La escalada de los costes de producción: la gota que colma el vaso. Por Cooperativas Agro-alimentarias de España.

Por Cooperativas Agro-alimentarias de España

La escalada de los costes de producción: la gota que colma el vaso. Por Cooperativas Agro-alimentarias de España.

Terminamos 2021 en medio de una nueva ola de contagios por Covid cuando pensábamos que esto ya sería un triste pasado por el alto nivel de vacunación en España. Este nuevo choque con una realidad que ya creíamos superada nos anuncia que esta situación se puede volver a repetir en el futuro a partir de nuevas variantes del virus, que tendremos que adaptarnos a convivir con él y que tenemos que seguir confiando siempre en la ciencia, no hay alternativa. Esperemos que la afectación a la economía no alcance la magnitud de meses pasados.

El siglo XXI está resultando absolutamente desconcertante. Vivimos una época extraordinariamente compleja en la que se suceden circunstancias totalmente imprevistas. A la crisis sanitaria de la Covid, le ha seguido una crisis económica sin precedentes, tras la cual la economía mundial ha rebotado con tal ímpetu que ha generado una crisis de energía, materias primas y componentes que ha disparado los costes de producción.

Así, el año 2021 lo iniciamos con la expectativa de la recuperación económica y lo terminamos con otra ola de contagios, unos costes de producción disparados y una inflación próxima al 6%.

Por el medio se ha avanzado en la definición de un Plan Estratégico de la futura PAC en España, fruto de un trabajo ingente del MAPA, pero que genera mucho descontento por los exigentes objetivos marcados desde Bruselas y, en nuestro caso, por la oportunidad perdida de aprovechar la nueva PAC para reforzar la vertebración económica del sector; la expectativa de un Plan de Recuperación que al haber sido tan reiteradamente anunciado ha acabado produciendo un cierto desencanto, al ver cómo transcurrían los meses sin concreción; la reforma de la Ley de la Cadena Alimentaria que, con el loable objetivo de mejorar los precios en origen y por  tanto la rentabilidad de las explotaciones agrarias, establece un mecanismo que choca con la realidad de los mercados, frecuentemente condicionados por circunstancias globales y por una estrategia impuesta desde hace años de “alimento-reclamo”.

Y, sobre todo, a partir del verano, se ha ido consolidando una escalada en los costes de producción, que ha venido a ser como “la gota que colma el vaso” para unas explotaciones agrícolas y ganaderas con rentabilidades ya muy ajustadas.

Retos y amenazas

El sector de la leche líquida de vaca está pasando por graves dificultades, con precios situándose por debajo de los costes de producción. También los criadores de cerdos atraviesan malos momentos debido a la carestía de la alimentación animal y las caídas de ventas en los mercados, mientras que el vacuno de carne sigue sufriendo mucho a pesar de una ligera recuperación de los precios en origen.

En el lado opuesto, ha sido un buen año para el cordero, que acaba 2021 con precios altos y haciéndose con la gran parte del mercado que Reino Unido ha dejado libre en Centroeuropa, y también para la leche de oveja y de cabra destinada a quesos.

Esta situación viene a sumarse a un conjunto de retos y críticas que el sector percibe como amenazas porque, a día de hoy, no se ven claras las soluciones y alternativas, lo que genera inquietud, desconfianza, preocupación y en algunos casos, crispación.

Ante estos exigentes retos, que van a obligar a exprimir la eficiencia a todos los niveles, desde las explotaciones hasta el final de la cadena alimentaria, las cooperativas agroalimentarias están llamadas, una vez más, a jugar un papel de apoyo y soporte reforzado a las explotaciones de sus socios, como medio para dinamizar, compartir y optimizar inversiones y para acercar las innovaciones técnicas y digitales a los agricultores y ganaderos.

Sin olvidar que también hay que seguir avanzando en materia de eficiencia y efectividad en la comercialización de los productos, capacidad de invertir, innovar e internacionalizarse, sumando esfuerzos y restando duplicidades, para lo que la integración cooperativa se muestra como la palanca más adecuada.

No nos escudemos en la excusa de que ya lo hemos intentado y no ha sido posible. Los retos que hemos de afrontar en los próximos años son de tal calibre que será difícil afrontarlos haciendo lo mismo que hasta ahora.

Nos jugamos la supervivencia del modelo de agricultura familiar. Para analizar e impulsar las acciones que debemos acometer, estamos organizando el VIII Congreso de Cooperativas Agroalimentarias, que celebraremos a finales del próximo mes de marzo en Toledo.

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