Decco Ibérica publica un ‘Manual de manejo postcosecha de limón’

El ‘Manual de manejo postcosecha de limón’ que ha elaborado Decco Ibérica profundiza en aquellos aspectos que afectan a este tipo de cítrico durante el periodo post-recolección y en cómo pueden controlarse.

Estos son algunos de ellos:

  • La recolección: la cosecha del limón debe realizarse cuidadosamente, a mano, usando guantes y con unas tijeras especiales para cortar el pedúnculo, y prestando especial atención con el fin de evitar pérdidas. Previamente a la recolección, deberá realizarse la poda de los árboles para facilitar esta labor. Es conveniente que los frutos estén mojados por la lluvia o el rocío durante su recolección.
  • El frío: una vez han sido recolectados, los limones deben almacenarse en cámaras refrigeradas con temperaturas que oscilen entre los 10 y lo 12ºC, pues si se almacenan a temperaturas inferiores pueden producirse los temidos daños por frío.
  • La humedad: debe mantenerse lo más alta posible, lo más aconsejable es que esté alrededor del 85-95% para evitar la pérdida de agua. Estos niveles de humedad son los que ayudan a que el limón termine de coger su coloración ideal, pues este tipo de cítrico se recoge cuando todavía tiene un color verde claro para terminar de colorearse durante su periodo de almacenamiento.

En base a todo ello, se recomienda que los limones reciban un tratamiento a base de fungicidas postcosecha durante las primeras 24 horas posteriores a su recolección para evitar posibles mermas por podredumbre. Tras ello se debe realizar un correcto estocaje o desverdizado en su caso, en el que se debe prestar especial atención a la temperatura, humedad, CO2 y C2H4 (etileno).

Aparte de los factores mencionados anteriormente, el limón también puede verse afectado por diferentes patologías una vez ha sido recolectado. Las más comunes son las siguientes:

  • Moho verde: está causado por el hongo Penicillium digitatum que penetra por la corteza del fruto provocando primero la aparición de una zona acuosa en la superficie de la piel y, después, la aparición del moho que con el paso del tiempo va tornándose verde.
  • Moho azul: en este caso este tipo de podrido está causado por el hongo Penicillium italicum. Este patógeno también penetra por la piel pero tiene la peculiaridad de que puede extenderse a otros limones cercanos. Sus síntomas son muy similares a los del moho verde pero en este caso la pudrición será de color azul.
  • Alternaria citri: la infección por este tipo de hongo se produce por las esporas que son transportadas por el viento llegando a los pedúnculos y permaneciendo latentes hasta que se dan las condiciones ideales para su proliferación. Aunque generalmente los frutos son bastante resistentes a este tipo de podrido, se puede producir cuando los limones están expuestos a bajas temperaturas de manera prolongada, cuando han sufrido quemaduras solares, cuando se dan periodos de vientos secos o cuando el fruto tiene un deterioro interno o está débil.
  • Geotrichum candidum: se trata de un hongo que se instala en aquellos frutos que presentan heridas en su corteza, sobre todo en aquellos que están más maduros o almacenados durante un largo periodo de tiempo. Este hongo provoca un podrido blando que desprende un olor agrio.

 

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