Teruel Existe, un símbolo de la España rural vacía

La mejor manera de establecer alguna correlación válida entre el tamaño de las poblaciones, de nuestras provincias de la España vacía, y el voto rural está en comparar el comportamiento de dicho voto en aquellas provincias que tienen el menor número de diputados, es decir menos de tres.
Por Jaime Lamo de Espinosa, director de Vida Rural.

Querido lector:

Llevo años escribiendo sobre la gran atención que siempre he observado que prestan en países como Francia, Reino Unido o Alemania al campo sus altos dirigentes políticos. En Francia, especialmente, es im­posible estar en la política sin atender al medio rural, a la campagne, a los agricultores y ganaderos, incluidos los cazadores. Y si no se hace no se ganan elecciones. Viene a cuento lo anterior porque acabamos de celebrar unas elecciones generales hace unos días y en ellas los resultados arrojan numerosas conclusiones políticas, no precisamente gratas dada la dispersión de los escaños entre los muchos y diferentes partidos presentados y las dificultades, mayores quizás que en abril, para formar un gobierno estable de futuro. Pero sí ma­nifiestan esos resultados bastante sobre el medio rural y su voto. Conste que no quisiera entrar en estas páginas en un análisis político sino en observar el comportamiento de la España vacía en las elecciones. Hay datos y hechos relevantes, unos de fondo y otros anecdóticos.

Por eso me gustaría hacer varias ob­ser­vaciones. La primera es que en los de­ba­tes varios habidos –no muchos– entre di­ferentes líderes de las distintos partidos el medio rural ha estado casi ausente ex­cep­to para mencionar casi de modo genérico, vago, no muy profundo, la cuestión de la España Vacía o Vaciada. Eso me ha gustado. Y felicito a los que lo han abordado. Ojalá en la legislatura que ahora se inicia esta cuestión sea algo dominante. La se­gunda es comentar los resultados que han obtenido cada partido en las provincias de menor dimensión, más rurales, menos pobladas, aquellas que tienen menos de cinco diputados por provincia y mejor aún sólo tres o menos.

La mejor manera de establecer alguna correlación válida entre el tamaño de las poblaciones, de nuestras provincias de la España vacía, y el voto rural está en comparar el comportamiento de dicho voto en aquellas provincias que tienen el menor número de diputados, es decir menos de tres. Esas provincias son nueve: Huesca, Teruel, Cuenca, Guadalajara, Ávila, Pa­lencia, Segovia, Zamora y Soria (que solo tiene dos diputados) –como se ve todas ellas forman parte de la llamada España vacía o de la serranía Celtibérica– y suman entre todas 1,538 millones de habitantes. Si comparamos con la población española que nos proporciona el INE, excluidas Ceuta y Melilla, representan el 3,30%. Sin embargo eligen tres diputados por provincia excepto dos para Soria, es decir un total de 26 lo que representa el 7,42% del número total de diputados del Congreso. El doble aproximadamente de lo que les co­rrespondería por porcentaje de población. Son provincias a cuidar electoralmente.

Con respecto a estas elecciones vale la pena comentar, al inicio, que los pueblos pequeños han perdido 491 mesas electorales en 371 locales en toda España respecto al 28-A pasado, dado que cuando hay menos de 200 censados deben desplazarse a la localidad más cercana. Na­tu­ralmente las provincias que más han sufrido esta reducción han sido algunas de las que forman parte de esa España vacía. Y ha habido casos singulares como en Vi­lla­rroya, de la Rioja Baja, donde sus ocho vecinos votaron en 32 segundos reuniéndose todos y desplazándose juntos hasta la mesa, con lo que en menos de un minuto cumplieron sus obligaciones electorales.

¿Qué ha ocurrido en esas provincias an­tes señaladas de menos de tres escaños? Veámoslo. En Huesca, Ciudadanos pierde uno que gana el PSOE. En Teruel, Ciudadanos pierde otro que gana Teruel Existe. Por cierto, Teruel Existe es un símbolo de la España rural vacía. En Cuenca permanece el reparto invariable. En Gua­dalajara, Ciudadanos pierde uno que gana Vox. En Ávila, Ciudadanos pierde uno que gana Vox, nuevamente. En Palencia, Ciu­dadanos pierde otro que gana el PP. En Segovia, Ciudadanos pierde otro que gana Vox. En Zamora, Ciudadanos pierde uno que gana también Vox. Y en Soria no se altera el resultado. Como se observa en casi todas las provincias el diputado perdido por Ciudadanos es ganado nuevamente por Vox.

Y si ahora contempláramos la parte de España vacía que incluye a las diecinueve provincias de menos de cuatro diputados, allí ha quedado casi borrado Ciudadanos, pues han perdido los trece diputados que tenían en esas provincias más despobladas situadas en Castilla y León. En cambio es Vox el que se ha beneficiado de ese descalabro ganando en escaños. La voz del campo, como se ve, se ha hecho sentir cambiando el voto de unos partidos a otros, preferentemente a Vox que se ha situado como tercera fuerza en Castilla-La Mancha con cinco diputados, o en Extremadura donde obtiene dos más o en An­dalucía donde cosecha doce diputados. Lugares, autonomías o provincias donde antes no tenían nada. Buena parte del triunfo de Vox se debe pues al voto rural.

Y es que esas son zonas singulares. La densidad de población es bajísima. Va desde los 8,63 hab/km2 de Soria hasta los 22,2 de Segovia, pero hay provincias como Teruel con tan solo 9,15 hab/km2 o Cuenca que supera en poco los 10, con 11,54 hab/km2. Todas las provincias mencionadas forman parte de eso que llamamos la Serranía Celtibérica, o la Laponia del Sur, que, según me recordaba Francisco Burillo, ya aparece en la obra Fomento de la Población Rural de España de 1863, de Fermín Caballero, nacido en la Alcarria conquense, donde en su página 88 cita literalmente «cordillera celtibérica», término que siguió vigente en algunas obras de Geografía hasta que en los años 20 se cambió por el del «Sistema Ibérico». Y en ella hay zonas tan singulares como El Señorío de Molina de Aragón que ha sido elegido “Zona cero de la despoblación en España” por el Foro de la España Abandonada, al tener la más baja densidad 2,3 hab/km2. Un área que en 1900 contaba con 41.525 habitantes y hoy solo con 7.944, una pérdida del 80,9%.

Estamos, pues, ante una demostanasia notable. España vive un grave invierno demográfico, falto de natalidad y con largas curva de longevidad. Y estamos ante un muy grave problema de distribución poblacional en el territorio. Espero que sus problemas se aborden en profundidad y con abundantes medidas y medios, nacionales y de la Comisión Europea, que los hay, en la nueva legislatura. Hay que atacar con fuerza el problema.

Pero estos resultados electorales comentados, además, se­guramente van a cambiar el panorama de los debates en el Congreso. La voz de Vox se hará sentir en temas agrarios, rurales, etc., y veremos nuevas iniciativas camperas, aldeanas, la­briegas, montañeras, hidráulicas, etc., seguro, provenientes de ese grupo. Ha demostrado sensibilidad en el tema y ha sido recompensado. Ahora tendrá que devolver el favor recibido.

Un cordial saludo

 

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