Pocas uvas y de calidad, pero incomprensibles bajos precios

No es de extrañar que el sector del vino y el cava valenciano hayan realizado el pasado día 5, en Requena (Valencia) –Requena es el único municipio valenciano incluido en la DO Cava– una manifestación y tractorada para protestar por los bajos precios de la uva promovida por las principales organizaciones agrarias y cooperativas uniéndose así a los paros convocados en Cataluña y Extremadura en idéntica fecha.
Por Jaime Lamo de Espinosa. Director de Vida Rural.

Querido lector:

El refranero español ya nos lo advierte: “en septiembre el vendimiador corta los racimos de dos en dos” y añade “ten dispuesta la bodega en cuanto a viñas se refiera”.

Pues bien, septiembre ha llegado y con él la vendimia ha comenzado en toda España, aunque ahora lo hace en fecha más temprana en algunas zonas y para algunas uvas, pues la transformación va­rietal y el cambio climático influyen en ello. En mi Carta de septiembre pasado (15/09/2018) hice un análisis del sector y su estructura que no voy a repetir pero que recomiendo leer para comprender mejor lo que nos está ocurriendo este año, en esta campaña.

El año pasado España obtuvo una cosecha récord, 50,3 millones de hectolitros, que este año no se lograrán. Se espera un recorte de entre un 22% y un 30%, cifra notable. Las vendimias iniciadas parecen apuntar a una cosecha de 35 a 39 millones de hectolitros, inferior a la de los últimos años. Parte de este resultado dependerá de la climatología de este mes, pues el anterior, con lluvias muy puntuales y fuertes y excepcionales granizos, ya hizo daño en algunas zonas de cultivo. Esta podría ser una cosecha semejante a la de 2017, algo más, quizás.

Pero también se observa que la calidad de las uvas en casi todo el territorio es mejor que la pasada.

Sobre precios todavía no hay nada muy concreto. Pero se está produciendo una anómala situación. Si, como se afirma, no existe un alto volumen de existencias de enlace de campaña y la cosecha es escasa respecto a los últimos cinco años, no habría razón para que los precios no aumentaran en esta campaña. Y sin embargo las cosas no discurren en esa di­rección. En Castilla-La Mancha (se prevé una reducción de cosecha del 30/40% y tan solo una gran bodega ha fijado en tablillas su precio igual al de la campaña pasada, en Extremadura se calcula también un -30/40% en volumen y ese mismo porcentaje se da en otras muchas DO).

Asaja, por su parte, ha sido muy clara argumentando que en este escenario general de poca producción y uvas de gran calidad, no tiene ningún sentido que los precios que quiere pagar el sector elaborador sean menores que los de la campaña pasada. También Coag ha calificado de “importante” la merma de la producción y espera mejoras de precios ya que en Francia e Italia se prevé a su vez una re­ducción de cosecha cercana al 15%. Y de igual modo se ha manifestado el responsable de Upa hablando de que la reducción de la cosecha debería propiciar una recuperación del mercado del vino.

Pero parece estar surgiendo un problema especial en las zonas de cava donde se están prefijando unos precios bastante más bajos que los de la campaña pasada sin que existan razones justificadas para esa caída. Y ello es contagioso. Si la de­manda va a ser igual o algo creciente y la cosecha es claramente menor, los precios deberían posicionarse al alza no a la baja.

No es por ello de extrañar que el sector del vino y el cava valenciano hayan realizado el pasado día 5, en Requena (Va­len­cia) –Requena es el único municipio valenciano incluido en la DO Cava– una manifestación y tractorada para protestar por los bajos precios de la uva promovida por las principales organizaciones agrarias y cooperativas representativas del sector vitivinícola valenciano –la Coordinadora Campesina del País Valenciano-Coag, la Asociación Valenciana de Agricultores Ava-Asaja y la Unión de Agricultores y Ga­naderos, con el apoyo de la Federació de Cooperatives Agro-alimentàries de la Co­munitat Valenciana– bajo el lema «Por el cava y el sector vitivinícola». Se une así a los paros convocados en Cataluña y Extremadura en idéntica fecha.

En Requena las uvas blancas con destino cava se están comprando a 0,24 €/kg frente a los 0,40-0,60 €/kg del pasado año. Hay pues una reducción muy significativa, como ocurre en Extremadura o Cataluña. Y Apag Extremadura ha exigido una reunión con la Consejería para encontrar una solución a este anómalo problema defendiendo, con razón, que dado que el volumen de cosecha es más escaso y que la calidad de la uva es mejor los precios de esa campaña deberían ser superiores a los anteriores.

En sentido absolutamente contrario, Corpinnat, grupo de nueve bodegas con fama de ser las más exclusivas y de máxima calidad y precio del sector (Gramona, Llopart, Nadal, Re­caredo, Sabaté i Coca, Torelló, Huguet Can Freixes, Julia Bernet y Mas Candí) que se escindieron de la DO Cava a co­mienzos de este año, han manifestado que el drástico recorte de precios de la uva en Penedés atenta contra el principal sector de la comarca y pone en peligro el futuro de cientos de familias apoyando las movilizaciones convocadas. Incluso Torelló de Barcelona ha anunciado que mantendrá el precio de 0,62 €/kg. Y La Vanguardia (7.9.2019) nos advierte que la DO Cava puede estallar ante el intento de crear una nueva DO por parte de Corpinnat y Classi Penedés por causa de precios y de identidad.

Y se habla en el mercado, una vez más, de la posible existencia de prácticas concertadas por algunas de las grandes bodegas compradoras en posición de dominio en la cadena de valor, dada la uniformidad de criterio y precios que se observa.

Este año, además, dada la reducción productiva y la excelente calidad de los caldos, debería plantearse una nueva política vitícola donde se abandone la sobreproducción, las caídas de precios, y que tienda a reducir la España del granel con precios ruinosos e incrementar la España de vinos de calidad a buenos precios. Y meditar sobre la vuelta al viejo sistema de transferencia de derechos de plantación de modo directo entre viticultores y no el actualmente vigente que no acomoda la oferta a la demanda tan eficazmente como el anterior.

No olvidemos que tenemos un sector que se mueve bien en “entrada de gama” pero se mueve mal en el sector premium. Sí, el sector se mueve mal, muy mal, en los vinos de lujo, una asignatura suspendida prácticamente frente a botellas francesas o italianas de precios superiores a los 5.000 €.

En fin, estos problemas y la vendimia no han hecho más que comenzar y es probable que en semanas venideras haya una corrección al alza en todos los mercados. Confiemos.

Un cordial saludo

 

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