Las ayudas al vacuno de leche son “pan para hoy…”

La mayor parte de los agentes del sector considera que las ayudas comunitarias, que actualmente se están tramitando a favor de los ganaderos de vacuno de leche por no elevar su producción durante unos meses, son “pan para hoy y hambre para mañana”.

Alfredo López. Coordinador Editorial de AgroNegocios.

Si vamos algo más allá, podríamos decir  incluso que son un gasto inútil y un canto a la incompetencia de la Comisión Europea y de los Estados miembros para regular y poner orden en un sector cuya producción, alentada por estas mismas Administraciones públicas, tras el final de las cuotas lácteas, se incrementó más de lo debido en un momento en que la demanda exterior, sobre todo de China, se retraía.

Producir más de lo que se puede vender es un mal negocio, pero dar ayudas por no producir es algo que huye de la lógica mínima de cualquier fundamento económico.  No hay quien lo entienda y eso que dicen que quieren hacer una PAC más accesible y comprensible para el más común de los ciudadanos de la Unión Europea. Pues que me lo expliquen.

Además, si esto es incongruente desde el punto de vista económico para el conjunto de la UE, lo es más si cabe para un país, como el nuestro, que debe importar sobre un tercio de los lácteos que consume.

¿Acaso no había manera más inteligente de destinar esos 500 M€ de la UE  que dárselos a los ganaderos para que hagan desvieje, sequen y reduzcan la producción de sus vacas durante un tiempo o incluso terminen por enviarlas al matadero?  Todo, a cambio de unos “centimillos” más a añadir a cada litro de leche que vendan o dejen de vender los ganaderos y que, de cualquier forma luego, por una u otra vía, les serán descontados por la propia industria que les compra o les deje de comprar leche.

No sé si en el resto de Europa se podrían haber hecho las cosas mejor (al menos, algunos países, como Alemania o Francia tenían intención de doblar la ayuda comunitaria con una ayuda propia “de minimis”), pero en España, sí.

Sin ánimo de ofender, ni mucho menos de querer sentar cátedra, debería haber existido aquí otra forma de hacer las cosas. Lo que sucede es que, posiblemente, nos teníamos que poner a pensar y a trabajar en ello. Y, claro, al parecer, ni la Organización Interprofesional Láctea (INLAC), ni las CC.AA., ni el Magrama, ni el “sursum corda” parecen estar por la labor. Es, con diferencia, mucho más cómodo -y políticamente incluso hasta puede dar más réditos- limitarse a repartir el dinero público ajeno, el de los contribuyentes españoles y europeos, para disimular como que se hace algo por el sector productor de vacuno de leche, cuando en realidad apenas se hace nada.

Plan de reordenación

Hay poco más de 15.000 ganaderos de vacuno de leche en España, a los que se les podría haber ofrecido un verdadero programa nacional de reestructuración o de modernización sectorial, como quiera que se hubiese podido llamar.

De este pequeño colectivo (pero grande, inmenso socialmente para el medio rural), se conoce, o se debería conocer en estos tiempos del “big data”, todos sus nombres y apellidos, su edad, su número de vacas, su tipo de explotación, su idea de si quieren seguir o no en el sector o si aguantan porque no les queda más remedio, sus reales posibilidades de relevo generacional, su nivel de endeudamiento, su intención o no de invertir y de incrementar y modernizar su granja, si forman parte de una cooperativa o de una OP, si concentran su producción para comercializarla mejor…etcétera.

Conocer todos estos datos y actuar en consecuencia con medidas de apoyo de diversa índole, dirigidas principalmente, por un lado, tanto a los ganaderos ya jubilados o al límite de su jubilación, que no vean ya futuro para seguir, ofreciéndoles la posibilidad de una salida digna del sector, como, por otro, también a los ganaderos más jóvenes, aquellos que han accedido por su propia cuenta y riesgo  o a través del relevo generacional, a esta actividad, que han puesto toda su vocación, ilusión, ganas y dinero en la misma, y que, ahora, con lo que está pasando, se sienten frustrados, engañados y con deudas que no saben ni cómo van a poder pagar.

En suma, hubiese sido  sencillamente más inteligente haber destinado ese apoyo, ese dinero a los ganaderos que de verdad lo necesitan para salir del embrollo en que está metido el vacuno de leche, aprovechando el momento para poner orden y profesionalizar aún más al sector productor en el medio y largo plazo.

 

El Dato

Las “granjas verticales” se instalan dentro de los  propios supermercados

El auge por la venta de productos frescos en los supermercados llevan a algunos de estos establecimientos a rizar el rizo, planteándose la instalación de lo que llaman “granjas verticales”, un concepto para una supuesta agricultura de cultivo de plantas en el interior de los edificios, partiendo de tecnologías ya conocidas, como la hidroponía o la aeroponía. El fin es hacer llegar a los clientes frutas, pero sobre todo verduras frescas cultivadas en una especie de invernaderos, situados en la propia tienda, que incluso ellos mismos podrán “cosechar”. Gigantes de la distribución, como Metro Group y Target están testando este tipo de proyectos.

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