La revolución sostenible de la agroalimentación. Por Daniel Manzano

Daniel Manzano. Industry Innovation Manager. Vodafone Business

La revolución sostenible de la agroalimentación. Por Daniel Manzano

La economía y la sociedad están protagonizando una profunda transformación, marcada por el auge de las tecnologías de la comunicación y la digitalización, que se intensificará en los próximos años, y el sector agro no está siendo ajeno a este cambio.

Profundamente arraigado en España y pilar estratégico de la economía de nuestro país, el sector ha demostrado durante los difíciles tiempos de la pandemia su valor y su capacidad de resiliencia, tan necesarios para afrontar los retos que se aproximan en las próximas décadas. No obstante, se hace evidente la necesidad de abordar de manera inaplazable el que será el mayor de todos sus retos: el de alimentar a una población en vertiginoso crecimiento: en 2050, habrá unos 10.000 millones de personas en el planeta y la FAO calcula que, para alimentar a esta población, será necesario incrementar la producción de alimentos en un 70%. Este crecimiento sin precedentes de la demanda de alimentos a nivel mundial va a suponer el gran desafío de este siglo para el sector agrícola.

Unido a este reto, no podía faltar el de la sostenibilidad en su sentido más estricto, es decir, el de ser capaz de dar respuesta a las necesidades del presente sin comprometer las necesidades de las generaciones futuras. Teniendo en cuenta que la superficie de cultivo es limitada, el incremento en la demanda de alimentos va a tener que cubrirse mayoritariamente a través del crecimiento de la productividad y no, como ha ocurrido en el pasado, a través del aumento de la superficie de cultivo, que además se ve fuertemente afectada por las consecuencias del cambio climático o la desaparición de zonas tradicionalmente rurales.

¿Cómo abordar estos desafíos? Hay una respuesta clara: digitalizar los procesos para hacerlos más eficientes y sostenibles. La creciente aplicación de las nuevas tecnologías en el campo está otorgando a los agricultores y ganaderos las herramientas necesarias para desempeñar su trabajo de manera más segura e intuitiva, adaptada a su cultivo y en tiempo real. Y, gracias a esto, el sector agroalimentario está experimentando una verdadera revolución y liderando la transformación de la mayoría de las actividades económicas de nuestro país gracias a su capacidad de arrastre. De hecho, tanto la agricultura como la ganadería están logrando reconvertir, en las últimas décadas, métodos de trabajo muy tradicionales en una verdadera industria de vanguardia.

La llegada de tecnologías aplicadas a la automatización de la producción en el sector está permitiendo mejorar la productividad, reducir los costes de producción, optimizar las condiciones del trabajo humano o integrar la gestión y la producción.

Durante el Mobile World Congress 2022 en Barcelona, Vodafone dio a conocer el primer piloto de My Farm Web en España para la empresa onubense SAT Marigómez, productores de mandarina premium. La compañía ya está utilizando la plataforma online y la tecnología de Vodafone para reunir y estudiar los datos relativos a la calidad del suelo, la humedad, la temperatura, la presencia de plagas, la concentración de nutrientes o el consumo de agua y energía, a través de diversos sensores del Internet de las Cosas (IoT) distribuidos por sus terrenos. De esta forma, puede tomar decisiones más rigurosas y así maximizar la calidad de su producción, optimizar el consumo de agua y reducir al mismo tiempo los residuos y su impacto medioambiental.

Otros casos interesantes de aplicación de tecnología al campo han sido el caso de uso de las Bodegas Emina o el piloto llevado a cabo en la Sociedad Agraria de Transformación Trops, en Vélez – Málaga. En el primero, proyecto pionero de IoT en el sector vinícola, Vodafone ha desplegado diferentes soluciones IoT en algunas de las áreas más críticas de Bodegas Emina, que ofrecen información muy precisa y en tiempo real de todo el proceso de fabricación de su vino. Y, el segundo, ha consistido en dotar de inteligencia a las máquinas recolectoras, para que sean capaces de decidir en tiempo real si el fruto está preparado o no para ser recolectado, racionalizando este proceso bajo altos estándares de calidad en términos de calibre, aspecto y punto de maduración de cada producto.

En suma, la tecnología hará germinar un campo inteligente y sostenible, capaz de generar una producción adaptada a las nuevas demandas de los consumidores y de la sociedad en general. Y la digitalización del sector puede ser el catalizador de su crecimiento y la palanca para abordar los retos demográficos, económicos y medioambientales que tiene por delante.

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