El almacenamiento privado de aceite de oliva se abrirá antes de final de noviembre

Los representantes del sector oleícola ya cuentan con una propuesta-borrador de reglamento de ayudas al almacenamiento privado de aceite de oliva, que se abordará y, en principio, se tiene la intención de aprobar, en el Comité de Gestión de la Organización Común de Mercado (OCM) del próximo jueves 31 de octubre. Luego, tras su publicación en el Diario Oficial de la Unión Europea (DOUE) se prevé su entrada en vigor a mitad de la segunda quincena de noviembre.

Esta medida de intervención pública se abrirá para las tres categorías de aceite de oliva (virgen extra, virgen y lampante) durante 4 sub-periodos por un tiempo mínimo de retirada coyuntural del mercado de 180 días.

Según este proyecto, el importe de la ayuda (t/día) al almacenamiento privado se fijará mediante el procedimiento de licitación o subasta pública (se celebrarían 4 subastas), en vez de establecerse una cuantía fija, con una oferta mínima por cada lote de unas 50 toneladas.

La primera de las subastas se prevé que comience a celebrarse el jueves 21 de noviembre, es decir, justo en un mes. De acuerdo a las ofertas de aceite de oliva que se presenten para su retirada, la Comisión Europea fijará el importe máximo de la ayuda al almacenamiento privado, rechazando todas las que estén por encima de ese nivel.  Si se solicitan importes de  ayuda demasiado elevados, podría darse el caso de que se rechazacen ofertas.

Al contrario de lo que se pensaba en un principio, la medida de ayuda al almacenamiento privado de aceite de oliva se abrirá no solo para España, sino también para el resto de los países productores de la Unión Europea, como Italia, Grecia, Francia, Croacia, Malta, Chipre, Portugal y Eslovenia.

Por ahora se desconoce el volumen de aceite de oliva cuya retirada coyuntural está dispuesto a financiar la UE, así como el presupuesto con el que cuenta Bruselas para aplicar esta medida y el importe de las ayudas, que se irán fijando por licitación.

La medida, a la que se comprometió el comisario de Agricultura, Phil Hogan, en el Consejo de Ministros del pasado 14 de octubre, ante la fuerte crisis de precios por los que pasa este sector en España, se basa en el Reglamento 1308/2013 de la OCMA. En su artículo 18, apartado 1.b) se señala,  referido a las condiciones de concesión de la ayuda al almacenamiento privado, que «a fin de lograr la transparencia del mercado, la Comisión  Europea estará facultada para adoptar, en caso necesario, actos delegados de conformidad con el artículo 227 que establezcan las condiciones en que podrá decidirse la concesión de ayuda para el almacenamiento privado de los productos enumerados en el  artículo 17 (entre  ellos, el aceite de  oliva), teniendo en cuenta (…) apartado b) «la necesidad de responder de manera oportuna a una situación del  mercado  especialmente difícil o a una  evolución económica que tenga un impacto negativo significativo  en los márgenes del  sector.»

Positivo, aunque menos

El conjunto del sector productor (organizaciones agrarias y cooperativas) acogió de manera bastante positiva esta medida, que ya habían solicitado reiteradamente a lo largo de la campaña, esperando que sirva, al menos, para que los precios en origen remonten en estos primeros meses de la nueva campaña 2019/10.

No obstante, parte del sector la consideran también un «parche» insuficiente para resolver todos los problemas con los que se enfrenta esta producción, agravados por la aplicación de las tasas arancelarias del  25% «ad valorem» del aceite de oliva español a  Estados Unidos y que, como ya sucede en la aceituna negra de mesa, podría acarrear cuantiosas pérdidas a los oleicultores por la pérdida de competitividad de este producto en el mercado USA frente a otros competidores de la UE, como Italia o Grecia, o terceros como Túnez, Turquía o Marruecos.

Es más, existe el temor de que las exportaciones de aceite de oliva español se vean penalizadas en el mercado USA, a partir de aceite envasado procedente de Italia, pero de origen español (Italia nos compra una media de 300.000 t anuales, de las que un tercio al menos acaba en el mercado norteamericano).

Causa preocupación también que para no perder el mercado norteamericano y no ser sancionados, las habituales importaciones de Tráfico de Perfeccionamiento Activo (TPA, es decir, que después de su transformación y envasado están obligadas a salir fuera del mercado UE) de aceite de oliva a granel para su envasado en España, procedente de Túnez, (donde se prevé una producción récord de unas 390.000 t), Portugal, Turquía, o incluso de la misma  Italia, terminen por incrementarse en estos primeros meses de campaña, entrando en directa competencia en precio con la producción oleícola interna y afectando a las cotizaciones.

Al contrario, queda abierta, por ahora, la posibilidad de poder exportar aceite de oliva a granel para su envasado en Estados Unidos, donde tienen plantas para ello tanto Dcoop (por medio de Pompeian), como Sovena,  entre otros, y eso limitaría también los efectos adversos de las sanciones de la Administración Trump. Unas sanciones que, no obstante, Estados Unidos podría modificar en unos meses, dentro de la legalidad si no supera el importe económico global de casi 7.500 M$, autorizado por la OMC .

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