La UE vuelve a mostrar impotencia para afrontar conjuntamente la crisis económica por el Covid-19

 Los jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Europea han dado dos semanas a sus ministros de Finanzas para que presenten más medidas para responder a la crisis económica provocada por el coronavirus, después de que Italia y España se plantasen ayer para reclamar una acción europea más decidida.

«Hemos debatido todas las posibilidades y hemos tomado la decisión de continuar todos nuestros esfuerzos basándonos en un compromiso muy fuerte. Estamos listos para hacer todo lo que sea necesario para encontrar la solución correcta, pero tenemos que continuar nuestros esfuerzos», apuntó el presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, tras una cumbre por videoconferencia de más de seis horas.

El debate entre los líderes, destinado a definir la respuesta económica ante una crisis que arrastrará a la UE y la eurozona a la recesión este mismo año, se ha cerrado con una declaración que se limita a celebrar las medidas ya aprobadas y pedir a sus ministros de Economía y Finanzas (el Eurogrupo) presentar propuestas «en dos semanas».

Los líderes comunitarios no lograron cerrar un acuerdo, por tanto, ni para la intervención del fondo de rescate de la eurozona, el Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE), ni para la emisión de «coronabonos», deuda mutualizada de la Unión. Se trata de las dos medidas fundamentales en torno a las que ha girado la discusión y que seguirán sobre la mesa en las deliberaciones del Eurogrupo.

La emisión de «coronabonos», una herramienta, similar a los «eurobonos» que se plantearon y descartaron como solución a la crisis de deuda en la eurozona en 2011, es rechazada por Alemania, Holanda o Austria por suponer la mutualización de la deuda y sus riesgos entre los socios comunitarios.

El Gobierno alemán  y el holandés  se niegan a que en este arranque de la crisis se utilicen ya recursos comunitarios. Ambos países, con apoyo de Austria y Finlandia entre otros, prefieren que se explote inicialmente la vía nacional, aprovechando la suspensión temporal del Pacto de Estabilidad y Crecimiento (que fijaba un límite del 3% del déficit) y la relajación de las normas de ayudas de Estado (que limitaban los subsidios a empresas en dificultades).

Por el contrario, nueve países -España, Francia, Italia, Bélgica, Portugal, Irlanda, Grecia, Eslovenia y Luxemburgo- reclaman estas emisiones argumentando que esta crisis ha sido provocada por una causa externa y afecta a todos los países, lo que no fue el caso en 2008.

Durante la cumbre, el presidente español, Pedro Sánchez, y el primer ministro italiano, Giuseppe Conte, se plantaron ante lo que consideraban un acuerdo falto de la ambición que requiere la crisis según los dos Estados más afectados por la misma.

Al mismo tiempo, la UE incide en la necesidad de preparar la recuperación una vez pase la crisis sanitaria, una tarea que «requerirá una estrategia de salida coordinada, un plan de recuperación amplio e inversiones sin precedentes», apuntan. Los presidentes de Comisión y Consejo serán los encargados de elaborar un plan de acción para ello.
La reunión vivió momentos de tensión. Se revivió el eterno empate: los defensores de la austeridad siguen bloqueando cualquier paso hacia la mutualización de los costes de la crisis, mientras que los partidarios de compartir costes no pudieron lograrlo ni ante un problema de estas dimensiones.

 

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