En memoria de Carlos Falcó, Marqués de Griñón. Por Jaime Lamo de Espinosa

El destacado empresario agroalimentario e ingeniero agrónomo, Carlos Falcó y Fernández de Córdoba,  falleció el pasado 20 de marzo a causa del coronavirus. Marqués de Griñón, Grande de España y marqués de Castelmoncayo, fue cofundador del Club Siglo XXI  y presidente del Círculo Español del Lujo Fortuny. Casado en cuatro ocasiones, era padre de cinco hijos y presidente de la bodega Pagos de Familia Marqués de Griñón, propietaria de Dominio de Valdepusa y de Viñedos del Rincón.

En memoria de Carlos Falcó, Marqués de Griñón. Por Jaime Lamo de Espinosa

A continuación reproducimos el obituario remitido por nuestro director Jaime Lamo de Espinosa en recuerdo de su persona y figura.

«Hay que recordar hoy, ahora que nos falta, fallecido súbitamente por el coronavirus, a Carlos Falcó, Marqués de Griñón. Fue un gran ingeniero agrónomo, de excepción,  aunque su carrera la cursara en Lovaina y la perfeccionara en EE.UU., fuera de España, y no en la UPM  de Madrid. Y fue padre de grandes avances en el campo de la agricultura y del marketing de los productos de lujo de la misma, porque fue también un gran empresario. La marca España no sería hoy igual sin el paso de Carlos Falcó.

Fue una excepción a lo rutinario elevándose por encima de lo extraordinario. Llevó sus marcas de vino y aceite a las más altas cotas de los productos premium en España.

Introdujo en España, tras un profundo estudio de la viticultura de EE.UU.,  el riego de goteo en el viñedo, lo que obligó al Ministerio en los años 80, a actuar frente a dicha técnica, porque en aquella época, por el Estatuto de la Viña y el Vino, estaba prohibido el riego de la vid. Más tarde, ingresados en la CEE se liberalizó dicha técnica y sus plantaciones fueron el ejemplo donde nos miramos todos. Los goteros de Griñón se convirtieran  en un modelo para toda España. Fue siempre un avanzado de la viticultura. Y de la cultura.

Pero aquel problema, en nada redujo nuestra amistad, nuestro afecto personal y nuestra mutua consideración. Siempre fuimos muy amigos. Conocí  a Carlos  cuando ambos colaborábamos en el Plan  de Desarrollo de López Rodó, donde muchos trabajamos  para expansionar y modernizar la agricultura española. Queríamos pasar de una agricultura tradicional a una agricultura moderna. Y décadas después quisimos siempre pasar a la agricultura 3G. Y hemos coincidido, además, durante años, en la Real Academia de Gastronomía de la que era su vicepresidente 1º, donde sus conocimientos e influencia fueron siempre notables.

Comprendió siempre la importancia de la marca, del valor diferencial de los productos. Y por eso, su título nobiliario, Marqués de Griñón, se convirtió en un elemento de distinción. Y los productos que elaboraba y vendía, con la ayuda de sus hijos, los elevó al nimbo de las marcas de lujo más cotizadas.

Con Carlos perdemos a un colosal amigo, un extraordinario viticultor y olivicultor, una agrarista notable, un caballero y un hombre lleno de cultura y sabiduría. Dios lo tenga en su gloria».

Foto: Carlos Falcó con su hija Xandra.