Futuro de la Política Agraria Común (PAC) : ¿dónde están las mujeres?

Futuro de la PAC: ¿dónde  están las mujeres?. La esposa del granjero es un recurso literario bien conocido en muchas culturas: muchos de nosotros crecimos con variantes de la misma imagen general de matriarcas alegres, cubiertas de harina, alimentando las voraces bocas del granjero y sus hijos, trabajando todos los días en el campo.

Sin embargo, mientras que la agricultura, como muchas otras profesiones, sigue siendo un dominio predominantemente masculino, hay un número creciente de explotaciones agrarias dirigidas por mujeres.

Los datos más recientes disponibles (de Eurostat, 2013) sugieren que, en promedio, alrededor del 30% de las explotaciones agrarias de la UE son gestionadas por una mujer. Unos datos que enmascaran diferencias bastante considerables entre países específicos, sin embargo, desde poco más del 5% en los Países Bajos a alrededor del 47% en Lituania.

Según la Comisión Europea (https://ec.europa.eu/agriculture), es alentador que la proporción de mujeres agricultoras esté creciendo, aunque lentamente: en 2005, alrededor del 27% de las granjas de la UE-28 eran propiedad de mujeres. La mayor parte del crecimiento procedió de los países de la ampliación de la UE desde 2004, puesto que en los países del Este de la UE generalmente tienden a tener más granjas en propiedad de mujeres, que las del Oeste.

La dimensión media de la superficie de las explotaciones agrarias gestionadas por mujeres es de 6.4 hectáreas, menos de la mitad de las 14.4 ha de las que gestionan los hombres. Y en términos de producción por explotación, a las mujeres agricultoras también les va mucho menos bien que a sus contrapartes masculinas: algo menos de 12.000  euros en 2013 en comparación con casi 40.000 euros.

Esto es el reflejo, no obstante, de que las mujeres agricultoras controlan mucha menos tierras (12%) que los hombres: 61% (el 28% restante de las tierras está en manos de «entidades legales», como empresas). Estas diferencias son mucho menos pronunciadas en los países más nuevos de la UE, donde en promedio las mujeres cultivan alrededor de 3,4 ha en comparación con las 6 ha para los hombres.

El sector agrario de Europa está dominado por una población de edad elevada y esto es aún más cierto cuando se trata de mujeres agricultoras; de hecho, los datos muestran que solo el 4,9% de los agricultores menores de 35 años son mujeres, en comparación con el 6,4% de los hombres. Sin embargo, en el otro extremo de la escala, la mayoría de los agricultores mayores de 65 años son mujeres, 40% en comparación con 27.6% para los hombres.

Pero si bien estas cifras subrayan claramente que los administradores de las explotaciones agrarias siguen siendo predominantemente masculinos, los datos también muestran que las mujeres son extremadamente activas en las mismas, ya sea en granjas familiares, donde casi el 40% son trabajadoras o poco más del 37% son trabajadores agrícolas regulares.

Apoyo de la UE a las mujeres en las zonas rurales

Entonces, ¿qué puede hacer la UE para alentar a que más mujeres se dediquen a la agricultura como profesión?, se pregunta la Comisión.

La mayoría de las medidas apoyadas o financiadas por la UE apuntan a hacer de la agricultura una profesión más atractiva para ambos géneros: apoyo a los ingresos de los agricultores, apoyo adicional a los jóvenes agricultores en particular, y a técnicas agrícolas modernas, apoyadas por satélites y robots, también lo están haciendo más atractivo para cualquiera.

La inclusión de la perspectiva de género también se aborda mediante programas de Desarrollo Rural, financiados por la PAC: los países de la UE están obligados a analizar la situación de las mujeres en las zonas rurales y a tener en cuenta los resultados de estos análisis en el diseño de sus programas de Desarrollo Rural, así como el papel de las mujeres en las explotaciones agrarias y en otros muchos aspectos de la vida rural.

Más información:

Número especial de la Revista “Desarrollo Rural y Sostenible

Communication ‘The future of food and farming’

Rural development projects 2014-20 focusing on women in rural areas

 

Comisión femenina del COPA

En declaraciones hechas desde Bruselas, la presidenta de la Comisión femenina del Comité de Organizaciones Profesionales Agrarias de la UE (COPA), Lotta Folkesson, afirmó que «el COPA está comprometido con el empoderamiento de las mujeres y creemos que éstas pueden contribuir a crear un sector agrícola más sostenible desde un punto de vista económico, ambiental y social.

Las agricultoras, añadió, son impulsoras de innovación. En concreto, las jóvenes que emprenden negocios agrícolas en toda la UE han incorporado nuevos enfoques a la agricultura y la ganadería de la UE. El COPA-cogeca elogia este importante papel que desempeñan las agricultoras y las mujeres activas en negocios rurales».

Es preciso contar con mayores ayudas para motivar y alentar a las agricultoras a realizar inversiones e innovar en el sector agrario.

Las mujeres agricultoras representan cerca del 50% de la mano de obra agrícola de la UE, si bien tan solo un 30% de los titulares de explotaciones son mujeres. En particular, las jóvenes agricultoras que se incorporan al sector deben disfrutar de una mejor asistencia política a la hora de establecer sus negocios en las zonas rurales. Todo esto ha de tenerse en cuenta a nivel europeo, nacional, regional y por supuesto, local.

Si bien la PAC desempeña un papel importante, necesita también el apoyo de otros instrumentos políticos, tanto en las políticas comunitarias de la UE como en la legislación nacional. La formación y el acceso al crédito son partes esenciales en esta tarea, sergún Folkesson.

Para promover el papel central de las mujeres, el COPA viene organizando desde 2010 el Premio a la innovación para las agricultoras. El tema del premio a la innovación para las agricultoras de este año es: «Soluciones innovadoras para la sostenibilidad de la agricultura». Algunas componentes de la Comisión femenina del COPA participarán también la semana próxima en el debate de la ONU sobre el empoderamiento de las mujeres y las niñas en el medio rural.

«La igualdad de género es importante, por lo que es crucial contar con políticas que promuevan una igual remuneración, las competencias empresariales de las mujeres, más formación profesional y la educación continua.

Un mayor asesoramiento financiero y una mejora de la calidad y accesibilidad de las infraestructuras aumentará la calidad de vida y estimulará un desarrollo sostenible en el medio rural», concluyó Folkesson.

 

 

 

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