Por una respuesta equilibrada en la fase final de las negociaciones comerciales

Por una respuesta equilibrada en la fase final de las negociaciones comerciales

Pekka Pesonen. Secretario general del COPA-Cogeca

Según nuestros negociadores comerciales europeos, nunca hemos estado tan cerca de un acuerdo con los países del Mercosur, como ahora. Existe la tentación de hacer concesiones rápidas y desequilibradas para llegar a un acuerdo. Hay una fuerte presión para enviar una señal política clara en tiempos de incertidumbre en la esfera del comercio internacional.

Sabemos por experiencia que las pautas comerciales pueden cambiar muy rápidamente en épocas de incertidumbre. Somos conscientes de esto; y las comunidades agrícolas y rurales europeas aún sufren las consecuencias de las precipitadas decisiones políticas tomadas en el pasado.

Nuestros Estados miembros entienden la importancia de los acuerdos comerciales para encontrar mercados alternativos y para el desarrollo de la agricultura, pero para los agricultores europeos todavía está por ver que los beneficios de las exportaciones de productos agroalimentarios se hacen realidad en sus negocios.

A los agricultores les cuesta comprender que la Unión Europea esté dispuesta a concluir un acuerdo que, como demuestran los estudios de la Comisión, tendrá un impacto negativo para el sector agrícola europeo. Según el más reciente, realizado por el Consejo Europeo de Investigación de la UE, el sector agrícola europeo sufrirá grandes pérdidas como consecuencia de un Acuerdo de Libre Comercio con los países del Mercosur. Pérdidas superiores a los 7.000 millones de euros.

La evaluación de impactos acumulados muestra de forma clara que un enfoque clásico frente a los productos sensibles, conocidos como contingentes arancelarios, no bastará para mitigar los efectos sobre el comercio.

Una cosa que queda muy clara en el marco de las negociaciones con el Mercosur es que el sector agrícola tendrá que pagar una astronómica factura cuyo importe exacto aún se desconoce.

Otra pregunta importante es saber si este acuerdo será o no sostenible para la agricultura de Europa y, por extensión, para sus comunidades rurales. Instamos a nuestros responsables políticos a que adopten una fuerte posición en las conversaciones y que se comprometan a no ampliar el acceso al mercado a nuestros sectores sensibles.

Nuestros negociadores ya han hecho importantes concesiones en sectores tales como la carne de vacuno, las aves, el azúcar, el etanol, el arroz y el zumo de naranja y todavía deben obtener mucho a cambio para la agricultura.

Para las comunidades rurales de Europa, esa no es una situación de equilibrio. Desde la comunidad agrícola pedimos a nuestros negociadores que no sacrifiquen la agricultura por ganancias en otros sectores económicos.

Decisiones cruciales

Las próximas decisiones de nuestros negociadores serán cruciales para la continuidad de la sostenibilidad de la agricultura europea, las comunidades rurales europeas, el medio ambiente europeo y el patrimonio cultural europeo. Las decisiones que se tomen ahora sobre el comercio serán fundamentales para la vida de las próximas generaciones en Europa.

Instamos a nuestros negociadores a centrarse en minimizar el impacto en nuestros sectores sensibles durante la próxima ronda de negociaciones. Hay dos herramientas cruciales para gestionar nuestro mercado tras las negociaciones con el Mercosur.

Primero, necesitamos aranceles correctos para proteger nuestro mercado de las extremas devaluaciones monetarias, un fenómeno común en los países del Mercosur. Estas fluctuaciones de la moneda permitirían un acceso adicional a nuestro mercado, particularmente en los sectores sensibles, lo que sería contrario al espíritu del acuerdo. Debemos proteger a nuestros sectores frágiles.

En segundo lugar, cualquier acuerdo deberá incluir herramientas para gestionar las importaciones de productos de sectores sensibles con objeto de evitar distorsiones del mercado y, lo que es más importante, brindar una oportunidad justa a nuestras pequeñas y medianas empresas europeas. Aquí es donde se pueden dar los mayores daños lo más rápidamente, con repercusiones devastadoras para las comunidades rurales que ya están al borde del precipicio económico.

El sector de la carne de vacuno es un ejemplo concreto de un ramo que ha visto cómo se ha ido erosionando el valor global de su mercado en los últimos años. Además del acceso sustancial al mercado para la carne de vacuno que nuestros negociadores ya han puesto sobre la mesa, el impacto en el mercado de la carne de vacuno de la UE sería enorme si todo este nuevo contingente estuviera compuesto por cortes de alta calidad y si llegara al mercado europeo al mismo tiempo.

Los márgenes ya muy estrechos de los productores europeos simplemente desaparecerían, y muchos agricultores se verían obligados a abandonar su negocio. Las tradiciones rurales que mantienen unidas a las comunidades están fuertemente vinculadas al trabajo de los ganaderos en Europa.

Las ferias, los mercados, las celebraciones, las ceremonias, las cosas que unen a la gente, todos están orientados a la producción de alimentos, particularmente de ganado. Generaciones de familias transmiten sus conocimientos, garantizando que los animales se crían en armonía con el entorno y que son específicos de su región. La diversidad en Europa es una de sus principales fuerzas. La ganadería es esencial para garantizar la continuidad de la diversidad y se realiza a través de actos comunes como, por ejemplo, la producción y el intercambio de alimentos. No sacrifiquemos la esencia de la vida europea por un rápido acuerdo comercial.

Necesitamos acuerdos comerciales equilibrados para el sector agrícola, que respeten nuestros métodos de producción y nuestras comunidades rurales. La Política Agrícola Común (PAC) ha permitido el desarrollo del mercado único más integrado del mundo. Gracias a la PAC, el sector agrícola europeo es capaz de dar respuesta a las demandas de los ciudadanos para ofrecer más por menos en términos de seguridad alimentaria, inocuidad de los alimentos (por ejemplo, trazabilidad, uso de antimicrobianos, salmonella), calidad, bienestar animal y sostenibilidad.

Agricultura agresiva

Los países del Mercosur carecen de un mercado único integrado. Utilizan una política de apoyo a la agricultura agresiva, están expuestos a una considerable volatilidad de sus monedas y disfrutan de un acceso a medios de producción más baratos.

A la vista de las incertidumbres en las negociaciones del Brexit, así como en las conversaciones sobre la futura PAC y el presupuesto de la UE, instamos a la Unión a que evite mayores presiones sobre el sector agrícola.

Estamos construyendo la agricultura de mañana y para esto necesitamos la continuidad de las decisiones políticas, que se están orientando en la misma dirección. El fracaso de este esfuerzo puede provocar una desestabilización de las explotaciones agrícolas familiares, socavando profundamente la producción de la UE, el mercado de la UE en su conjunto y la estrategia de UE en pro del empleo rural y el crecimiento.

La cuestión va más allá de la economía. Lo que está en juego es la triple línea de base de la sostenibilidad europea: la sociedad, la economía y el medio ambiente.

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