La UE financia la investigación digital y la innovación agrícola para afrontar los retos sociales

¿Cómo será el trabajo de los agricultores en 2060? ¿Cómo producir más o mejor comida con menos insumos y menos impactos ambientales y climáticos? Las tecnologías digitales en la agricultura ocupan un lugar destacado en la agenda de la Unión Europea, con alrededor de 100 M€ disponibles en el programa de trabajo Horizonte 2020 del periodo 2018-2020. El objetivo es avanzar en el desarrollo y la adopción de tecnologías digitales en la agricultura y en las zonas rurales, anticipando los impactos de la revolución digital.

Durante la conferencia “Digitalización de la agricultura y las cadenas de valor alimentarias” celebrada el 17 de noviembre de 2017 en Bruselas, los responsables políticos europeos describieron la evolución de las políticas tanto de investigación agrícola, como de innovación y digital, y de cómo las tecnologías digitales pueden impulsar los sectores agrícola y alimentario, contribuyendo a los objetivos de competitividad y sostenibilidad de la Unión Europea.

La agricultura siempre ha sido un sector innovador, adaptándose a un mundo cambiante y a nuevos entornos. La investigación, la innovación y la agricultura van de la mano, y la Unión Europea ha hecho un gran esfuerzo para conectar a los agricultores y a los investigadores en la Asociación Europea para la Innovación para la Agricultura (EIP-AGRI).

Para la Comisión Europea, los desafíos a los que se enfrentan hoy los agricultores son inmensos: producir más y mejor con menos y a precios asequibles, mientras reducen su impacto sobre el medioambiente y mantienen el ritmo de las demandas de los consumidores. Y todo esto, a la luz del cambio climático y de la volatilidad de los mercados globales.

Las tecnologías digitales pueden ayudar a adaptarse a esos desafíos, apoyando a los agricultores en sus esfuerzos por producir alimentos de manera sostenible: trazando patrones climáticos y de biodiversidad; utilizando sensores para el bienestar animal; herramientas para evaluar con exactitud el estado de suelos y plantas, o enjambres de drones, que destruyan las malezas, reduciendo la necesidad de uso de herbicidas o de antimicrobianos; o el Internet de las Cosas, que conectan todos los niveles de la cadena de valor.

En la explotación agraria, pero también para atender las necesidades del consumidor, las tecnologías digitales pueden ser muy beneficiosas. Las nuevas tecnologías aumentan la seguridad alimentaria y la trazabilidad, desde la granja, hasta la mesa.

Sobre la base de las crecientes demandas de los consumidores sobre el contenido y la seguridad de sus alimentos, los agricultores podrían aprovechar una oferta de alimentos más personalizada y posiblemente más localizada. Además, las tecnologías digitales pueden contribuir a la modernización y simplificación de la política agrícola común (PAC).

Agricultura de precisión sostenible

En particular, la agricultura de precisión se ha convertido, según la CE, en el foco de gran parte de la innovación en agricultura sostenible, en la respuesta de la tecnología a la necesidad de producir más con menos y, además, de manera sostenible.

Simplificando, la agricultura de precisión significa el uso de tecnologías tales como los sistemas de posicionamiento por satélite para mejorar la producción, por ejemplo, mediante el monitoreo de cultivos y el suministro de datos para la mejora y el aumento de los rendimientos.

El monitoreo y análisis de los datos agrícolas, gracias a los sistemas de sensores, también pueden mejorar la gestión del riego en cultivos con alta demanda de agua, promoviendo así también la agricultura sostenible.

 

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