo que muchas de las mieles que ahora se comercializan en nuestro país, principalmente en grandes superficies y cadenas de supermercados, continuarán con el etiquetado vigente en el país de procedencia: ‘‘mezcla de mieles originarias y no originarias de la UE’’.

Por otro lado, no se establece en el etiquetado el orden decreciente por porcentaje de contenido de los países origen de las mieles mezcladas, que reclamaba el sector, por lo que una miel mezcla 98 % de China con 2% de España, se puede etiquetar igualmente como mezcla de miel de China y España, o como mezcla de miel de España y China.

Y tampoco se regula el lugar, ni el tamaño de la letra del texto, por lo que se teme que continuarán existiendo maniobras de confusión, de modo que resulte difícil para el consumidor saber con certeza el origen del contenido del envase.

Otra reclamación no atendida del sector apícola en relación al etiquetado de la miel ha sido la obligatoriedad de indicar si la miel ha sido pasteurizada, ya que en dicho proceso (con el que se alarga el tiempo de su cristalización) se pierden parte de las ‘buenas propiedades’ que ésta tiene.

Problemas sin solucionar

En los pasados meses una parte del sector apícola manifestó que la publicación de este real decreto, podría solucionar los problemas de comercialización y precios, cosa que, no va a suceder, y menos a la vista del texto publicado.

Desde nuestro punto de vista, la apuesta para la mejora de precios y comercialización debe de ser la calidad de las mieles españolas, la diferenciación del producto, y la promoción de las mieles del país.

Nuestro país cuenta con 33.000 apicultores, que manejan tres millones de colmenas de los dieciocho millones de colmenas de la UE. Somos el país con más colmenas de la UE, al que sigue a distancia Francia con un millón setecientas mil colmenas.

Nuestras colmenas producen unos 30 millones de kilos de miel, de los que se exportan sobre todo a países de la UE unos 23 millones, a la vez que nuestro país importa otros 27 millones de kilos, de los que más de un tercio son de origen China, seguido de Portugal y Uruguay, según datos del Ministerio de Agricultura.

 

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