“El sistema de seguridad alimentaria de la UE es uno de los más sólidos del mundo”

Elena Martín. Periodista
Antonio Velarde Calvo es investigador y jefe del programa de Bienestar Animal del Instituto de Investigación y Tecnología Agroalimentarias (IRTA) en España. Además, desde 2012 es miembro del Panel de Salud y Bienestar Animal de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA).

¿Cómo afrontas la reincorporación este año al puesto de miembro del panel sobre salud y bienestar animal de la EFSA?

Con mucha ilusión y ganas de contribuir a los trabajos que se están realizando en la evaluación del riesgo sobre bienestar animal. Actualmente, el panel ha recibido varios encargos de la Dirección General de Salud y Seguridad Alimentaria y del Parlamento Europeo, principalmente relacionados con el bienestar animal en el momento del sacrificio y el bienestar de los conejos en granja. Estoy feliz de poder contribuir, dentro del campo del bienestar animal, a proteger la seguridad alimentaria en la Unión Europea (UE).

En términos de sanidad, ¿cuáles son los riesgos más graves que existen en animales productores de alimentos a nivel europeo?

El sistema de seguridad alimentaria de la Unión Europea es uno de los más sólidos del mundo. Nuestros estándares, a los que EFSA contribuye desde un punto de vista científico, también se aplican a los animales de producción. No obstante, quedan desafíos por delante, que incluyen evitar las enfermedades zoonóticas transmitidas por alimentos o cualquier posible contaminante en los alimentos, así como asegurar la salud y el bienestar de los animales de producción.

También se están realizando esfuerzos conjuntos respecto a las enfermedades no zoonóticas a fin de evitar la propagación de enfermedades. Algunas de estas pueden causar un grave impacto en el sector agrícola y, por lo tanto, afectar a la seguridad alimentaria, como la peste porcina africana (PPA).

Uno de los riesgos más notables -que, sin embargo, no se suele asociar ni a la seguridad alimentaria, ni al bienestar animal- es la aparición, persistencia y transmisión de microorganismos resistentes a los antibióticos disponibles (la conocida como resistencia a los antibióticos, AMR por sus siglas en inglés). Estos constituyen hoy en día una gran amenaza para la práctica médica y la salud pública. Cada año, más de 30.000 personas mueren en la UE porque no hay antibióticos para contrarrestar las infecciones.

El uso de antibióticos en animales y medicina humana es un desafío muy importante para la salud pública. La EFSA, conjuntamente con el Centro Europeo para la Prevención y Control de Enfermedades (ECDC) y en colaboración con la Agencia Europea de Medicamentos (EMA), monitorea y analiza la situación de la AMR en alimentos y animales en toda Europa y produce un informe anual que sirve de base a las autoridades competentes (los conocidos como gestores del riesgo: los Estados miembros y la Comisión Europea) para tomar decisiones informadas al respecto.

El último informe advierte de no hay signos de que el riesgo del AMR se esté desacelerando. Sin embargo, cuando los Estados miembros han implementado políticas estrictas, la resistencia a los antimicrobianos ha disminuido en los animales. España es uno de los países de la UE que necesita intensificar sus esfuerzos en este campo. Por ejemplo, el informe muestra que en España existe una resistencia muy alta en las personas a los antibióticos de impor tancia crítica contra el Campylobacter coli. El caso de los animales también merece atención. Por ejemplo, los cerdos muestran una resistencia extremadamente alta a los antimicrobianos de uso común contra el E.coli y también a los antimicrobianos de importancia crítica contra el Campylobacter coli.

Sobre bienestar animal, ¿qué papel debe jugar el veterinario para ser un referente en esta materia?

Los veterinarios jugamos un papel clave en el triángulo que forman animales, dueños de animales y la sociedad. El papel del veterinario debe ser científico, objetivo, tener un carácter independiente e imparcial. Tradicionalmente, la actividad veterinaria se ha centrado en la sanidad animal y la salud pública, dándole relativa importancia al bienestar animal de los animales domésticos. No obstante, el bienestar es un valor cada vez más importante en nuestra sociedad, y se ha convertido junto a la sanidad animal y la salud pública en una responsabilidad del veterinario actual.

El papel principal del veterinario en bienestar animal está relacionado con el reconocimiento de indicadores de (falta de) bienestar y evaluación de factores de riesgo; la prevención de problemas de bienestar mediante estrategias de mejora y buenas prácticas; el tratamiento para aliviar los problemas de bienestar; el asesoramiento privado y público; y la educación, formación e información al personal, propietarios y sociedad en general.

De cara a los indicadores de los animales en relación a la definición de bienestar animal y el contexto que existe de certificaciones de cara al consumidor, etc., ¿cuál crees que es la clave para mejorar?

Tradicionalmente, la evaluación del bienestar animal se ha realizado a partir de las instalaciones, centrando la atención en aspectos como la disponibilidad de alimento y agua, el tipo y dimensión de los corrales u otras estructuras, así como la limpieza e higiene de los habitáculos. Este enfoque es muy importante, pero tiene un inconveniente desde el punto de vista del bienestar animal, pues no es en realidad una evaluación del estado de los animales, sino de los factores de riesgo que pueden afectar su bienestar.

La UE financió el proyecto Welfare Quality, que desarrolló de 2004 a 2009 unos protocolos de valoración del bienestar animal en porcino, vacuno y pollos/gallinas. Este trabajo cambió el concepto de evaluación del bienestar, centrándolo en la evaluación directa del estado de los animales, no sólo de las condiciones en las que son alojados. De hecho, EFSA ha utilizado este concepto de Welfare Quality en muchos trabajos, para identificar las “consecuencias sobre el bienestar” de los animales, por ejemplo.

¿Está concienciado el ganadero europeo de la utilización de los nuevos avances?

Uno de los retos principales a los que se enfrentan hoy los ganaderos es la tecnificación de las granjas para la evaluación continua y automatizada del bienestar. Los ganaderos están cada vez más concienciados de los nuevos avances. Las nuevas técnicas de ganadería de precisión permitirán la automatización de mediciones en animales y su entorno. La evaluación continua y a tiempo real de parámetros relevantes de bienestar permitirá detectar problemas al comienzo de su aparición y utilizar los datos como una importante herramienta de gestión de la granja. Por ejemplo, el monitoreo de algunos comportamientos permite detectar trastornos de salud y bienestar en una etapa muy temprana y, por lo tanto, puede ayudar a tomar medidas correctivas rápidamente o incluso activarlas automáticamente. Con esto en mente, EFSA tiene previsto un proyecto que tiene el potencial de identificar indicadores de bienestar que podrían aplicarse en un entorno de vigilancia sindrómica.

En relación al cambio climático, ¿cómo crees que va a afectar en los animales y su producción?

El cambio climático plantea desafíos importantes para la seguridad alimentaria mundial. Los cambios a largo plazo en la temperatura, la humedad, los patrones de lluvia y la frecuencia de eventos climáticos extremos ya están afectando las prácticas agrícolas, la producción de cultivos y la calidad nutricional de los cultivos alimentarios.

Esta es la razón por la cual EFSA lanzó en 2018 un proyecto sobre cambio climático y seguridad alimentaria (CLEFSA, por sus siglas en inglés) en el que se aborda el cambio de la temperatura global, de precipitaciones y otros factores como desencadenantes para nuevos riegos emergentes que pueden afectar los alimentos, pero también la salud de las plantas, la salud animal y la calidad nutricional.

El cambio climático tiene el potencial de afectar a los animales productores de alimentos de varias maneras, lo que tiene un impacto en la cadena alimentaria. Puede aumentar la aparición e intensidad de algunas enfermedades transmitidas por varios organismos patógenos (virus, bacterias y parásitos) y favorecer el establecimiento de especies exóticas invasoras perjudiciales para la salud animal. Por ejemplo, los cambios en la temperatura están provocando el movimiento de organismos portadores de enfermedades (principalmente insectos y aves) que pueden actuar como vectores para diferentes enfermedades.

Hay muchas cuestiones importantes relacionadas con el bienestar animal y con el cambio climático, como las variaciones de temperaturas extremas que pueden llevar al estrés térmico. El manejo y diseño de las instalaciones deben tener esto en cuenta y proporcionar las condiciones adecuadas de confort técnico a los animales.

 

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