Los ganaderos, los más interesados en el bienestar de nuestros animales

Jaume Bernis, jefe sectorial del Porcino de Jóvenes Agricultores y Ganaderos de Cataluña (JARC)
Los grupos animalistas hace tiempo que presionan a los ganaderos, profesionales que en los últimos años no han parado de introducir mejoras y cumplir las leyes de bienestar animal, seguridad alimentaria, sanidad animal, transporte, entre otros, disminuyendo considerablemente el consumo de antibióticos, reduciendo las emisiones de CO₂, trabajando en la gestión y el tratamiento de las deyecciones ganaderas.

Todo esto pasando los controles y evaluaciones que se efectúan cada dos años para lograr un nivel de bioseguridad excelente, a nuestras explotaciones ganaderas. Con el objetivo de mejorar las condiciones de cría de los animales y garantizar la trazabilidad de los productos cárnicos que producimos de cara al consumidor. Estos cambios han venido marcados por las diferentes leyes, normativas de ámbito europeo, estatal y autonómico, que son de las más exigentes del mundo y por propia iniciativa del sector.

Los ganaderos hemos trabajado y continuamos trabajando día en día para cumplir las normativas que tienen como objetivo mejorar las instalaciones y las condiciones de vida de los animales, con el gran esfuerzo económico y de recursos que esto implica. No lo hacemos solo porque son de cumplimiento obligatorio, somos los primeros interesados en que los animales estén criados en las mejores condiciones.

La normativa europea en el sector agrícola y ganadero es referente en el ámbito mundial en bienestar animal y seguridad alimentaria de cara al consumidor. En este contexto es todavía más incomprensible que los grupos animalistas pretendan desprestigiar nuestro sector reiteradamente demostrando una falta de conocimiento de la ganadería en general y de las normas que estamos cumpliendo actualmente. Además ponen en riesgo la salud de los animales, pasando por alto las normas de bioseguridad,  causándoles estrés e incluso, pudiendo provocar abortos. Sin olvidar que corren el riesgo de contraer alguna enfermedad que podría comportar un agravio económico para la explotación y para el conjunto del sector. Resulta como mínimo contradictorio con su discurso.

Desde nuestro sector estamos introduciendo cambios continuamente, tanto para mejorar las  condiciones de las granjas como para preservar el equilibrio del medio ambiente con el control, entre otros, de las emisiones producidas por las deyecciones ganaderas y de la contaminación de las aguas (Decreto 153, actualización 136, aprobado recientemente).

Últimamente se hacía eco a los medios de comunicación de que el sector porcino en España ha reducido un 14% las emisiones de metano, durante la última década, gracias a los cambios introducidos en la alimentación. Es solo una muestra más de que los ganaderos estamos innovando y adaptándonos sin descanso para mejorar. Siempre pensando en la sostenibilidad del sector y la del medio natural que nos rodea.

Seguramente muchos se sorprenderían de saber en qué condiciones vive el ganado destinado en la alimentación, que están, por supuesto, bien alimentandos, con un estricto control sanitario, calefacción durante el invierno y refrigeración en verano. No olvidemos que agricultura y ganadería, además de su papel en la alimentación, como productores de materia prima, somos una pieza fundamental en la consolidación del territorio.

¿Qué más se espera de nosotros para que estos grupos de presión dejen de menoscabar la imagen de nuestro trabajo y de confundir la opinión pública con informaciones falsas? Los ganaderos somos los primeros interesados a conseguir el mejor nivel de calidad de vida en el ciclo productivo de nuestros animales.

 

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