Bruselas flexibiliza más las medidas a favor del vino y de las OP hortofrutícolas, pero sin aportar dinero “fresco”

La Comisión Europea ha propuesto una serie de medidas adicionales a las ya adoptadas con carácter extraordinario para hacer frente a la crisis del sector vitivinícola europeo, que insisten en una mayor flexibilización de los planes nacionales de apoyo y de la normativa reguladora del potencial vitícola, así como en elevar la cofinanciación comunitaria.

No aporta, sin embargo, dinero “fresco”  -presupuesto- para ayudar a este sector, uno de los más afectados en su negocio por las medidas anti-Covid-19, como habían demandado algunos Estados miembros y las organizaciones profesionales de los países productores, aunque revisará en otoño la situación de este sector y del hortofrutícola y los resultados de las medidas adoptadas para afrontar la crisis derivada de esta pandemia.

Entre las medidas adicionales adoptadas, según destaca la Alianza de Socialistas y Demócratas (S&D) del Parlamento Europeo, está en lo que se refiere a la regulación del potencial vitícola comunitario, el compromiso de la CE de una ampliación suplementaria de las autorización de plantaciones de viñedo.

En lo referente a los programas nacionales de apoyo al sector, destaca el incremento adicional del 10% en los porcentajes de ayuda para las medidas de reestructuración, inversiones, cosecha en verde y promoción de terceros países para el vino.

En esta medida no se señala que vaya a existir más presupuesto, sino que se eleva la cofinanciación comunitaria en 10 puntos, con lo que, con los mismos fondos del FEAGA comunitario, se apoyarán menor número de planes de beneficiarios.

Además, hay que tener en cuenta que, al menos, en el PASVE 2020, las medidas extraordinarias de destilación de crisis, almacenamiento privado y cosecha en verde se financiarán con cargo a los fondos previamente asignados a las medidas donde ahora se quiere elevar la cofinanciación (reestructuración y reconversión, 40% del total;  promoción, 30%, e inversiones, 30%).

La CE plantea también dar más flexibilidad para permitir a los Estados miembros pagar a los operadores la destilación y el almacenamiento privado en curso antes del 15 de octubre (fin del ejercicio presupuestario 2020 en la UE), con un sistema de seguridad que permita que las operaciones puedan ser finalizadas después de esa fecha.

Asimismo, la CE pretende derogar algunas normas del Derecho de la Competencia para que la aplicación de las medidas, que ofrece el artículo 222 de la OCM Única, también para el sector del vino.

En frutas y hortalizas, la Comisión introducirá una flexibilidad adicional, con la posibilidad de incrementar del 50% al 70% la contribución financiera de la UE al fondo operativo de las Organizaciones de Productores (OPs).

Con todo, según se señala, el Ejecutivo comunitario revisará en otoño el estado de los sectores de vino y frutas y hortalizas, así como el alcance de éstas y de otras medidas destinadas a afrontar las dificultades ocasionadas por el Covid-19.

Para Clara Aguilera, europarlamentaria de Socialistas y Demócratas y miembro de la Comisión de Agricultura (Comagri) del Parlamento Europeo, las nuevas medidas de mejora del comisario, Janusz Wojciechowski,  son suficientes para levantar el bloqueo de su grupo a la normativa de urgencia –Reglamento delegado- destinada a ambos sectores.

Según Aguilera, “a pesar de las presiones recibidas por muchos de nosotros, desde dentro y fuera del propio Parlamento Europeo, los socialistas nos mantuvimos firmes para lograr un apoyo mayoritario a nuestra propuesta de objeción, que obtuvo el respaldo de la Comisión de Agricultura y estaba pendiente de ratificación por el Pleno de la Eurocámara.”

La exconsejera andaluza de Agricultura se mostró satisfecha con lo conseguido, pero añadió que “vamos a seguir de cerca la evolución del mercado en ambos sectores y, a la vuelta del verano, tendremos ocasión de analizar con el comisario Wojciechowski, si se han logrado los objetivos perseguidos con éstas y otras medidas.”

Hay que recordar que el Pleno del Parlamento Europeo no puso objeción al acto delegado sobre el artículo 53 del Reglamento (UE) 1308/2013 de la Organización Común de Mercados Agrícolas (OCMA), relativo a la planificación, gestión e implementación de operaciones de los PASV, pero no aceptaron el acto delegado del pasado 30 de abril sobre el artículo 219 de la OCMA, cuyas medidas se consideraban muy limitadas y sobre las que se pedían mejoras.

Este acto delegado incluye las nuevas medidas  de destilación de crisis, almacenamiento privado y cosecha en verde, a pesar de que ya aprobadas y puestas en marcha en los Estados miembros, de cara a su efectividad para reducir el stock de campaña de 2019/20 y sobre todo la oferta de producción de la campaña 2020/21, que se inicia en agosto.

La Comagri había amenazado con extender el veto a este nuevo reglamento delegado hasta el 31 de agosto si no se acordaban medidas adicionales de apoyo, acordes a la magnitud de la crisis que sufre este sector, incluso demandando un presupuesto mayor.

Al final, a través de ese incremento del 10% de cofinanciación comunitaria, la CE aporta más dinero y, por tanto, el sector vitivinícola inversor  tendrá que aportar menos, pero no es dinero “nuevo”, sino solo el que ya figuraba en los PASV del ejercicio 2020, lo que redundará en menor número de planes apoyados y en menor número beneficiarios. Un ejemplo más de los malabarismos de “ingeniería financiera”, de cuyo uso es tan dada la Comisión Europea.

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