Una fertilización de calidad en los viñedos manchegos, fundamental para obtener elevadas producciones

Luis Novillo es ingeniero agrónomo y desarrolla su actividad en la comarca de La Mancha, con centro operativo en Villacañas (Toledo). Cuando terminó la carrera, sus primeros años los dedicó al sector de la construcción, realizando en su mayoría obras medioambientales, pero cuando vino la crisis decidió volver a los orígenes, al campo. Empezó a gestionar la explotación familiar y apoyó el negocio construyendo un almacén para la venta de productos especializados en la agricultura, siendo a día de hoy distribuidor de fertilizantes de la multinacional Yara en esta comarca y alrededores.

Una fertilización de calidad en los viñedos manchegos, fundamental para obtener elevadas producciones

En esta zona, el panorama agrícola se compone de cereal y olivar de secano y viñedo en es­pal­dera de regadío, predominando la variedad blanca Airen. Según explica Luis, en cereal de secano tiene bastante aceptación una única aplicación en inicio de ahijado. Para ello eligen YaraMilaTM Actyva, una fórmula compleja NPK 20/7/10 con azu­fre.

Respecto al olivar de secano se decantan por YaraMilaTM Olivo, un complejo NPK 24/5/10 con azufre y boro que aplican al inicio de la brotación a razón de 3 kg/árbol. También incorporan un abono foliar, YaraVitaTM Olivo, aprovechando los tratamientos para Prays, y YaraVitaTM Agripotash, en el tratamiento para mosca del olivo, ambos a una dosis de 5 kg/ha.

El viñedo, su principal cultivo

En concreto, Luis gestiona 180 hectáreas, de las cuales 120 hectáreas son de cereal de secano y 60 hectáreas de leñosos, la mayoría de viña y una parte menor de olivar, pistacho y almendro.

Para la fertilización de la viña aporta el 70% de las necesidades nutricionales en fondo, con YaraMilaTM Complex, un complejo NPK 12/11/18 que además aporta S, B, Mg, Fe y Zn con S. Lo incorpora con un sistema de abonado localizado en el centro de la calle, a una do­sis de 550 kg/ha y cada 3-4 años hacen un estercolado o in­corporan un abono orgánico peletizado.

El resto se realiza en fertirrigación, antes con la gama YaraTeraTM Kristalon, pero este año ha empezado a probar la gama YaraRega®

y por el momento va a continuar aplicando este abono hidrosoluble, ya que le resulta muy có­modo por su elevada capacidad de disolución y porque tiene dos formulaciones que se adaptan perfectamente a los dos mo­mentos más importantes del cultivo: uno es después de floración, en el que utiliza YaraRega® 18/5/18, y otro en la maduración de la uva, con el complejo YaraRega® 9/5/26.

En cuanto a las aplicaciones foliares, este año ha aplicado el nuevo bioestimulante YaraVitaTM Biotrac a una dosis de 3 litros/ha. Es una formulación líquida para aplicaciones fo­liares basada en una mezcla de nutrientes y compuestos bioactivos extraídos del alga Ascophyllum nodosum que se ha desarrollado para aliviar las condiciones de estrés abiótico, como el frío o la sequía, y ayudar a las plantas en periodos de alta demanda metabólica para estimular la floración, formación de frutos, así como aumentar la cantidad y calidad de la cosecha.

Luis se ha quedado sorprendido con el efecto visual que ha tenido en las viñas tras la aplicación de este producto, al ver que aquellas que tenían síntomas de estrés hídrico, pocos días después de la aplicación reanudaron su velocidad de crecimiento normal.

Finalmente, la producción obtenida en sus viñedos se sitúa entre 15.000 y 20.000 kg/ha, pero para llegar a esta cifra es importante acertar con la estrategia de abonado, así como aplicar el agua en los momentos precisos.

En cuanto a la marca Yara, en la zona está identificada como un sello de calidad, “una bandera que sabes que no te va a fallar”, comenta Luis.