K+S Kali pone en relieve la importancia del potasio, magnesio y azufre en la nutrición de los cultivos

Johannes Böhle, responsable de Ventas y Marketing de Europa de K+S Kali, anunció en la rueda de prensa celebrada en Fruit Attraction, una facturación del grupo en 2017 de 3.63o millones de euros.

K+S Kali es una compañía global que nace en 1856 y que actualmente cuenta con 14.793 empleados y está presente en 80 países de todo el mundo. Se presenta como el cuarto productor de K a nivel mundial y tiene una cuota de negocio del 8%, siendo el volumen de ventas  de potasio a nivel mundial en 2017 de 69,9 millones de toneladas.

Hasta hace poco, la cuota de mercado del K+S Kali era del 12% pero actualmente esta cifra ha descendido hasta el 8%. Esto no significa que su volumen de ventas haya bajado, sino que el mercado mundial de fertilizantes potásicos ha crecido y K+S Kali ha llegado al máximo de su capacidad productiva. Esta fue una de las razones por las que esta empresa se lanzó a la creación de una nueva fábrica en Canadá en 2011 en la que han invertido cientos de millones de euros. Ya en 2017 en esta fábrica se han producido 2 millones de t de cloruro de potasio y prevén que esta cifra se eleve a 2,86 millones de t en 2023.

Sus productos están fundamentalmente formulados con sulfato de potasio, cloruro de potasio y sulfato de magnesio, con un amplio catálogo de producto en el que destacan:

  • 60 Kali: formulado a base de cloruro de potasio.
  • KaliSOP: sulfato de potasio que al ser una sal en bruto extraída de minas a través de procesos físicos, está autorizado para ser usado en la agricultura ecológica.
  • PatentKali: fertilizante especial de potasio con un alto contenido de magnesio y azufre también autorizado para agricultura ecológica.
  • Korn-Kali: fertilizante potásico magnésico con 40% K2O en forma de cloruro de potasio y 6% MgO en forma de sulfato de magnesio (Kieserita).
  • ESTA Kieserit: formulado a base de sulfato con altos contenidos de magnesio y azufre (27% de MgO y 55% SO3) y autorizado en agricultura ecológica.

Además cuentan con otros productos, todos ellos fertilizantes líquidos, como soluMOP, soluSOP, soluMAP y soluMKP, usados principalmente en fertirrigación y en fertilización foliar.

Potasio, magnesio y azufre, tres nutrientes fundamentales

Carlos Bayón, responsable de Ventas y asesoramiento técnico en España y Portugal, basó su intervención en la importancia del potasio (K), magnesio (Mg) y azufre (S) en condiciones de estrés. Según aclaró Bayón, estamos acostumbrados a que, a nivel global, siempre se valore el N, P y K, pero también el Mg y el S son muy importantes para los cultivos.

Por ejemplo en maíz, trigo, soja y palma de aceite, la cantidad extraída de P, Mg y S es realmente parecida, por lo que tanto el Mg como el S, deberían ser considerados casi como macronutrientes, ya que en muchas ocasiones, el cultivo no consigue llegar al 100% de su potencial de producción debido a la carencia en estos elementos. Si pensamos en más nutrientes y más cultivos, a nivel de hortalizas, muchas veces son mayores las extracciones de Mg y S que de N.

El potasio todo el mundo lo asocia con su efecto en el aumento del calibre del fruto, pero también es muy importante en la formación de azúcares dentro de la planta, en la síntesis de clorofila, tiene un papel fundamental en la regulación del agua y en el aumento de la resistencia a enfermedades y plagas, etc.

Por su parte, el magnesio es importante en la formación de clorofila dentro de la planta pero en la síntesis de azúcares y su transporte también es fundamental. Influye en numerosos procesos metabólicos, enzimas y formación de ARN.

Por último, el azufre se conoce por influir en la síntesis de aminoácidos pero también es en la de fitoalexinas, las cuales aumentan las defensas de la planta; además la deficiencia de S se confunde con la del N, por lo que el agricultor a veces lo confunde y aplica más N, provocando un efecto todavía peor en la carencia de S.

La luz, el calor, la sequía, el pH, el viento y el déficit de agua son los principales estreses para los cultivos. En España se registra habitualmente un estrés hídrico acompañado de elevadas temperaturas, la radiación también es limitante, tenemos muchos días de luz y la planta acaba sufriendo quemaduras, y el pH del suelo en ocasiones bloquea la absorción de otros nutrientes.

Todos estos estreses hacen que la planta se debilite, lo que la hace más vulnerable a las enfermedades y plagas. En el caso estar bien nutrida, el daño producido en la planta por determinado estrés es menor. Además, se recupera antes si tiene un equilibrio nutritivo adecuado.

Por ejemplo, este año se ha producido una sequía muy importante en países del norte de Europa, daño que ha sido notable en cultivos como el maíz, ya que son países en los que no tienen una infraestructura para regar. El potasio influye de forma positiva en la estructura del suelo, ya que crea unos puentes que hace que los poros sean menores y es capaz de retener más el agua, sobre todo en suelos arenosos y francos. También influye en la regulación de los estomas, si el contenido de K no es adecuado cuando hay una situación de calor, los poros se abren y la planta se deshidrata. También el Mg  junto con el K, influyen en el desarrollo de la raíz.

Está demostrado que en ensayos realizados en trigo en condiciones de sequía, la aplicación foliar de un sulfato de magnesio hace que la raíz sea mayor y más profunda, de manera que se atenúa en gran manera el daño provocado por la sequía y se consigue un mayor llenado de grano, una mayor producción y un mayor contenido de gluten.

Pie de foto: Izqda. Johannes Böhle, responsable de Ventas y Marketing de Europa de K+S Kali. Drcha. Carlos Bayón, responsable de Ventas y asesoramiento técnico en España y Portugal.

 

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