Arranque pésimo de la nueva campaña de siembras de cereal y colza en Castilla y León

El mes de octubre, clave para las siembras de cereal temprano, concluye con parte del campo sin sembrar y otra parte sembrada, pero sin tempero, ni garantías de nascencia, según la organización agraria ASAJA de Castilla y León, la principal Comunidad productora de cereales de España.

Se trata de un “arranque pésimo” de la nueva campaña de siembras que, según esta organización, “prolonga la agonía de un sector que arrastra el desgaste y las pérdidas de la sequía de la anterior campaña, la peor de las últimas décadas en esta región.”

Octubre es ya un mes entero perdido, que ha quedado en blanco, según el presidente de ASAJA-CyL, Donaciano Dujo, porque “muchas labores no se han hecho y las que sí ni siquiera sabemos si servirán para algo”. Por ejemplo, ya es tarde para la siembra de determinados cultivos, como la colza, que precisa de ser sembrada recién empezado el otoño, lo que ralentiza una oleaginosa que está en expansión en esta Comunidad Autónoma e, igualmente, pueden verse desplazados otros cultivos de ciclo largo, en especial el trigo.

La situación del campo es en estos momentos incierta, señala Dujo, porque “en la inmensa mayoría de las tierras, en que se cosechó el pasado verano, no han podido aún levantarse los rastrojos, ni preparar el leche para una nueva sementera.” Y, añade, “donde sí se ha podido hacer esta labor, con dificultades, son en las tierras de peor calidad, que son las que se dejan en barbecho.”

La falta de suficiente liquidez por la sequía, ha obligado a los agricultores, según el presidente de esta organización agraria, a reducir gastos, tanto de carburante, reducido las labores complicadas por la compactación de las tierras, como a medir reduciendo el uso de semillas, abono y fitosanitarios, aun exponiéndose a obtener una cosecha mediocre.

El temor principal de los agricultores, según ASAJA-CyL es que lo que se ha sembrado ni siquiera nazca, haciendo necesario resembrar o dejando que, de partida, nazca mal.

En regadío, la “escasísima” disponibilidad de agua crea la disyuntiva para los regantes de aparcar aquellos cultivos que demandan más riego, como el maíz, la patata o la remolacha azucarera, optando por el cereal, sobre todo trigo o, incluso, dejando esas tierras en barbecho si, llegada la primavera, se continúa de haber agua suficiente.

La ausencia de suficientes pastos pasa también factura a la ganadería extensiva. Según ASAJACyL, “no ha caído una gota de agua y no hay ni rastro de pastos de otoñada. Los ganaderos, además, llevan ya muchos meses manteniendo la cabaña a base de piensos y forrajes que tienen precios inasumibles,  lamenta Dujo.

Europa

 En la Unión Europea, según el último Boletín Agroclimático Mars, las condiciones son por lo general favorables para terminar la cosecha pendiente y para la siembra de cultivos de invierno en Europa Central.

En cambio, en las regiones mediterráneas, continúa la sequía, mientras que en las zonas más septentrionales de la UE hay un exceso de precipitaciones, que ha retrasado las siembras de invierno y la cosecha tardía por las condiciones excesivamente húmedas de los campos. En las repúblicas bálticas y en Finlandia, las fuertes lluvias comprometen también la futura cosecha de los cultivos de primavera.

En la Península Ibérica se necesitan lluvias en las próximas semanas para que el suelo tenga los niveles de humedad correctos para poder realizar las siembras en condiciones favorables y para la consiguiente germinación.

La siembra del cereal se ve también  retrasada en Argelia y Marruecos por la ausencia de lluvias. Este déficit pluviométrico se extiende también al Sur de Francia, al Oeste de Italia y a Grecia, donde las siembras suelen empezar algo más tarde, en noviembre.

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