Altas producciones de cereal con una nutrición equilibrada

Santiago Gómez Oviedo es un agricultor de la zona de Atapuerca (Burgos) que actualmente está cultivando alrededor de 70 hectáreas de cereal de secano, con una rotación de trigo, cebada, girasol y barbecho. El cultivo que encabeza la rotación, el trigo, se cultiva dos años seguidos en la misma parcela, le sigue la cebada y después el girasol o el barbecho, suponiendo estos dos últimos aproximadamente el 30% de su superficie anual.

Atapuerca es una zona productiva, se­gún Santiago, fa­vo­recida por un ré­gi­men de precipitación de más de 600 mm anuales, considerándose un buen ren­di­mien­to en trigo cuando supera los 5.000 kg/ha.

Actualmente, se enfrentan a una plaga de to­­pillos que supone un serio pro­­blema y de difícil solución, al no disponer ni de alternativas químicas autorizadas para su control, ni de otro tipo (no hace tanto que estaban permitidas las quemas controladas y localizadas de lindes, cunetas, etc.) asumiendo en su totalidad el agricultor los daños provocados por esta plaga.

Debido a esto, aunque lo normal es estar sembrando trigo de la variedad Charge antes de finalizar la primera quincena de octubre, este año Santiago ha tenido que aplazar la siembra para dar una nueva labor de volteo del suelo y así combatir los da­ños que estaba viendo en parcelas vecinas sembradas de al­falfa o colza y que estaba se­guro que también afectarían a las suyas.

En materia de abonado, lo normal es que aplique la totalidad del fertilizante en co­bertera, 750 kg/ha de YaraMila™ACTYVA (20-07-10) en una sola aplicación en la se­gunda quincena de marzo, que aunque parece un poco tarde, Santiago aclara que la recolección del cereal en esta zona no se suele realizar hasta el 25 de julio.

Lleva más de quince años confiando en este abono para sus cultivos, y según comenta presenta dos ventajas claras. La primera es que se absorbe rápidamente, incluso en años en los que se re­trasa la entrada a los campos, como pasó hace dos años en los que la mayor pluviometría dificultó esta labor, notándose la diferencia hacia una mayor producción en aquellas parcelas en las que se apostó por una cobertera de YaraMila™ACTYVA (20-07-10) frente a las que se de­­cantaron por una aplicación de un complejo en fondo y una co­bertera con nitrato amónico. Y la segunda es la uniformidad en el porcentaje de abono en cada gránulo de abono.

Respecto al precio, es un convencido de que “lo barato sale caro” y hace esta apuesta por la calidad que después retorna en un mayor ren­dimiento en sus cereales. Lo explica de forma razonada, asumiendo que cuando se realiza un abonado tradicional en fondo (en invierno), una parte de ese fertilizante se pierde y esa pérdida es mayor cuanto más lluvioso es el invierno.

Ade­más con el abonado tradicional, hay que realizar dos pa­ses, uno de fondo y otro de co­bertera con algún abono rico en nitrógeno en forma de nitrato. Sin embargo, utilizando YaraMila™ACTYVA (20-07-10) se pue­de realizar la fertilización del cereal en un único pase en la época del ahijado, momento en el que más necesidades nutritivas tiene el cereal.

Además, Santiago mantiene una buena relación con el dis­tribuidor de fertilizantes Yara en esta zona cerealista de Bur­gos, Carlos Arranz, uno de los propietarios de Co­mer­cia­li­za­do­ra Agrícola Burgalesa, más conocida como Cabusa. Esta empresa es distribuidora de fer­tilizantes de la multinacional no­ruega desde hace más de treinta años.

En el caso del ce­real, recomiendan la aplicación de fertilizantes complejos de la gama YaraMila™ACTYVA, 100% so­lubles, que aportan una fuente equilibrada de nitrógeno ní­trico (disponible de inmediato) y amoniacal (disponible a más largo plazo) y el 25-30% del fósforo en forma de polifosfatos para una disponibilidad prolongada durante un mayor pe­riodo de tiempo, ya que es menos susceptible a la fijación en el suelo,y tiene un efecto quelatante sobre ciertos micronutrientes que hay en el suelo, lo cual los hace más disponibles para la planta.

 

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