O más presupuesto comunitario o recortes del 30% en PAC y políticas de cohesión

La Comisión Europea se pone la venda antes que la herida y anticipa recortes en los fondos de cohesión y de la Política Agraria Común a partir de 2021, que podrían llegar hasta un 30%, según el presidente de esta institución, Jean Claude Juncker. Desde ese año, el presupuesto UE podría quedar sin entre 13.000 y 15.000 M€ anuales netos por la salida (“Brexit”) del Reino Unido.

La decisión final, no obstante, corresponde a los Estados miembros, pero la Comunicación que hizo pública este 14-F sobre “Un marco financiero plurianual nuevo y moderno para una Unión que cumpla de forma eficiente sus prioridades posteriores a 2020”, contempla tanto mantener el “statu quo” anual, que no sería lo más recomendable por sus implicaciones, como recortar un 30% la PAC y las políticas de cohesión, destinadas a las regiones más desfavorecidas de la UE.

Según señaló Juncker, “soy amigo de la política de cohesión, de una política de cohesión bien organizada, pero tenemos que tener en cuenta el valor añadido de lo que se puede hacer. Tendremos que hacer recortes en la PAC y Cohesión si queremos cumplir con todas nuestras nuevas prioridades, pero no me gustan los recortes a lo bruto.”

El presidente de la CE declaró que “los presupuestos no son meros ejercicios contables; guardan relación con prioridades y ambiciones. Plasman en cifras el futuro al que aspiramos. Por ello, debemos debatir en primer lugar sobre la Europa que queremos. A continuación, los Estados miembros deberán poner los recursos financieros en consonancia con sus ambiciones, y si bien es preciso que todos comprendamos que mantener la actual situación no es una opción válida de cara al debate que vamos a emprender, estoy firmemente convencido de que seremos capaces de cuadrar el círculo, logrando un presupuesto que aporte claras ventajas para todos.”

Por su parte, el comisario europeo de Presupuesto, Günther Oettinger, advirtió hoy a los Gobiernos de los Estados miembros de la UE que deben aportar más del actual 1 % que dedican de su PIB a las cuentas comunitarias para poder encarar a partir de 2020 los retos futuros y la ausencia de la aportación británica.

“El 1 % del PIB no será suficiente para cerrar el círculo. Con un 1 % habrá que tomar difíciles decisiones entre agricultura, política de cohesión”, dijo Oettinger, que trasladó su demanda a los líderes europeos para su discusión en la próxima Cumbre informal de Jefes del Estado y de Gobierno del próximo 23 de febrero.

El comisario alemán apremió a los líderes europeos a comprometerse a discutir y aprobar el nuevo Marco Plurianual 2020-2027 con tiempo suficiente para que no ocurra como en este último periodo, el que debía haber empezado a entrar en vigor en 2013 y, en cambio, estuvo más de un año inactivo por los retrasos en los pagos.”Los años 2014 y 2015 fueron un período perdido” (en términos de planificación presupuestaria), “todo era incertidumbre” en la planificación política”, recordó Oettinger.

El titular de Presupuesto europeo señaló que “trabajan” para poder elevar a cerca del 1,2% la contribución del PIB de cada Estado miembro al presupuesto europeo, con el fin de poder planificar las políticas comunitarias de valor añadido en distintos sectores, políticas que detallará en una comunicación que presentará formalmente el próximo 2 de mayo.

Financiación suficiente

“Hace falta una financiación para mantener la competitividad en Europa (…), y cuanto antes se tomen las decisiones, mejor”, dijo Oettinger, que con uno de sus ejemplos quiso apelar directamente a algunos países con nuevos Gobiernos de tintes euroescépticos, como Austria.

“Si tenemos otra oleada de refugiados que lleguen sin control, y esto puede ser previsible, llegarán a Austria, Alemania, Dinamarca, Suecia y otros países de Europa Central y del Norte de Europa. Necesitamos tener partidas presupuestarias y recursos para ello”, señaló el comisario.

Oettinger se refirió asimismo a la importancia de la financiación europea “suficiente” para otros retos futuros a partir de 2020 como la lucha antiterrorista, el refuerzo de la Defensa europea o las carencias en la hucha de la UE, que implicará la salida del Reino Unido, que el comisario recordó “significará una laguna estructural de 15.000 millones”.

“La solicitud que lanzamos a los jefes de Estado y de Gobierno es: permítannos trabajar con flexibilidad. Si todo el mundo fija su posición maximizándola y no se presenta con una posición contraria, entonces no hay ninguna solución y no podremos actuar frente a Erdogan, Putin y Trump” añadió el comisario.

La CE considera que los dirigentes comunitarios determinen el alcance concreto de sus decisiones en términos de financiación a nivel de la UE cuando debaten acerca del nivel de ambición en ámbitos tales como la protección de las fronteras exteriores de la UE; el apoyo a una auténtica Unión Europea de Defensa; el estímulo de la transformación digital en Europa, el fomento de la movilidad de los jóvenes, el impulso de la investigación y la innovación, los proyectos de infraestructuras, o la mejora de la eficiencia de la política de cohesión y de la PAC de la UE.

Con la posición adoptada este 14-F, la CE se propone precisamente este objetivo mediante la cuantificación del impacto financiero de diversas decisiones estratégicas posibles, con el fin de centrar la reflexión, estimular la discusión y proporcionar una base fáctica sólida para las importantes decisiones que habrá que adoptar en el futuro. Por ejemplo, la mejora de la protección de las fronteras exteriores de la UE supondría un coste de entre 20.000 y 25.000 M€ a lo largo de siete años y de hasta 150.000 M€ si se implantara un sistema íntegro de gestión de las fronteras de la UE.

Al respecto, la Comisión presenta también opciones para modernizar el presupuesto de la UE, por ejemplo, mediante un refuerzo del vínculo entre los objetivos de dicho presupuesto y sus modalidades de financiación. Por otra parte, ofrece posibilidades para reforzar el vínculo, a menudo denominado por la “condicionalidad”, entre la financiación comunitaria y el respeto de sus valores fundamentales.

La CE estima esencial un “rápido acuerdo político” sobre un presupuesto de la UE nuevo y moderno, a fin de demostrar que la Unión está dispuesta a ofrecer resultados en relación con el constructivo programa político presentado en Bratislava y Roma. Se trata también no solo de lo deseable, sino de un imperativo práctico, dadas las repercusiones negativas que podría tener un retraso para los ciudadanos y las empresas de toda la UE y considera que “no debería repetirse la desafortunada experiencia que supuso la adaptación tardía del presupuesto actual de la UE, que ha retrasado considerablemente la puesta en marcha de los nuevos programas y, por ende, el logro de las prioridades de financiación.

Calendario

 Los jefes de Estado y de Gobierno del la UE debatirán en su reunión del próximo 23-F sobre cómo garantizar que las prioridades, que fijaron para la Unión los pasados 16 de septiembre de 2016 en Bratislava y el 25 de marzo de 2017 en la Declaración de Roma, pueden ser financiadas adecuadamente y, por consiguiente, se convierte en realidad. Ambos aspectos, es decir, definir las prioridades comunes y dotar a la Unión de los medios para alcanzarlos, son indisociables.

Por su parte, la Comisión Europea presentará su propuesta formal, relativa al próximo presupuesto a largo plazo de la UE  2021-2027 en los próximos meses y, como muy tarde, a principios de mayo de 2018 (Oettinger dijo que el 2 de mayo) y, mientras tanto, esta institución seguirá recabando –consultas públicas- la opinión de las partes interesadas, sobre las prioridades de la UE anunciadas en enero pasado.

Más impuestos

Por si no fueses suficiente, Bruselas reclama poder recaudar más impuestos –dinero “fresco” o recursos propios de la UE- de forma directa durante el nuevo Marco Financiero Plurianual 2021-2017. Se comenta que esa recaudación estaría entre 20.500 y 63.000 millones de euros más durante ese periodo de siete años.

El dinero “extra” saldría de una reforma del sistema de recaudación del IVA para hacerlo un impuesto “verdaderamente europeo”, lo que supondría poder recaudar entre 15.000 y 20.000 M€ anuales; la reforma de la base común del impuesto de sociedades, con medidas para gravar más a la economía digital, que podría aportar entre 3.000 y 20.000 M€ de recursos adicionales; la recaudación del mercado de derechos de emisión de CO2, entre 1.000 y 15.000 millones más, así como la distribución de una parte de los beneficios del Banco Central Europeo (BCE), entre 1.500 y 8.000 millones más.

Claro, para eso y para todo lo demás necesitará el “visto bueno” unánime de los 27 Estados miembros de la UE.

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