La AEMET anuncia un verano más cálido y confirma la sequía meteorológica

Las precipitaciones de esta primavera que termina mañana confirman la situación de sequía meteorológica, según los datos
de la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET), dependiente del Ministerio para la Transición Ecológica. El informe climático de la primavera de 2019, así como un avance de la previsión estacional para el próximo verano, ha sido presentado hoy en rueda de prensa.

A lo largo de la pasada primavera climatológica, que comprende los meses de marzo, abril y mayo, se recogió un promedio de 174 l/m2 en el conjunto de España, lo que supone un 15% por debajo del valor medio del período de referencia (1981-2010) y le confiere un  carácter seco. Se ha tratado de la sexta primavera más seca del siglo XXI.

Por meses, marzo y mayo fueron muy secos, mientras que el mes de abril tuvo un carácter muy húmedo. La causa hay que buscarla fundamentalmente en el temporal de levante que, entre los días 18 y 22 de abril y en algunas zonas de la Comunidad Valenciana y la Región de Murcia, dejaba más de 200 litros por metro cuadrado en 24 horas, o en 5 días más del doble de lo que llueve, en promedio, en
una primavera completa.

La escasez de precipitaciones en primavera ha continuado la tendencia del actual año hidrológico, que comenzó el pasado 1 de octubre de 2018. Desde entonces, en el conjunto de España ha llovido alrededor de un 15% por debajo de lo normal, pero en el actual año 2019 la situación de escasez de precipitaciones se ha acentuado, y desde el 1 de enero (año natural) las lluvias han estado un 25% por debajo del promedio 1981-2010. En ambos casos hablamos del tercer año hidrológico y natural más seco del siglo XXI.

Aunque no existe una definición única de sequía, aplicando uno de los índices que se utilizan para su cuantificación, el Índice de Precipitación Estandarizado (SPI, por sus siglas en inglés) a la precipitación recogida en España en los últimos 12 meses, se puede hablar de sequía meteorológica en áreas de las provincias de A Coruña, Burgos, Bizkaia y Huesca, así como en el sur de Castilla y León, Comunidad de Madrid, Extremadura, oeste de Castilla-La Mancha, tercio occidental de Andalucía, norte de Tenerife y La Palma. La situación se acusa especialmente en el extremo meridional de Castilla y León, oeste de la Comunidad de Madrid y oeste de la provincia de Toledo.

En lo que se refiere a las temperaturas, la pasada primavera climatológica ha resultado ser cálida, con una temperatura media de 14,2ºC. Este valor es superior en 0,5ºC al promedio del período de referencia 1981-2010 y la convierte en la decimosegunda primavera más cálida desde 1965. Los meses de marzo y mayo fueron cálidos, mientras que el mes de abril registró, en conjunto, temperaturas cercanas a las normales.

Cabe reseñar el episodio cálido que se produjo del 21 al 31 de mayo, cuando se superaron los 37ºC en puntos del valle del Guadalquivir y los 36ºC en Galicia. En esta comunidad, A Coruña Aeropuerto registró el día 31 una temperatura máxima de 33,6ºC, récord de la serie para el mes de mayo.

El avance de la tendencia del tiempo previsto para el periodo julio-agosto-septiembre de 2019 indica que existe una mayor probabilidad de que la temperatura alcance valores superiores a los normales en la Península y Baleares considerando, como siempre, un periodo de referencia del 1981 al 2010.

El escenario más probable es que la temperatura media del verano se sitúe, en el tercil superior, que para el conjunto de España significa que estará, al menos, casi 0,5ºC por encima de lo normal, aunque en algunas zonas, especialmente del noroeste peninsular, esta anomalía cálida puede llegar prácticamente a 1ºC. Para situarnos, hay que destacar que el famoso verano de 2003 –el más cálido hasta la fecha-, tuvo una temperatura media 1,9ºC superior a la normal. El pasado verano de 2018, también más cálido de lo normal, arrojó una temperatura 0,6ºC superior al valor normal en promedio.

En la foto: Índice de Precipitación Estandarizado para los últimos 12 meses. Valores iguales o inferiores a -1 indican sequía
meteorológica, que en ese período temporal está relacionado con las anomalías que se producen en los niveles de
los embalses y de las aguas subterráneas.

 

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