Las indemnizaciones del seguro agrario por sequía en el cereal superarán los 100 M€ esta campaña

La subsecretaria del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, María Dolores Ocaña, presidió este lunes 1 de julio la Comisión General de la Entidad Estatal de Seguros Agrarios (ENESA), en la que se evaluaron especialmente los daños provocados por la sequía en cereales y pastos.

La irregularidad de las precipitaciones, así como la falta de lluvias en determinadas zonas cerealistas, ha generado daños importantes en Castilla y León, Castilla-La Mancha, Extremadura, Navarra y Aragón.

Los asegurados percibirán indemnizaciones por valor de más de 100 millones de euros, debido a los daños por sequía en los cereales de invierno, según las estimaciones. La superficie total siniestrada en el caso de estos herbáceos rondará las 950.000 ha esta campaña, casi la mitad de la superficie asegurada por el riesgo de sequía. Hasta la fecha se han peritado pérdidas en cereales en más de 640.000 hectáreas.

Los pastos también se están viendo afectados por la falta de lluvias. En relación al seguro que compensa la pérdida de pastos, en la actualidad se prevé una indemnización superior a los 13 millones de euros.

Ocaña insistió en la importancia de que el agricultor asegure su cosecha para proteger su renta ante riesgos como, en este caso, el de la sequía. Según el MAPA, en términos relativos, el coste de la póliza del seguro pagada por el agricultor en los cereales es de los más bajos (entre 12 y 30 €/ha en función del módulo contratado) y representa en torno al 3,5 % de los costes totales de producción. Un agricultor percibe, en concepto de pago básico y pago verde (“greening”), una media de ayudas desacopladas en secano de 184,3 €/ha, calculado sobre unas 9,4 millones de hectáreas de secano.

El MAPA, además, ha solicitado a la Agrupación Española de Entidades Aseguradoras del Seguro Agrario (Agroseguro) que agilice las peritaciones y el pago de las indemnizaciones.

Cerca de 350 peritos están tasando, en estos momentos, una media de 30.000 ha al día. Esta agilidad va a permitir que el pago de las indemnizaciones se inicie a mediados de julio en las zonas de recolección más temprana y a lo largo de agosto en las de cosecha más tardía.

De esta forma, los asegurados percibirán las indemnizaciones en una fecha anterior a la que hubieran percibido la liquidación por su cosecha.

En el encuentro, la subsecretaria incidió en que el Ministerio realiza, desde hace meses, un seguimiento exhaustivo de la situación provocada por la falta de lluvias y ha informado de que el ministro, Luis Planas, ha convocado para este próximo 4 de julio una reunión técnica de la Mesa de la Sequía, continuación de la celebrada el pasado 12 de abril.

Además, en dicha reunión se abordaron otros aspectos importantes, como la sostenibilidad técnica del sistema, la suficiencia de primas, los ajustes precisos, las reservas de estabilización y el reaseguro a través del Consorcio de Compensación de Seguros.

UPA pide reflexión

Por su parte, la Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos (UPA) demandó en la Comisión General de ENESA (Entidad Estatal de Seguros Agrarios) una “reflexión profunda” sobre la situación de los seguros agrarios en España. Un sistema clave frente a la crisis climática que afronta España, pero que actualmente se encuentra en un momento “crítico”.

UPA denuncia que en los últimos cuatro años, los agricultores y ganaderos han tenido que hacer frente a un incremento del precio final de entre un 20 y un 80% desde 2015. “Es inasumible y lleva a que, en parte, solo contraten seguros aquellos agricultores y ganaderos que tengan mayor percepción de riesgo. El resultado es un sistema “viciado y desequilibrado”, a juicio de esta organización agraria.

El objetivo: más agricultores asegurados

Cuantos más productores contraten, se producirá una mayor dispersión del riesgo y el sistema funcionará mejor, afirman desde esta organización. Pero para ello “tienen que salir las cuentas”.

El seguro tiene que ser una herramienta accesible, “y no un artículo de lujo para unos pocos”, explican desde UPA.

En estos momentos se produce la paradoja de que si un agricultor asegurado sufre un siniestro, la póliza se le encarece para el siguiente año y, además, las coberturas se reducen. “Nos dicen que contratemos seguros, pero cada vez nos lo ponen más difícil.», añade esta OPA.

Frente a la idea de Agroseguro de que el sistema está desequilibrado y es necesario subir las primas, UPA piensa que si las cuentas se hicieran teniendo en cuenta las aportaciones del Consorcio de Compensación de Seguros en caso de alta siniestralidad, se vería cómo el sistema no está desequilibrado.

UPA declara que la política emprendida por Agroseguro va en contra del principio de solidaridad, que debe ser la base del sistema. «Solidaridad entre territorios, agricultores y líneas», detallan.

El satélite no funciona

Por otra parte, UPA pide también un cambio de sistema para declarar sequía en pastos. Actualmente, se utiliza un satélite que no funciona, según opina esta organización agraria. La propia Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) está decretando sequía en zonas que luego el satélite dice que no sufren escasez de agua, algo que se consideara “absurdo”.

Por último, UPA insta a ENESA a ejercer con transparencia su papel de árbitro del sistema, mitigando las disfunciones y velando por que el seguro agrario sea asequible para los agricultores y ganaderos.

Menos coberturas en herbáceos

Por otro lado, según ha podido saber ASAJA de Castilla y León, ENESA está decidida a reducir las coberturas del seguro de herbáceos de secano, eliminando la posibilidad de suscribir póliza para el 80% de las producciones estimadas, la cobertura máxima hasta ahora admitida.

ASAJA-CyL está totalmente en desacuerdo con la desaparición de este garantizado del 80% por diversos motivos. En primer lugar, está instaurado y funcionando, sin que haya ningún problema técnico que justifique hacer cambios.

En segundo lugar, en Castilla y León es donde más se contrata, concretamente un 74% de la superficie contratada en este garantizado está en nuestra región.

Por último, la OPA considera que los argumentos alegados por Agroseguro y ENESA para introducir este cambio -que se han pagado excesivos siniestros de este seguro- “es endeble.

Para realizar los cálculos, utilizan un histórico de sólo tres años y no hay que olvidar que la sequía más importante desde 1992 tuvo lugar en 2017. Con esa circunstancia excepcional en un histórico de tres años es normal que las cuentas no salgan”, subraya ASAJA, que pide que se extrapolen los datos a un histórico más prolongado y objetivo.

De este modo, los agricultores afectados tendrían que conformarse con poder garantizar con su seguro solo el 70% de su producción estimada. Estaríamos hablando de cientos de afectados, dado que el seguro de herbáceos de secano tiene una alta implantación en nuestra región, donde además es mayoritaria la contratación de la cobertura de sequía.

Para comprender la trascendencia que tiene para la comunidad autónoma, basta apuntar que más de la mitad de la superficie asegurada de cereal de toda España pertenece a Castilla y León.

No es esta la única noticia negativa. Este año corresponde revisar los rendimientos individuales de los agricultores, práctica que ENESA realiza cada dos años. En Castilla y León el rendimiento se verá reducido un 0,92% de media.

Además, el coste de aseguramiento se incrementará en diversos cultivos como algarrobas, lentejas, yeros, garbanzos, habas secas, veza y colza, pudiendo oscilar las subidas entre el 10% y el 40% y afectando prácticamente a todas las comarcas en el caso de la colza, y a algunas menos en el caso de las leguminosas.

Para el resto de cultivos, se mantendrá el precio base existente actualmente, pero aun así se producirán subidas de precio ya que éste depende de diversos factores, por lo que se espera un encarecimiento medio regional de casi un 3%.

La idea de ENESA y Agroseguro es que la bonificación hasta ahora existente desaparecerá, creándose una nueva de un 5% para aquellos que aseguraron el año anterior y realicen la contratación antes del 30 de septiembre en el caso de colza, camelina y lino, y antes del día 15 de noviembre en el resto de cultivos.

 

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