Bonanza en el sector porcino: sentido común del sector e implicación de la Administración. Por Jaume Bernis

A pesar de la caída de los precios en relación a 2019 provocada por la pandemia, el sector porcino alcanza cifras históricas. La cotización media en la lonja de Mercolleida para el 2020 ha sido de 1,324 €/kg vivo.

Bonanza en el sector porcino: sentido común del sector e implicación de la Administración. Por Jaume Bernis

Jaume Bernis, jefe sectorial del Porcino de JARC

El año 2019, la aparición y expansión de la Peste Porcina Africana (PPA) al continente asiático, sobre todo en China, hizo que las cotizaciones aumentaran en gran medida hasta llegar a la cifra histórica de 1,357 €/kg vivo de cotización mediana anual a causa del valor de nuestras exportaciones. Precisamente este efecto hizo que iniciáramos el 2020 con un mercado mucho más al alza del que estamos acostumbrados, sobre todo teniendo en cuenta que durante los meses de invierno no se producen las mejores cifras del año, hecho que hacía presagiar unos resultados anuales más excepcionales si cabe, y que mejorarían, en menor o mayor medida, los del año precedente.

A inicios de año, siguiendo su dinámica anual, las cotizaciones fueron en aumento, hasta alcanzar el valor máximo de 1,540 €/kg vivo, en las semanas 10 y 11, primeras semanas de marzo, con la vista puesta en los meses de verano, en los cuales se acostumbraa lograr los valores más altos, lo que generó un clima de optimismo.

Pero, justamente, en la semana 11 todo cambió con la crisis sanitaria provocada por la Covid-19 y el estado de alarma. A pesar de que el sector porcino no ha sido de los sectores más afectados por el cierre del canal Horeca. La situación provocó unos momentos de incertidumbre que se tradujeron en la caída de precios a las lonjas, que se ha arrastrado durante el resto del año.

También afectaron a las cotizaciones a la baja en el mercado alemán a causa de los positivos en PPA en su territorio. A pesar de todo ello, las exportaciones durante el 2020 se han mantenido a un ritmo superior al de 2019. Este dato es muy relevante en Cataluña, dado que exporta más del 75% de su producción, por lo tanto, han sido a un precio inferior.

Todo ello, ha provocado que aunque la cotización media en la lonja de Mercolleida para el 2020 haya sido de todos modos histórica (de 1,324 €/kg vivo), aunque nos deje cierta amargura por no haber podido lograr las previsiones iniciales.

Los ganaderos integrados tienen que percibir un mejor precio

Según los datos facilitados por el Departamento de Agricultura, el margen de beneficio anual medio por las empresas integradoras, cooperativas y ganaderos no integrados, ha sido de 23 céntimos de €/kg vivo. Valor que dista ligeramente del calculado por JARC, que establece en un valor medio de margen de beneficio anual de 20,4 céntimos de €/kg vivo.

En ambos casos, se trata de un margen muy positivo. Por cerdo engordado, se situaría en 26,23 euros y 23,26 euros, respectivamente, teniendo en cuenta que el peso de sacrificio de Mercolleida ha sido aproximadamente de 114,06 kg.

Este contexto de bonanza contrasta con el de los ganaderos integrados, que actualmente cobran entre 12 y 14 euros por cerdo engordado, en el mejor de los casos, y según JARC, aprovechando el buen momento que atravesamos en el sector porcino, deberían revisar los contratos de integración, y aumentar los precios que perciben los ganaderos integrados por cerdo engordado.

El contrato de integración homologado se publicó el pasado mes de diciembre, sin que JARC hubiera tenido constancia de que se estaba trabajando en su inminente publicación. La organización agraria ha declarado que no está de acuerdo con el documento porque no recoge todos los aspectos clave para proteger a los ganaderos y definir responsabilidades.

Desde la entidad, han pedido al Departamento de Agricultura por escrito la modificación del contrato homologado de integración para que incorpore las siguientes peticiones:

  • El integrador tiene que hacerse cargo de los costes derivados de la gestión de las deyecciones, puesto que es el responsable de los aspectos técnicos de manejo de los animales, y de las dietas, y por tanto, de la cantidad de Nitrógeno y deyecciones producidas por estos motivos.
  • Siempre que se produzca una negligencia, el integrador se tiene que hacer cargo del servicio de retirada de cadáveres de la explotación y el consiguiente seguro.
  • Tendría que fijar quién se hará cargo de la indemnización de la persona integrada, en caso de vacío sanitario y cubrir la pérdida económica, de igual manera que contempla la compensación de daños, por parte del integrador de forma proporcional en los días que los animales han estado a la explotación.

JARC continúa apostando por la bioseguridad

La organización agraria pide a los operadores que están comprando tanto lechones como cerdos para sacrificio provenientes de países con casos positivos en Peste Porcina Africana, que tengan sentido común y visión de futuro y no solo de corto plazo, como bien resume la frase: «hay que pensar con la cabeza y no con el bolsillo».

Mientras una parte del sector se esfuerza en el cumplimiento de la normativa sobre medidas de bioseguridad, otros están jugando con fuego poniendo en riesgo a todo el sector porcino catalán y español. Más del 75% de la producción porcina catalana, en 2020, se ha destinado a la exportación. Los datos de octubre cifran en 1,11 millones, las toneladas exportadas con un valor de más de 3.252 millones de euros, un 13,1% superior en volumen a fechas del año anterior y 19% en valor.

Con estas cifras, ante la amenaza de la PPA, tenemos que ser conscientes que nos juguemos mucho, más si tenemos en cuenta el alto porcentaje de exportaciones que se producen hacia terceros países, cerca del 95%, y que se cerrarían en caso de producirse un positivo en nuestro territorio.

Los ganaderos lo único que podemos hacer es continuar con nuestro excelente trabajo que tanto prestigio nos da en el ámbito mundial, y aprovechar parte de los márgenes de beneficio obtenidos en los últimos años para proteger nuestras explotaciones, invirtiendo en bioseguridad.

En este sentido, por ejemplo, el beneficio obtenido en 2020, en una granja con 500 madres y 12.000 cerdos de engorde de producción anual, sería de 279.216 euros según nuestros cálculos, y de 314.808 según datos del DARP.

A pesar de este beneficio, JARC recuerda a la Administración que los ganaderos nos vemos obligados a realizar muchas inversiones, a causa de la entrada en vigor de nuevas normativas, como son el Decreto de Deyecciones, Nitrógeno de Referencia, DAN, DUN, MTD, Zonas Vulnerables, entre otras, y que estos gastos no se contemplan. Los beneficios acostumbran a ser, en realidad, muy diferentes de los del papel.

Por este motivo, la entidad continuará exigiendo a la Administración que no rehúya su responsabilidad, y aumente los niveles de bioseguridad en Cataluña, con la reducción de las poblaciones de jabalí, control exhaustivo de los transportes de los animales que entren en el Estado, y la trazabilidad de los cerdos que lleguen a nuestro territorio, entre otros.

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