Récord de producción y de exportaciones no garantizan la rentabilidad de la hortofruticultura almeriense

Como cada final de año, Cajamar presentó este 10 de diciembre el Análisis de la campaña hortofrutícola que elabora su Servicio de Estudios Agroalimentarios, en un acto al que acudieron más de 200 empresarios, técnicos y profesionales del sector.
El informe puede visualizarse en este sitio web<https://www.grupocooperativocajamar.es/es/agroalimentario/innovacion/agroanalisis/noticias/analisis-de-la-campana-hortofruticola-2018-2019/>

David Uclés, director del Servicio de Estudios de Cajamar, reseño las principales cifras de la campaña, y Roberto García Torrente, director de Innovación Agroalimentaria, recordó la capacidad del sector para ir superando todas las dificultades que se ha encontrado en sus más 50 años de historia, así como la apuesta decidida que debe realizar por la sostenibilidad del modelo de producción, su correcta ordenación territorial y social, y por el carácter saludable de nuestros productos.

La campaña hortofrutícola 2018-2019 registró récords de superficie, producción y exportaciones. Según los datos recogidos en el informe de Cajamar, lechuga y berenjena destacaron tanto en cotización, como en ingresos medios, mientras que se confirma la tendencia a la baja de productos como el tomate -que hasta hace poco era la hortaliza estrella del campo almeriense- y, sobre todo, la judía verde, cuya presencia ya es prácticamente residual en los invernaderos de Almería.

Asimismo, a pesar de las buenas perspectivas de la primera parte de la campaña, el tramo final de la misma estuvo protagonizado por la crisis de precios de la sandía a causa de la sobreoferta.

Las hectáreas invernadas en la provincia crecen un 1,4 % y se sitúan por encima de las 32.000 hectáreas, mientras que la superficie total dedicada a cultivos intensivos en las sucesivas fases de la campaña es de más de 58.600 hectáreas, un 5,4 % más, impulsado por la recuperación de la lechuga al aire libre.

Por su parte, la producción alcanza los 3,7 Mt, un 6,4 % más que en la campaña 2018/2019, lo que supone un nuevo récord histórico del sector, en el que destaca el avance de lechuga, melón y sandía.

En cuanto a los precios medios, su evolución es positiva en berenjena, lechuga, calabacín, judía verde, pimiento y tomate; empeoran ligeramente en melón y pepino, y caen con intensidad en sandía a causa del efecto combinado del aumento de la superficie y la producción con la contracción de la demanda.

En definitiva, el valor agregado de la producción intensiva suma 2.228 M€, un 5,3 % más.

Pimiento, pepino y tomate lideran la exportación

La agricultura almeriense continúa mirando al exterior. En la campaña 2018/19 se exportaron 2,7 Mt -más del 80 % de lo producido-, por un valor conjunto de 2,6 M€, lo que supone un nuevo récord histórico.

El sector vendió en los mercados extranjeros un 10,1 % más en términos de volumen y generó un 11,7 % más de valor.

En este sentido, el informe de Cajamar destaca el caso del pimiento y el pepino, cuyo volumen exportado aumentó por encima del 7 %. Los países europeos continúan siendo el destino mayoritario de las ventas desde Almería, destacando el crecimiento en un 9 % las expediciones al Reino Unido a pesar de la incertidumbre en torno al Brexit.

La rentabilidad se resiente por el repunte de los costes

La campaña pasada se caracterizó por registrar un incremento medio del 6,8 % en los costes productivos, que rompe la tendencia a la contención de los últimos años.

Por su protagonismo en la estructura de costes destaca el encarecimiento de la mano de obra por encima del 12 %, en buena medida a consecuencia de la entrada en vigor del nuevo salario mínimo a principios de este año.

El aumento de la superficie invernada coincidió con el incremento del número de autónomos, que alcanza los 19.285, y de los trabajadores por cuenta ajena e inscritos en el Régimen Especial Agrario de la Seguridad Social, que se sitúan por encima de los 53.500.

El crecimiento de los rendimientos por hectárea observado en los últimos 20 años no es suficiente por sí solo para compensar la pérdida de valor real de la oferta almeriense.

Las cotizaciones en el mercado de los productos de invernadero no crecen al mismo ritmo que los costes, como sucede, por otra parte, en el conjunto de la producción agroalimentaria en España.

No obstante, el valor total generado en la campaña 2018/2019 crece un 5,3 % interanual y alcanza los 2.228 millones de euros, si bien con notables diferencias de comportamiento entre unos cultivos y otros.

Así, el incremento más significativo en términos de ingresos se produjo en la lechuga, en el que coincidieron una gran recuperación de las producciones con un aumento del precio medio, mientras que las mayores caídas de ingresos se produjeron en judía verde (por la reducción de la superficie y de la producción), en sandía (por la drástica caída de los precios medios) y en tomate (por la menor producción).

La industria auxiliar, garantía de futuro

Por su parte, la horticultura almeriense demuestra en cada campaña una enorme capacidad de crear diversidad empresarial y económica a su alrededor. La industria auxiliar, intensiva en tecnología y conocimiento, cerró el pasado ejercicio con un crecimiento del 16,1 % en empleo y del 9,9 % en facturación, con lo que el conjunto del clúster genera 6.244 puestos de trabajo y vende por valor de 1.367 millones de euros, de los que el 35 % procede de los mercados exteriores.

Buena parte de los grandes retos que debe afrontar el modelo Almería a corto plazo, como el de la eficiencia, el aumento de la productividad y la reutilización de los residuos generados, dependen del desarrollo de la denominada ‘agricultura inteligente’, para lo que el sector cuenta con un potente músculo empresarial generado en torno a los invernaderos de Almería, altamente especializado y competitivo, enfocado a atender las necesidades del mercado y especialmente abierto a desarrollar e incorporar innovaciones.

En su intervención, el presidente de Cajamar, Eduardo Baamonde, recordó  a los asistentes la finalidad de este informe anual, que fue presentado por primera vez en 2000 con el objetivo de convertirse en una referencia de información y análisis para ayudar al conjunto de los agentes económicos implicados en su toma de decisiones, y como muestra del compromiso de Cajamar con el modelo Almería.

Un documento que, 19 años después, en la edición 2018/2019 estrena nuevo formato digital, con la inclusión de gráficos dinámicos y elementos infográficos, que facilitan la comprensión y la comparación de los registros de las sucesivas campañas.

Finalmente, Baamonde recalcó la inclusión por segundo año consecutivo del análisis de los datos del Tecnómetro de la industria auxiliar, que supone la vanguardia de nuestro campo en el contexto de la economía global de la información y el conocimiento y la cuarta revolución industrial.

 

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