La nueva norma de calidad y de origen de la miel, casi a punto

El Ministerio de Agricultura ultima la actualización de la norma de calidad de la miel para aportar mayor transparencia en la información que se ofrece a los ciudadanos sobre el origen de este producto.

El MAPA trata de atender así a una demanda de consumidores, sector apícola y distintas Administraciones públicas que solicitaban mayor claridad sobre el origen de la miel.

Esta actualización normativa, según este departamento, supone un avance en la información sobre el origen de este producto, pues hasta ahora sólo se indicaba de manera genérica con los términos “mieles originarias de la UE o no UE”.

A partir de ahora se va a exigir que, de manera pormenorizada, se indiquen los países de procedencia.

Además, en el caso de las mezclas de miel de distinta procedencia, se deberá indicar el tanto por ciento que estos países suponen en la composición final.

Asimismo, la nueva norma establecerá la obligatoriedad de incluir en el etiquetado la mención “miel tratada con calor”, en las mieles sometidas a un tratamiento térmico superior a los 45º C.

Otro de los cambios relevantes del proyecto es el de poder emplear la mención voluntaria “obtenidas en frío”, en el caso de aquellas mieles que no han sido sometidas a un tratamiento térmico en ninguna de las fases de obtención o preparación.

De igual forma, la norma contempla otorgar un periodo transitorio de 18 meses para comercializar las existencias de productos envasados, comercializados y etiquetados que no cumplan estas nuevas exigencias, con el objetivo de facilitar la transición a este nuevo modelo de etiquetado.

La intención  del MAPA es aprobar antes de las elecciones del 28 de abril el nuevo real decreto, que vendrá a modificar el actual RD 1049/2003 sobre calidad de la miel para mejorar la información sobre su origen de las mezclas en las etiquetas de los envases, tras  la «luz  verde»  del Consejo  de Estado.

el MAPA cuenta ya desde hace varias semanas con las alegaciones de todas las organizaciones que integran y representan a los apicultores y a la industria envasadora del sector.

El ministro Luis Planas declaró recientemente que, si es posible, es que antes de las elecciones de final de abril podemos tener el decreto en el Consejo de Ministros.

El MAPA califica de «estratégico» al sector apícola, pues España es el primer productor de la Unión Europea, tras anunciar la revisión de las actuales menciones en los envases con miel de distintos orígenes: mezcla de mieles «de la UE», «no procedentes de la UE» o «procedentes de la UE y no procedentes de la UE», según el caso.

En su borrador, el MAPA proponía la modificación en un artículo único del apartado 5.1.4. de la normativa vigente: «deberán mencionarse en la etiqueta el país o los países de origen en que la miel haya sido recolectada, en orden decreciente de peso de cada una de las fracciones que la componen».

Reacciones

Las organizaciones y asociaciones representativas de los apicultores se mostraron  unánimes, al advertir que el cambio propuesto inicialmente por el Gobierno en el borrador era «insuficiente», «insatisfactorio» o un «parche», mientras que, desde la industria envasadora se  defiende que, de ser necesaria una modificación normativa, Bruselas es la competente para acometerla para toda la UE.

No obstante, el propio secretario general de Agricultura y Alimentación del MAPA, Fernando Miranda, incidía hace unos pocos días en que el borrador presentado era solo un texto inicial sobre el que recibir opiniones y alegaciones, pero no el texto definitivo y ni tan siquiera el proyecto de RD que iba a elevarse a Consejo de Ministros.

Con lo anunciado ahora por el MAPA parece dejarse claro que se han tenido en cuenta si no todas, gran parte de las reclamaciones realizadas por el sector productor  apícola español.

Habrá, por tanto, que esperar a ver si en el proyecto que apruebe el Consejo se tienen en cuenta las consideraciones de COAG, UPA, ASAJA, Cooperativas Agro-alimentarias, así como de plataformas como la de  ‘Etiquetado Claro Ya’, en la que participan la Asociación Española de Apicultores o los sellos de calidad de miel DO Alcarria, DOP Tenerife e IGP Galicia.

Al respecto, desde UPA se demandó  «un etiquetado que permita a los consumidores saberlo todo sobre la miel» y Cooperativas reclamó que impida que se pueda seguir utilizando la denominación «Origen: China, España» cuando el envase contenga un 99 % de la primera y un 1 % de la segunda.

Un portavoz de ‘Etiquetado Claro Ya’ denunció también que de las peticiones de los apicultores, el borrador de proyecto de RD solo incluía la primera: que el consumidor pueda leer de forma clara en las etiquetas el lugar de origen de la miel y unos 112.000 consumidores apoyan sus tesis a través de la plataforma change.org.

En su opinión,  el borrador no incluía que el envasador informase en la etiqueta del porcentaje de mezclas y si había sido o no pasteurizada, puesto que de esa forma «se pierde trazabilidad al eliminarse el rastro de polen».

Por su parte, COAG, en sus alegaciones, se lamentaba que la miel china entró en la UE a un precio medio de 1,53 €/kg en 2017, por debajo del coste de producción de la miel española. Recordaba también que un Plan de Control de Mieles europeos concluyó en 2015 que el 20 % de las muestras en frontera no cumplían con la normativa comunitaria.

Alarma excesiva

En cambio, desde la patronal de los industriales envasadores (Asemiel-Animpa), su secretaria general, Rebeca Vázquez, afirmó a la agencia EFEAgro que con la miel china «se está creando una alarma tremenda y difundiendo información completamente falsa», dado que «los controles de calidad europeos y españoles son exhaustivos».

También rechazó que se esté pasteurizando la miel, puesto que lo que se hace es someterla a «un calentamiento muy suave» para eliminar impurezas que hay en el medio ambiente, como las «patitas de abeja».

Vázquez aclaró que en España hay tres millones de colmenas que producen 30.000 toneladas anuales de miel. De ese volumen total,  las empresas envasadoras compran el 90 %, mientras que exporta cada año unas 50.000 toneladas, es decir, mucha de la miel que importa a granel en bidones se reexporta luego envasada de nuestro país.

Según Rebeca Vázquez, «nos parece perfecto todo lo que sea identificar el origen en el etiquetado, pero ponemos un ‘pero’: que se trate de una normativa de aplicación europea para evitar que haya una «competencia desigual» entre las empresas que operan en el mercado de la UE, como ocurrió cuando se legisló en el mismo sentido en Italia.

 

 

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