Frutales de clima tropical: papaya, pitaya y pasiflora

El invernadero permite extender las áreas de producción de especies tropicales como la papaya, la pitaya o la fruta de la pasión, que no son viables en nuestras condiciones al aire libre, mejorando los rendimientos y la calidad de la cosecha. En este artículo se presenta el material vegetal más utilizado, las estructuras, el manejo y técnicas de cultivo requeridas y los resultados obtenidos de diversas experiencias.

Frutales de clima tropical: papaya, pitaya y pasiflora

Irene Salinas Romero. Estación Experimental Cajamar (El Ejido, Almería)
Papaya (Carica papaya L.)

Interés y objetivos específicos

La papaya es actualmente la tercera fruta tropical más producida en el mundo, después del mango y la piña. Se trata de una especie originaria de Centroamérica que, a pesar de sus requerimientos edafoclimáticos (temperaturas comprendidas entre 21 y 33ºC, humedad relativa entre 60 y 85%, considerables requerimientos de luz y drenaje en el suelo), se cultiva en zonas con clima subtropical bajo invernadero.

En España, el cultivo de papaya se concentra principalmente en las Islas Canarias, si bien desde hace unos años se ha extendido al sureste español como una opción rentable que contribuye en la diversificación de la producción agrícola. El interés de la papaya se debe principalmente a que, en términos de crecimiento, rendimientos y manejo es más parecida a una especie hortícola que a un frutal, con costes de producción más bajos y un menor consumo de mano de obra, y un mejor precio de venta. Asimismo, la proximidad al mercado europeo hace posible el suministro de fruta de excelente calidad, permitiéndonos ser competitivos frente a terceros países.

La necesidad de analizar en profundidad el desarrollo y manejo del cultivo viene de que en nuestras condiciones el clima, la existencia de una estructura y las exigencias del mercado son factores determinantes para su rentabilidad, con el desafío de producir fruta la mayor parte del año en cantidad y con la calidad suficiente para cubrir la demanda.

Material vegetal, estructuras, manejo y técnicas de cultivo

La multiplicación de la papaya se realiza principalmente mediante semilla. En nuestras condiciones, Iuve, Caballero, Sweet Sense, Siluet y Alicia son variedades bien adaptadas que atienden a las necesidades del mercado europeo, el cual demanda frutos dulces, de tamaño medio y forma aperada. Intenzza, la más cultivada en España, es una variedad muy productiva, si bien su calidad es mejorable en algunas épocas del año. Con un manejo adecuado del cultivo, es posible alcanzar producciones que rondan las 200 toneladas por hectárea.

Papaya

El cultivo en invernadero proporciona, frente al cultivo al aire libre, ventajas decisivas como protección frente a bajas temperaturas, al viento y, sobre todo, al virus de la mancha anular (PRSV), al limitar la entrada de vectores de transmisión. El desarrollo del cultivo, y con ello los rendimientos y la calidad de la cosecha, se ven favorecidos si se cuenta con invernaderos altos y que estén bien ventilados, dotados al menos de un sistema de ventilación lateral y cenital.

En cuanto al manejo del cultivo, la papaya requiere de la eliminación periódica de flores y frutos no comerciales, así como el deshojado de hojas senescentes. Estas labores, junto a la recolección, suponen el principal coste de mano de obra en este cultivo, y variará en función de la adaptación del genotipo al ambiente en que se cultive. Es preciso, además, la optimización de técnicas de cultivo que proporcionen las mejores condiciones para el desarrollo de la papaya (floración, cuajado y maduración).

Resultados obtenidos con cultivo en invernadero

La rentabilidad de la papaya está en gran medida determinada por la adecuada selección de variedades y su manejo. Por esta razón, la constante aparición de nuevos genotipos obliga a una recurrente y continua evaluación de material vegetal que permita la selección de genotipos con una óptima calidad del fruto y adaptación a las diferentes condiciones de cultivo. En este contexto, la multiplicación por semilla conlleva un proceso selectivo de sexado que asegure la obtención de un pie hermafrodita; cuya fruta será la preferida por el mercado, por lo que resulta de interés que se continúen evaluando técnicas de propagación vegetativa, como el injerto, el estaquillado o el cultivo in vitro de tejidos.

La fecha de trasplante más favorable para asegurar la rentabilidad del cultivo es primavera (marzo-abril), si bien sería posible iniciar la plantación en febrero disponiendo de una planta más desarrollada. Se recomienda una densidad de plantación de 1.667 plantas por hectárea ya que, en comparación con otras densidades (2.222 y 1.111 plantas ha-1), se obtienen mayores rendimientos sin detrimento de la calidad de la fruta. Por otro lado, y, conocida la importancia de las condiciones climáticas sobre los rendimientos y la calidad de la fruta, el uso de herramientas como la ventilación y la nebulización favorece las condiciones durante el verano, que es uno de los periodos críticos para la papaya. Durante el invierno el apoyo con calefacción puede ser una herramienta útil para zonas frías. El uso de calefacción produce incrementos de producción asociados a una entrada más rápida en producción, mayor calibre y número de frutos por planta, si bien no mejora la calidad de la fruta.

Finalmente, el punto de recolección óptimo que garantice la calidad de la fruta en destino varía dependiendo de la época de maduración. Los frutos recolectados con temperaturas más bajas (otoño-invierno) deben recolectarse más maduros en la planta, mientras que con temperaturas más altas (primavera-verano) la recolección puede anticiparse.

 

Pitaya, pitahaya o fruta del dragón (Hylocereus spp.)

Interés y objetivos específicos

La pitaya, pitahaya o fruta del dragón es un cactus tropical trepador originario del sur de México y Centroamérica, que se cultiva ampliamente en el sureste asiático y de forma reciente en España, con un interés cada vez mayor. En esta región, donde la proximidad al mercado resulta una ventaja que permitiría ofrecer fruta de calidad, este cultivo podría resultar una opción rentable siempre que se obtuvieran producciones notables y con la calidad exigida, acompañada de buenos precios de mercado. En esta línea y, con el fin de enriquecer la oferta de productos a Europa, el cultivo protegido de pitaya se convierte en otra alternativa que contribuye a la diversificación de nuestra producción agrícola.

Pitaya

La pitaya es un cultivo plurianual que florece con temperaturas próximas a 30ºC y humedad relativa alta (60-80%), respondiendo al fotoperiodo y requiriendo para ello periodos en los que longitud del día es mayor que la de la noche (fotoperiodo día-largo). En nuestras condiciones estos requerimientos se dan de abril a octubre, periodo en el que se producen varias oleadas o flujos de flores, que pueden ser gestionados bajo cultivo protegido. Sus grandes flores blancas hermafroditas se abren tras la puesta de sol y se mantienen viables hasta las primeras horas de la mañana (menos de un día), siendo por ello la polinización un aspecto clave para asegurar una buena producción y calibre de fruta. La fruta, la cual alcanza buenos precios de mercado y cada vez es más conocida por el consumidor europeo, se recolecta a los 30-35 días desde la floración.

Material vegetal, estructuras, manejo y técnicas de cultivo

Los géneros de pitaya se clasifican en función del número de aristas en sus tallos. En España, la variedad más cultivada bajo invernadero es Hylocereus undatus, con tallos de tres aristas y fruta de piel roja y pulpa blanca. Otras variedades como JC01 o Hylocereus hybridum, de piel y pulpa rojas, son también cultivadas. Hylocereus purpusii se cultiva principalmente por su papel como donante de polen. Son numerosas las nuevas especies/variedades que se están introduciendo y que precisan de evaluación.

La pitaya es un cultivo que requiere de un sistema de conducción y protección frente al exceso de radiación durante el verano, por lo que en nuestras condiciones generalmente se cultiva bajo malla o bajo plástico. No es exigente en agua y la incidencia de plagas y enfermedades es por ahora muy baja. Debido a su característica floración la polinización se realiza de forma manual. La poda es otra de las prácticas culturales clave para optimizar la productividad y rentabilidad del cultivo.

Resultados obtenidos con cultivo en invernadero

Con el cultivo en invernadero se consigue optimizar el modelo de producción de la pitaya en nuestras condiciones. En los últimos años se están llevando a cabo numerosos trabajos basados en la selección de material vegetal, la evaluación del potencial productivo, el manejo del cultivo (poda, entutorado, riego y fertilización) y la optimización del proceso de polinización junto a estrategias de conservación de polen, que derivan en una mayor producción y en un mejor tamaño y calidad de la fruta. Asimismo, se pretende afrontar numerosos retos que optimicen la rentabilidad del cultivo, basados en el manejo del clima y novedosos sistemas de cultivo.

Pitaya

En esta línea, los primeros resultados que destacar muestran que los rendimientos obtenidos con H. undatus pueden superar los 80.000 kg por hectárea si se realiza polinización manual con polen procedente de otras variedades (esto es, polinización cruzada), con cosechas distribuidas entre los meses de julio y diciembre. Con la polinización cruzada el peso medio del fruto es mayor que con autopolinización (489 vs 215 g, respectivamente), suponiendo además más de un 70% de producción en calibres F y G (entre 400-600 g), frente al 15% que se ha obtenido de estas categorías con la autopolinización. Estos calibres son los más valorados por el mercado. Finalmente, se ha visto que los frutos han presentado un contenido en sólidos solubles totales entre 9,5 – 14ºBrix, según la fecha de recolección. Estos resultados indican que el cultivo de la pitaya puede ser viable en nuestras condiciones, aunque es preciso continuar estudiando el cultivo para así confirmar esta respuesta.

Otros trabajos que se están realizando están enfocados en el estudio del efecto de la luz artificial sobre la producción con el fin extender el fotoperiodo y aumentar el número de oleadas de flores, lo que aumentaría los rendimientos y extendería el periodo de recolección especialmente de cara al mercado navideño. También, con el objetivo de incrementar la producción y reducir los costes de mano de obra, así como optimizar la eficiencia en el uso de agua y nutrientes, se está estudiando el potencial productivo de diferentes variedades de pitaya plantadas en un sistema de cultivo en hidropónico.

 

Maracuyá, passiflora o fruta de la pasión (Passiflora spp.)

El maracuyá, passiflora o fruta de la pasión es un frutal tropical de la familia Passifloraceae. Los principales productores a nivel mundial de maracuyá son Brasil, Colombia, Ecuador y Perú, siendo una fruta cada vez más popular en Europa, donde puede alcanzar precios de mercado interesantes y convertirse se en otra alternativa que contribuye a la diversificación de la producción agrícola.

Maracuyá

En cuanto al material vegetal, las especies más cultivadas en el mundo son los maracuyá amarillo y morado (Passiflora edulis Sims.), la gulupa (Passiflora pinnatistipula Cav.), el maracuyá dulce (Passiflora alata Curtis), la granadilla (Passiflora ligularis Juss.) y el maypop (Passiflora incarnata L.). El maracuyá es una planta trepadora y por ello requiere de la construcción de un sistema de conducción específico, como pueden ser un sistema en espaldera vertical o un sistema en parral. La densidad de cultivo varía de 400 a 2.500 plantas ha-1 con una productividad de entre 15 a 50-60 toneladas por hectárea, iniciándose la recolección a los 5-8 meses después del trasplante. La vida comercial depende de la especie y variedad cultivada, las condiciones ambientales, así como de las técnicas de cultivo empleadas.

Las primeras experiencias con el cultivo protegido de maracuyá en el sureste español evidencian que podría ser viable. Resultados preliminares muestran el potencial que pueden tener especies como el maracuyá morado híbrido Passiflora edulis x corvillii o la gulupa, mejor adaptadas al cultivo en espaldera que a un sistema de conducción tipo parral, siempre que se tengan condiciones de clima y programas de fertirrigación adaptados a las necesidades del cultivo, así como estrategias de polinización eficientes. En cualquier caso, es necesario seguir trabajando para confirmar la respuesta de este cultivo a nuestras condiciones.

 

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