El CESE apoya las iniciativas para reducir los riesgos asociados a los fitosanitarios

La normativa de la Unión Europea sobre el uso en la agricultura de productos fitosanitarios (plaguicidas) y otras sustancias químicas figura entre las más estrictas del mundo. 

El CESE apoya las iniciativas para reducir los riesgos asociados a los fitosanitarios

Sin embargo, según el Comité Económico y Social Europeo (CESE) todavía hay margen de mejora para lograr una mayor convergencia normativa, a fin de reducir los riesgos asociados al uso de productos fitosanitarios y garantizar un suministro de alimentos sanos y seguros para una población mundial en constante crecimiento.

Como contribución a la evaluación de la Comisión Europea de la Directiva 2009/128/CE, relativa al uso sostenible de los plaguicidas, el CESE aprobó un Documento informativo sobre este tema en su pleno de abril.

La Directiva sobre el uso sostenible de los plaguicidas, adoptada en 2009, tenía por objeto reducir los riesgos e impactos del uso de plaguicidas para la salud humana y el medio ambiente.

La gestión integrada de plagas, junto con la agricultura ecológica, constituye uno de los elementos clave de la Directiva, en la medida en que incluye acciones como la rotación de cultivos, la vigilancia de plagas y la aplicación de métodos no químicos de control de plagas y otros plaguicidas de menor riesgo.

Tras más de diez años de aplicación, el CESE considera crucial evaluar si la Directiva resulta adecuada para su finalidad.

La Comisión Europea prevé que la evaluación concluya el segundo trimestre de 2021, mientras que la evaluación de impacto lo haría en el cuarto trimestre de 2021 y, por último, la propuesta legislativa a finales del primer trimestre de 2022.

La contribución a la evaluación que el CESE presenta a través de su Documento informativo se basa fundamentalmente en las percepciones y opiniones de las organizaciones de la sociedad civil, recogidas durante las misiones de investigación en una serie de Estados miembros de la UE (Bulgaria, Croacia, España, Irlanda y Suecia), así como en las respuestas obtenidas a partir del cuestionario en línea elaborado al efecto.

Al respecto, dicho Documento informativo reconoce que, a pesar de que los Estados miembros partían de situaciones diferentes al emprender la trasposición y aplicación de la Directiva sobre el uso sostenible de los plaguicidas, en términos generales ésta ha demostrado ser eficaz para lograr un uso más eficiente y sostenible de los plaguicidas y reducir el riesgo inherente a su utilización.

Personal formado

Si bien desde que comenzó a aplicarse la Directiva se han constatado avances significativos en el manejo y tratamiento de plaguicidas, la falta de conocimientos adecuados sigue siendo el principal obstáculo para un uso óptimo de estos insumos.

Concretamente, se continúa observando un incumplimiento general de la exigencia de formación obligatoria de los usuarios finales. A este respecto, el CESE pide que se establezcan medidas específicas para garantizar que los plaguicidas solo puedan ser utilizados por personas debidamente formadas.

Otra deficiencia de la Directiva es la falta de un sistema de seguimiento lo bastante eficiente como para conocer si la normativa de la UE ha promovido una mayor aplicación de los sistemas de gestión integrada de plagas.

El seguimiento y la vigilancia del cumplimiento de la ley se consideran también un punto débil de la Directiva, como también lo es la ausencia de sanciones efectivas para los Estados miembros que incumplan las normas.

Falta de alternativas viables

El CESE reconoce, no obstante que, aunque los agricultores europeos siguen firmemente comprometidos a avanzar hacia prácticas agrícolas más sostenibles, también existe un amplio consenso sobre la falta de soluciones alternativas y nuevas tecnologías suficientemente rentables para garantizar un mantenimiento ideal de los cultivos.

La falta de una rentabilidad mínima para sus productos, sumada a unos altos costes productivos, difíciles de asumir por los agricultores, impulsa a estos de forma significativa a utilizar más productos fitosanitarios.

A modo de ejemplo, el 81 % de las respuestas obtenidas a través de la encuesta realizada por el CESE apunta a la presión financiera como la principal causa que motiva a los agricultores a utilizar plaguicidas.

Principio de reciprocidad

Existe igualmente una preocupación manifiesta en cuanto a la política de importación de alimentos procedentes de terceros países, que han sido tratados con plaguicidas no autorizados en el mercado único europeo.

Esto sucede mientras la UE está eliminando del mercado el uso de determinadas sustancias activas, sin que el desarrollo de soluciones alternativas avance al mismo ritmo, lo cual coloca a los agricultores en una situación de desventaja competitiva aún mayor en la producción de sus productos agrícolas.

Por ello se debe dedicar “atención especial a la política comercial de la UE con terceros países, al objeto de evitar que la firma de acuerdos comerciales ponga en jaque el modelo europeo de agricultura familiar y, de esta forma, garantizar el modelo agroalimentario europeo, que continúa siendo líder en materia de estándares de seguridad y calidad alimentaria”, como subrayó José Manuel Roche Ramo, ponente del Documento informativo del CESE.

“Es importante seguir apostando por el modelo de agricultura europea sostenible, sin que la competitividad de los agricultores quede mermada. Esto pasa por un refuerzo de los controles y el seguimiento de las importaciones de terceros países y por una mayor armonización europea en materia aduanera”, concluyó.

Sinergias

No obstante, los resultados extraídos a través de las encuestas y las misiones efectuadas para la elaboración de este informe muestran que existe un consenso generalizado acerca de la importancia que tiene la PAC y su capacidad para generar sinergias con otras políticas y acciones relacionadas con los objetivos de sostenibilidad.

Para lograr una Europa más limpia y sostenible debemos avanzar hacia una mejor armonización y coherencia entre las distintas políticas y actos legislativos de la UE: la PAC, la Directiva sobre el uso sostenible de plaguicidas, la Estrategia sobre Biodiversidad, el Pacto Verde y la Estrategia “De la Granja a la Mesa”.

“Necesitamos un enfoque integral y ambicioso para crear un marco legislativo que nos permita abordar el uso de plaguicidas de manera sistemática, coherente y científica”, subrayó Roche Ramo.

Según el CESE, siempre hay margen para mejorar. El panorama que se dibuja a medio y largo plazo en relación con las políticas alimentarias, la agricultura o la seguridad alimentaria está caracterizado por la aparición de nuevos retos y amenazas, pero también de nuevas oportunidades.

Cuestiones como la sostenibilidad y la competitividad del sistema alimentario, la dificultad de los agricultores para cubrir sus costes de producción, los efectos y la acción en materia de cambio climático, el envejecimiento de la población, la falta de relevo generacional, la despoblación de las zonas rurales, la agricultura de precisión y la digitalización marcarán sin duda el futuro de la agricultura y la forma de producir y consumir alimentos, se señala desde este Comité.

Por este motivo, concluye, la Unión Europea debe encontrar el modo de adoptar un enfoque holístico de la función de los plaguicidas, que integre de forma equilibrada a todo el sistema agroalimentario y a los consumidores, con el objetivo último de seguir logrando abastecer de alimentos sanos y seguros a una población mundial en constante crecimiento.

 

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