Seguros agrarios: Agroseguro contabilizó 640,74 M€ en siniestros en 2019

El pool del seguro agrario, Agroseguro, contabilizó hasta el 31 de diciembre del pasado año una siniestralidad acumulada de 640,74 millones de euros con una superficie agrícola siniestrada hasta esa fecha es de 1.894.330 hectáreas.

Cereales, cereza, cítricos, frutales, almendra, uva de vinificación y hortalizas fueron los cultivos más afectados por la sequía, las heladas, pedriscos, temporales de viento y dos DANAs como fenómenos climáticos más destacados que se registraron el pasado y que causaron dañado a las producciones agrícolas.

La secuencia de eventos climáticos en el ejercicio 2019 fueron, según Agroseguro:
– Entre los días 10 y 12 de enero, tuvo lugar la irrupción de una masa de aire frío de origen continental que provocó bajadas intensas de las temperaturas en grandes áreas de la península, ocasionando daños por helada. Dado el estado de desarrollo de los cultivos, la principal incidencia se localizó en la vertiente mediterránea y en zonas del interior de Andalucía. Las producciones principalmente dañadas fueron los cítricos y las hortalizas (alcachofa, brócoli, lechuga, tomate y patata). Además, durante el mes de enero se registraron temporales de viento con rachas muy fuertes que han causado daños a la producción de cítricos, especialmente en Cataluña, Valencia y Murcia.

– En febrero se registró también distintos temporales de viento en la península, afectando sobre todo a los cultivos del arco mediterráneo. El viento también fue protagonista en las islas Canarias, afectando sobre todo a la producción de plátano.

– El mes de marzo fue extremadamente caluroso y seco. No obstante, a finales de mes se produjeron bajadas bruscas de temperatura provocando daños por helada sobre todo en frutales y almendros del este peninsular.

Abril fue un mes de elevada siniestralidad. Se produjeron nuevas bajadas fuertes de temperatura que provocaron daños por helada en frutales, almendros y cerezas. También se registraron fenómenos tormentosos con pedrisco que en algunos lugares, como Extremadura,  fueron particularmente extensos e intensos. Fue un mes lluvioso que se intensificó en sus últimos días con un episodio de gota fría en el Mediterráneo provocando precipitaciones récord en algunos lugares e inundaciones puntuales. En esta situación, además, se produjo un mal cuajado en frutales, sobre todo en la Región de Murcia.

– El mes de mayo resultó en general seco, pero se produjeron fenómenos tormentosos muy localizados con abundantes precipitaciones, en algunos casos en forma de pedrisco, que afectaron a frutales, en especial en Extremadura y, con menor intensidad, en Murcia, Cataluña y Aragón. Asimismo, se recibieron declaraciones de siniestro por falta de cuajado en pera en Navarra y La Rioja y en otros frutales en Aragón y Cataluña. Además, se registraron heladas en Álava y La Rioja, afectando a uva de vinificación.

Junio se caracterizó por el agravamiento de la sequía, debido a la escasez de precipitaciones y a las altas temperaturas, que alcanzaron su máxima expresión con la ola de calor de final de mes, que batió récords históricos de temperaturas máximas en numerosas localidades.

Julio fue extremadamente cálido y seco, agravando la situación de sequía que ya se venía arrastrando. Pese a ello, se  produjeron algunas tormentas de importancia con pedrisco, sobre todo en la Comunidad Valenciana, Navarra, La Rioja y de nuevo en Extremadura.

– El mes de agosto, además de las altas temperaturas, resultó un mes tormentoso, destacando el episodio de DANA que atravesó la península entre los días 25 y 27, causando importantes daños a producciones de Extremadura, Castilla-La Mancha, La Rioja, Aragón y la Comunidad Valenciana.

Septiembre fue un mes extremadamente tormentoso, destacando la depresión aislada en niveles altos de la atmósfera (DANA), fenómeno habitualmente conocido como “gota fría” que en esta ocasión se caracterizó por ser especialmente intensa y de larga duración. Entre los días 11 y 14 de septiembre, la península se vio atravesada por este fenómeno, con precipitaciones acumuladas en 24 horas que han superado los 200 l/m² en muchos municipios, provocando inundaciones y arrastres por la crecida de los ríos. Además, en muchos casos las lluvias fueron acompañadas de granizo. Las provincias más afectadas fueron Alicante y Murcia, y los daños son de especial importancia en cítricos, hortalizas (lechuga, brócoli, pimiento, melón) y en uva de mesa y de vinificación.

Octubre resultó ser un mes muy cálido y en su conjunto seco, aunque la distribución de las precipitaciones fue muy desigual: mientras que en Cataluña y regiones cantábricas el mes resultó húmedo, en el cuadrante suroeste y Valencia fue muy seco. El evento climático más relevante de este mes fue una nueva gota fría, acaecida entre los días 20 y 24 de octubre, que afectó principalmente a Cataluña y norte de la Comunidad Valenciana, provocando inundaciones y desbordamiento de ríos y arroyos.

Noviembre se comportó húmedo y lluvioso. La situación climática en general fue anómala en lo referente a la distribución de lluvias, repartiéndose las precipitaciones de forma intermitente. Se registraron temperaturas más bajas que las del mismo mes en los últimos dos años, sin ocurrencia de ninguna helada temprana sobre los cultivos en riesgo. Se prolongó la sequía acumulada durante los meses anteriores, repercutiendo sobre los pastos de las zonas de mayor contratación del seguro, principalmente en Andalucía Occidental, Extremadura y Pirineos.

Diciembre se caracterizó por ser muy ventoso y especialmente lluvioso. Se alcanzaron vientos que superaron los 100 km/h y fueron acompañados de precipitaciones superiores a los 150 l/m2 registradas en observatorios de Andalucía oriental, Castilla y León y Región de Murcia. Se vieron afectadas tanto zonas del interior como del litoral mediterráneo, siendo los cítricos, la uva de mesa y el caqui pendiente de recolección, junto con las hortalizas de invierno los cultivos con mayor afectación. Además, en la cuenca del río Ebro las intensas precipitaciones causaron su desbordamiento e inundaciones a su paso por las comarcas ribereñas de Navarra y Aragón, principalmente en cultivos de cereales de invierno, producciones forrajeras y hortalizas de ciclo invernal.

Como puede verse, con carácter general, tanto la primavera como el verano han estado marcados por una inestabilidad climática, que, además de lo indicado, y como consecuencia de las, en general, escasas precipitaciones, ha provocado estrés hídrico en las producciones de secano, lo que se traduce en una alta siniestralidad por sequía en los cultivos herbáceos extensivos. Igualmente, los pastos están acusando las consecuencias de la escasa pluviosidad. Además, los daños son evidentes en uva de vinificación y olivar.

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