El grupo cooperativo Dcoop desmiente de forma tajante haber sido sancionado por importar aceite de oliva

El grupo cooperativo Dcoop ha desmentido de forma tajante que haya sido sancionado por importar aceite de oliva, ante las informaciones sin contrastar, ni documentar, publicadas en los últimos días en determinados medios.

En los mismos se afirma que la empresa fue sancionada por importar aceite de oliva e incluso se le acusa de vender aceite de Túnez como aceite español en Estados Unidos.

Por ello, Dcoop aclara su apuesta por que se prohíban las importaciones de aceite de oliva a la Unión Europea, que pueden llegar a suponer 150.000 toneladas anuales y, además, espera que todos los agentes del sector (organizaciones agrarias, cooperativas, almazaras…) se pronuncien para sumarse a esta iniciativa.

Estas operaciones de compra de  aceite de oliva en el exterior son realizadas por los grandes envasadores, pero si están permitidas (legalmente), cualquier empresa –incluso un grupo cooperativo-  puede llevarlas a cabo.

Es decir, Dcoop entiende que las reglas de juego han de ser iguales para todos los operadores, aunque para evitar las dudas de calidad y defender el buen nombre del aceite español, la prohibición de las importaciones sería una medida que apoyamos y que esperamos que sea secundada.

En al año 2014, cuando aún Dcoop y la empresa norteamericana Pompeian, no eran socios, se empezó una relación comercial entre ambos. En esa fecha, el grupo cooperativo apenas exportaba a Estados Unidos.

Como otros envasadores, Pompeian se suministraba de otros países y, en menor medida, de España. Para los aceites lampantes, Dcoop logró que el trabajo de refinación se hiciera en nuestra refinería participada de Qorteba.

El aceite de oliva importado entraba en España, se refinaba y luego continuaba para Estados Unidos. Esta es una práctica comercial, denominada como de Tráfico de Perfeccionamiento Activo (TPA), permitida por la UE y por la que se importa una materia prima básica, se transforma dentro de la Unión, pero es obligado luego volver a reexportarla a destinos terceros, sin posibilidad de que se queden en  el mercado comunitario.

Dcoop es hoy dueño del 50% de Pompeian, la marca líder en aceite virgen extra en Estados Unidos y la única que cuenta con el sello de calidad del Departamento de Agricultura (Ministerio) de Estados Unidos (USDA), tras pasar por estrictos controles.

Además, Dcoop exporta ya anualmente más de 30.000 t –mucho de Jaén- de aceite de oliva al país norteamericano, lo que ha hecho que España supere a Italia en ventas en ese destino, gracias, añade este grupo cooperativo, al trabajo de las 75.000 familias de olivareros.

Exención impositiva

Según Dcoop, las importaciones de países terceros están sujetas a una normativa comunitaria, que contempla el pago de determinados aranceles si no se cumplen algunos requisitos o exención del pago de este impuesto.

Uno de estos requisitos está relacionado con las fechas de entrada y salida del aceite de oliva. Si no se cumplen, se está obligado a pagar esos impuestos, lo que en ningún modo supone, según Dcoop, una multa, sino la pérdida del derecho a no pagarlo o exención.

El grupo cooperativo señala que, por un problema administrativo en las fechas y discrepancias con la calidad en las catas, referido a una operación de 2015 –no ahora- Hacienda entendió que había que pagar esos aranceles y que, por tanto, no había derecho a la exención.

Y así, los aranceles correspondientes se pagaron en esa fecha –no ahora-, aunque están recurridos ante el Tribunal Económico Administrativo Regional.

El pago de estos aranceles concretos en ningún caso afecta a los socios de Dcoop, argumenta este grupo empresarial, puesto que ese incremento por el arancel se repercutió en el precio del aceite de oliva de Pompeian.

Para este grupo cooperativo, “es muy grave la afirmación de que Dcoop ha sido multada “por importar aceite de oliva de Túnez, que no cumple con los estándares de calidad exigidos y venderlo después en Estados Unidos como si fuese aceite de oliva español”.

Además de no ser cierta, es muy grave esa afirmación, “porque supone una acusación de fraude que no podemos tolerar, por tanto nos reservamos la adopción de las medidas legales oportunas para defender nuestro buen nombre, de modo que quien difunde esa información tenga que demostrar esa acusación.”

Dcoop señala que siempre se ha mostrado abierta a dar cuantas explicaciones sean necesarias, por lo que “nuestros socios y cooperativas no dan crédito al hecho de que en la gran mayoría de las informaciones que se están publicando solo se recoge la versión no contrastada de una parte interesada, muchas veces sin identificar y en artículos sin firmar, lo cual induce a pensar que estamos ante de una orquestada campaña de desprestigio”.

Por último, el grupo cooperativo reitera “su ofrecimiento a tener un encuentro público con quienes anónimamente difunden los bulos o quienes incomprensiblemente les siguen el juego a los instigadores de esta campaña, al tiempo que exige profesionalidad a los medios de comunicación para que no camuflen como información campañas de difamación como la que nos ocupa.

Dcoop aclara que “las decisiones sobre su estrategia se toman en sus órganos sociales donde están representadas todas las cooperativas, y por tanto, no va a permitir que otras personas o empresas de la competencia rijan su futuro, ni mucho menos que lo pongan en juego”.

 

 

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