Neonicotinoides: Europa amplía la prohibición sobre el uso de imidacloprid, clotianidina y tiametoxam

Representantes de 16 Estados miembros han respaldado la propuesta de la Comisión Europea de prohibir prácticamente en su totalidad el uso de tres insecticidas neonicotinoides (imidacloprid, clotianidina y tiametoxan), con el voto en contra de Rumanía, República Checa, Hungría y Dinamarca y la abstención de Polonia, Bélgica, Eslovaquia, Finlandia, Bulgaria, Croacia, Letonia y Lituania.

La prohibición amplía la prohibición parcial ya impuesta en 2013 sobre estos tres insecticidas a todos los usos en cultivos extensivos, si bien permite su empleo en invernaderos permantentes. En este caso, el texto especifica que ” los Estados miembros deberá prestar una atención particulara a al exposición de las abejas a través del consumo de agua contaminada con estas sustancias en los invernaderos” pero no implanta restricciones.

Estos tres neonicotinoides (imidacloprid, clotianidina y tiametoxam), se empleaban hasta su prohibición parcial en 2013 sobre todo para el tratamiento de semillas fundamentalmente de algodón, colza, girasol, cereales y maíz, antes de la siembra, con el objetivo de proteger a la planta de los daños que pudiera causar la por fauna del suelo (como el gusano de alambre) y, en el cultivo del maíz, además, de las plagas que atacan a las hojas como los cicadélidos.

De los productos con registro fitosanitario español evaluados por la EFSA en 2013, se encontró riesgo teórico para las abejas por la exposición al polvo de la siembra sobre todo de maíz y solo en una materia activa por el fluido resultante de la exudación de las plantas: el tiametoxam.

Sin embargo el pasado mes de marzo la EFSA actualizó su valoración de riesgo sobre la mayor parte de los usos de estas sustancias afirmando que  representan un riesgo para las abejas salvajes y abejas melíferas.

La CE había propuesto ya estas medidas hace meses, sobre la base del asesoramiento científico de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria “, dijo el comisario de Salud y Seguridad Alimentaria, Vytenis Andriukaitis, después de la votación. “La salud de las abejas sigue siendo de suma importancia, ya que se trata de la biodiversidad, la producción de alimentos y el medio ambiente”.

El reglamento será ahora adoptado por la Comisión en las próximas semanas y entrará en vigor para finales de año.

Reacciones

Las primeras reacciones no se han hecho esperar. Bayer ha calificado la decisión de “mala noticia para los agricultores europeos y el medio ambiente“. La multinacional alemana considera que las restricciones impuestas no solo no van a mejorar la situación de las abejas y otros polizadores, sino que  conllevarán una falta de soluciones alternativas, más aplicaciones por pulverización, lo que conllevará más emisiones de CO2, y un aumento del riesgo de plagas resistentes a los insecticidas que puedan reemplazar al imidacloprid y la clotianidina.

Por su parte, Syngenta también dijo que la decisión fue “decepcionante, pero no inesperada” La firma suiza cuestionó la metodología utilizada por Bruselas y los países miembros de la UE para tomar su decisión, calificándola de “tan conservadora y tan alejada de la realidad de la agricultura, que su aplicación supondrá ver prohibidos a todos los productos químicos agrícolas, incluyendo por ejemplo, los utilizados en la agricultura orgánica”. “Respaldamos nuestros productos y nuestra ciencia”, agregó Syngenta.

Ambas compañías habían impugnado la suspensión anterior en el Tribunal de Justicia Europeo, y se espera un fallo en este mes de mayo.

Por el contrario, los grupos ecologistas elogiaron la decisión de la Comisión y celebraron el resultado de la votación como una gran victoria, tanto para la opinión pública como para el medio ambiente.

“Prohibir estos pesticidas tóxicos es un faro de esperanza para las abejas”, dijo Antonia Staats, activista principal de Avaaz. “Finalmente, nuestros gobiernos están escuchando a sus ciudadanos, la evidencia científica y los agricultores que saben que las abejas no pueden vivir con estos químicos y que no podemos vivir sin abejas”.

Amigos de la Tierra Europa acogió la prohibición como una “tremenda victoria para nuestras abejas y el medio ambiente en general” e instó a la Comisión a “enfocarse en desarrollar iniciativas sobre polinizadores, que aumenten el hábitat apto para las abejas y ayude a los agricultores a reducir el uso de pesticidas”.

Desde Greenpeace celebraron la decisión subrayando que no obstante la UE debería haber ampliado esta prohibición a todos los neonicotinoides,aplicar los mismos estándares de evaluación a todos los pesticidas y reducir de forma drástica el uso de pesticidas sintéticos.

Por su parte, el secretario general de la Asociación Española de Apicultores (AEA), José Gil, aseguró que la decisión de la Unión Europea (UE) de restringir el uso de tres neonicotinoides en espacios abiertos en los que operan las abejas es una paso “muy importante” hacia su “prohibición total”.

Gil indicó, en declaraciones a la agencia EFEAgro, que el objetivo es que esos productos tampoco puedan ser utilizados dentro de los invernaderos, un uso que sí se permite con la decisión adoptada en el seno de la UE. Espera que la legislación comunitaria “sigue en esa línea” y que “tenga en cuenta otro tipo de plaguicidas tóxicos”.

Recordó ue Greenpeace elaboró un informe con más de 300 herbicidas potencialmente perjudiciales para las abejas por lo que ha mostrado la intención de la Asociación de “seguir trabajando” para vetar su uso.

Según Gil, actualmente hay “alternativas” al uso de pesticidas, con productos “menos tóxicos” o con alternativas sostenibles que usan cubiertas vegetales y fauna capaz de combatir las plagas.

También puso la atención en la fumigación aérea, actualmente sólo permitida en casos excepcionales dentro de la UE, y ha dicho que hay zonas de Andalucía en las que se está usando este tipo de irrigación para aplicar dimetoato, “que es muy tóxico”, al olivar.

Decepción

Desde la Asociación Empresarial para la Protecion de las  Plantas (AEPLA), “no por esperada (la decisión) deja de ser desafortunado. Finalmente los Estados miembros, entre ellos España, acordaron por voto mayoritario la restricción (prácticamente) definitiva de los tres insecticidas neonicotinoides señalados que se ya encontraban en suspenso desde 2013.

La EFSA concluye que estos productos representan un riesgo para las abejas y otros polinizadores. Sin embargo, no se han tenido en cuenta los reciente informes desarrollados por ANSES (French Agency for Food, Environmental and Occupational Health & Safety)  y JRC (Joint Research Center)  sobre la disponibilidad y viabilidad de alternativas que protejan los cultivos.

Según la patronal empresarial del sector  de agroquímicos, “la salud de las abejas ha sido una preocupación prioritaria para la industria de semillas y fitosanitarios, tal y como sus empresas han venido demostrando, a través de programas de protección de las abejas en cultivos que son atractivos para ellas. La propia tecnología ahora rechazada aporta un beneficio excepcional a la agricultura protegiendo a los cultivos con un mínimo impacto ambiental por su eficacia a bajas dosis y el tiempo de protección que proporcionan.”

‘Desproporcionada por el tremendo daño que esta decisión puede significar para el futuro de la agricultura en Europa, volvemos a asistir a la toma de decisiones arbitrarias en Europa. Una vez más, no se considera el impacto negativo cierto, y se aceptan ciertas hipótesis a las que determinadas campañas mediáticas pretenden conceder la condición de verdades absolutas,  sin base científica, y que lamentablemente gobiernan Europa en los últimos tiempos’, declaró Carlos Palomar, director general de AEPLA.

‘Muy desafortunada por no  considerar los estudios independientes llevados a cabo en los diferentes estados miembros, entre ellos España, demostrando que el uso correcto de estos productos no perjudica la salud de las abejas, y  segundo, porque el proceso de decisión se ha basado en el criterio de peligrosidad, ignorando las medidas de mitigación de riesgos. Estamos muy decepcionados por el voto a favor de España’, añadió.

A pesar de esta prematura decisión, habrá que esperar al Tribunal Superior de Justicia Europeo, que dictaminará si fueron correctas las primeras prohibiciones realizadas ya en 2013 y que se prevé para el próximo mes de mayo.

También la organización que defiende los intereses del sector agrario y cooperativo comunitario (COPA-Cogeca) se mostró decepcionada por la prohibición general de los tratamientos de ciertos cultivos extensivos al aire libre, como la colza o la remolacha azucarera, con insecticidas neonicotinoides, cuando no hay justificación para una prohibición total.

En su reacción,  el  secretario general del COPA-Cogeca, Pekka Pesonen, afirmó que “damos gran importancia a las abejas y a otros polinizadores, ya que son muy importantes para la producción agrícola y para garantizar la biodiversidad en la UE.

Además, tal y como se expresa en la evaluación de riesgos de la EFSA, “entendemos que estas sustancias pueden representar un riesgo para las abejas, pero también estamos convencidos de que con las medidas de mitigación apropiadas, estas sustancias podrían haberse vuelto a autorizar.”

Por ello, añadió Pesonen, “estamos muy decepcionados con la medida de la UE de imponer una prohibición total para todos los cultivos que no florecen, incluida la semilla granulada de remolacha azucarera.

Todos los agricultores confían en los productos fitosanitarios para combatir plagas y enfermedades, independientemente del sector o del método de producción.

Esta prohibición, concluyó, disminuirá los medios de los agricultores en superficies de cultivo donde casi no hay alternativas de tratamiento contra plagas y también pondrá en peligro los medios de subsistencia de muchos agricultores y el suministro de alimentos.”

Asimismo, las organizaciones profesionales agrarias, ASAJA y UPA temen las repercusiones negativas de índole económica y de gestión que puede tener para los agricultores la decisión de la UE de restringir el uso de tres neonicotinoides en espacios abiertos en los que operan las abejas.

Desde la Asociación de Jóvenes Agricultores (ASAJA) se apunta que “no se conoce lo suficiente” el efecto de los pesticidas sobre la población de las abejas como para atribuirle a los neonicotinoides “toda esta situación”.

“Siempre con el respeto a la abeja, no queremos dejar desprotegidas a otras áreas que tienen un importante peso en la producción española”, añadió.

Desde ASAJA se intentó introducir algunas excepciones a esa prohibición, como el caso de la remolacha azucarera -que se recolecta antes de la floración- y otros tipos de cultivos, como los cereales “que no son atractivos para la abeja”.
ASAJA vaticinó algunas consecuencias de esta medida, como que quizá haya que emplear más tratamientos de otras sustancias para combatir las plagas y enfermedades de las plantas.

Por su parte, la Unión de Pequeños Agricultores (UPA) considera que la prohibición “genera grandes incertidumbres” a los agricultores que usaban esos productos para luchar contra plagas, que “son y seguirán siendo un problema real” para la obtención de alimentos.

“De entrada, añadió esta organización agraria, habrá un incremento de costes, ya que las pocas alternativas que existan serán más caras” y, por tanto, el productor deberá asumir ese gasto y luego “tendrá muy difícil” repercutir el encarecimiento en sus productos.

UPA admite que es una buena noticia para los apicultores, porque redundará en una mejora de la salud de las abejas, pero demanda a la UE y a los Gobiernos que impulsaron el veto “que inviertan ahora en investigación” para ayudar al agricultor a buscar sustitutos para esos pesticidas.

 

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