KWS ofrece una nueva perspectiva sobre la alimentación del ganado en Portugal

La compañía de semillas ha participado junto con el profesor de la Universidad de Lincoln Nueva Zelanda, Jim Gibbs, en un ciclo de conferencias sobre una nueva perspectiva en alimentación para el ganado vacuno de leche y carne: la remolacha forrajera.

El profesor especialista en nutrición Jim Gibbs, en colaboración con KWS Semillas Ibérica, ha dado una serie de conferencias en Portugal para el fomento del uso de la remolacha forrajera como alimento para vacas de leche y cebo de terneros.

Con su alto rendimiento de materia seca, alto contenido energético y buena palatabilidad, la remolacha forrajera de KWS constituye un valioso alimento básico doméstico. Con este alimento básico, según la compañía, se podrá obtener una mayor independencia del pienso concentrado y un suplemento útil para raciones ricas en proteínas y con bajo valor energético.

El ciclo de ponencias se inició en Ladoerio (Castelo Branco) con un importante grupo de productores de la zona encabezados por Joâo Valente. Gibbs contó de primera mano el desarrollo que ha tenido en la última década la remolacha para alimentación de vacuno en Nueva Zelanda, donde actualmente se cultivan unas 75.000 hectáreas de remolacha forrajera.

El ciclo se cerró con una conferencia celebrada en la Universidad de las Azores, en la isla de San Miguel, la zona de mayor producción lechera de Portugal y donde el cultivo de remolacha se ha reiniciado tras el cierre de la azucarera de Sinaga hace 3 años.

Entre las ventajas de la remolacha para la alimentación animal del vacuno, el Gibbs ha destacado un alto rendimiento, hasta 20 t MS/ha y más, lo que permite mantener más animales con la misma superficie (100 t remolacha/ha = en EM a 27 t de maíz grano/ha; un alto valor nutricional EM: 12,5 MJ/kg MS, contenido similar a los cereales y alta digestibilidad 90%, debe considerarse como un concentrado, no como un forraje; un coste relativamente bajo €/kg MS sobre todo si se alcanzan altos rendimientos; una mejora significativa de los parámetros de calidad de la leche, sube la grasa y en menor medida la proteína; y una mejora en la calidad de las canales.

Al igual que ocurre con cualquier otro cambio en la ración, hay que cumplir un periodo de adaptación de dos semanas hasta alcanzar un máximo de remolacha reduciendo a la vez el aporte de los concentrados. El potencial crecimiento de la superficie de remolacha forrajera en España es muy grande y contribuiría a la sostenibilidad y rentabilidad de la ganadería y a reducir las altas importaciones de grano.

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